Cada 31 de octubre se llenan las vitrinas de sombreros puntiagudos,
escobas, narices ganchudas y caras verdes. La bruja es, junto a la calabaza, el
rostro de Halloween. Pero detrás del disfraz hay dos historias reales que la
fiesta comercial ha ido tapando: la de las mujeres perseguidas y ejecutadas
como brujas, y la de una antigua celebración de los pueblos de lengua celta, el
Samhain. Las dos fueron deformadas con el tiempo, y por razones parecidas.
Qué fue la caza de brujas
Entre los siglos XV y XVIII, en Europa y en sus colonias, miles de
personas fueron juzgadas, torturadas y ejecutadas por brujería. Las cifras que
manejan los historiadores actuales hablan de decenas de miles de ejecuciones
(los cálculos más citados van de unas 40.000 a 60.000), muy lejos de los
"millones" que a veces se repiten, una cifra que la investigación
descartó. Sí es claro que, en la mayor parte de Europa, alrededor de tres
cuartas partes de las personas acusadas eran mujeres.
No fue un fenómeno medieval, como se suele creer, sino de la época
moderna, el tiempo de las guerras de religión, las crisis y el miedo. Un hito
simbólico es la bula papal de 1484 y el Malleus Maleficarum ("El
martillo de las brujas"), publicado hacia 1486 por el dominico Heinrich
Kramer, un manual que argumentaba que las mujeres eran más propensas a la
brujería por su supuesta debilidad moral. Es un texto misógino de punta a
punta.
Las acusadas solían ser mujeres pobres, viudas, mayores, solas, que
vivían en conflicto con sus vecinos o que tenían un saber de curación. Algunas
eran parteras o sanadoras, aunque los historiadores matizan la idea de que
fueran la mayoría. Lo que casi siempre las unía era la vulnerabilidad: no
tenían a quien las defendiera.
Lo que decía Federici
Silvia Federici, en Calibán y la bruja, propuso una lectura que
ha marcado a toda una generación feminista: la caza de brujas no fue una simple
histeria religiosa, sino parte de la transición al capitalismo. Perseguir a las
mujeres sirvió para disciplinar sus cuerpos, controlar su capacidad de
reproducción y desacreditar saberes y formas de vida comunitarios. Se puede
discutir cuánto de esa tesis aplica a cada región, pero sigue siendo una
herramienta potente para pensar el vínculo entre violencia, cuerpo y poder.
Un mito que conviene desmontar
A veces se dice que las mujeres quemadas eran sacerdotisas de una
antigua religión pagana que sobrevivió en secreto. Esa idea, popularizada por
la antropóloga Margaret Murray en 1921, hoy está desacreditada por los
historiadores. Las personas perseguidas eran, en su inmensa mayoría, vecinas
cristianas, acusadas por gente de su propia comunidad. Reconocerlo no le resta
dignidad: al contrario, muestra que bastaba ser mujer, pobre y vulnerable para
quedar en la mira.
Samhain: otra mirada sobre la muerte
Samhain es una fiesta de los pueblos de tradición gaélica, en lo que hoy
es Irlanda, Escocia y la isla de Man, que se celebraba entre el 31 de octubre y
el 1 de noviembre. Marcaba el final de la cosecha y el comienzo de la mitad
oscura del año, el invierno. En esa noche de tránsito, según la tradición, el
límite entre el mundo de los vivos y el de los muertos se volvía delgado. Se
encendían hogueras, se reunían las familias, se preparaban comidas compartidas
y se recordaba a quienes se habían ido.
Hay que ser honestas con lo que sabemos: casi todo lo que conocemos de
su sentido original viene de textos medievales irlandeses, escritos siglos
después por monjes cristianos. De los rituales precristianos hay muy poca
evidencia directa, y mucho de lo que se afirma con seguridad sobre los
"druidas" y sus ceremonias es especulación.
Su sentido profundo, en cambio, es muy claro y muy bello: una
cosmovisión que veía la vida como un ciclo, donde la oscuridad, la muerte y el
descanso no eran enemigos sino parte natural del año.
Cómo se deformó
- Se cristianizó. La Iglesia fijó el 1 de noviembre como Día de Todos los Santos y
el 2 como el de los Fieles Difuntos. Los historiadores discuten si fue un
reemplazo deliberado de Samhain o una coincidencia de calendarios, pero de
ahí viene el nombre All Hallows' Eve, de donde sale
"Halloween".
- Se demonizó. Lo que
no encajaba en la teología cristiana, como las fiestas de los muertos, el
contacto con los espíritus y los saberes tradicionales, empezó a asociarse
con el demonio. Es la misma mirada que alimentó la caza de brujas.
- Se inventaron falsedades. Una de ellas es la de un supuesto "dios celta de la muerte
llamado Samhain": Samhain es el nombre de una fiesta, no de una
deidad. Otra es la de los sacrificios humanos en las hogueras de la
fiesta, que se apoya en relatos de autores romanos hostiles a los celtas,
no en evidencia sobre Samhain.
- Se comercializó. Los inmigrantes irlandeses y escoceses llevaron la fiesta a
Estados Unidos en el siglo XIX, y allí se transformó en la celebración de
disfraces y dulces que hoy exporta el mundo.
- Se reinventó. En la segunda mitad del siglo XX, movimientos neopaganos como la Wicca retomaron Samhain como una de sus fechas sagradas. Es una espiritualidad moderna y legítima, pero no una continuidad directa de la antigua, y conviene no confundirlas.
El paralelo: dos tergiversaciones, un mismo gesto
Mirados juntos, los destinos de la bruja y de Samhain se parecen mucho.
Los dos fueron algo que se entendía desde la comunidad y desde el ciclo de la
vida y la muerte, y los dos fueron convertidos en algo siniestro: la sanadora,
en "bruja pactante"; la fiesta de los muertos, en "noche del diablo".
Los dos fueron después despojados de su historia y vaciados de contenido por la
industria: la bruja, en disfraz de "bruja sexy" o en caricatura de
vieja fea; Samhain, en una fiesta de caramelos.
En los dos casos, lo que se perdió fue la memoria de quiénes eran: mujeres
de carne y hueso que murieron por el miedo y la ambición de otros, y una forma
de relacionarse con la muerte que no tenía nada de monstruoso.
Y hoy
La caza de brujas no es solo pasado. Hasta hoy, en algunos países de
África, Asia y Oceanía, las acusaciones de brujería siguen costando la vida y
la libertad de mujeres, sobre todo ancianas, viudas y personas en situación de
pobreza o con discapacidad. En Chile y en América Latina, la huella de la
Inquisición y de la persecución de lo que escapaba de la norma también dejó su
rastro, y de ahí viene la leyenda negra de figuras como la Quintrala, de la que
ya hablamos en este blog.
Por eso, una consigna que se repite en las marchas feministas dice mucho: "Somos las nietas de las brujas que no pudieron quemar."
📚 Para ampliar
- Federici, Silvia (2004). Calibán y la
bruja: mujeres, cuerpo y acumulación originaria. Madrid: Traficantes
de Sueños.
- Levack, Brian P. (1987). The Witch-Hunt in
Early Modern Europe. Londres: Longman.
- Behringer, Wolfgang (2004). Witches and Witch-Hunts:
A Global History. Cambridge: Polity Press.
- Hutton, Ronald (1996). The Stations of the
Sun: A History of the Ritual Year in Britain. Oxford: Oxford
University Press.
- Hutton, Ronald (1999). The Triumph of the
Moon: A History of Modern Pagan Witchcraft. Oxford: Oxford University
Press.
- Kramer, Heinrich (c. 1486). Malleus Maleficarum.
