El
uso del cuerpo de las mujeres como campo de batalla no es una metáfora; en
Myanmar es una política de Estado ejecutada con precisión quirúrgica.
El régimen militar de Birmania (la Junta Militar) ha transformado la higiene menstrual en una táctica de contrainsurgencia. Desde agosto de 2025, el régimen bloqueó el transporte de productos menstruales en zonas bajo control de la resistencia armada, extendiendo y endureciendo estas restricciones durante 2026.
La falacia del uso militar
Para
justificar el bloqueo, la Junta argumentó que los productos sanitarios eran
desviados hacia la resistencia para curar heridas de combate o ser usados como
plantillas en el calzado militar. Activistas de derechos humanos y
organizaciones que trabajan directamente con mujeres combatientes y civiles
—como Sisters2Sisters, colectiva que da soporte a combatientes de la
resistencia— han cuestionado abiertamente esta versión, señalando que se trata
del mismo tipo de justificación que el régimen ha usado antes para bloquear
medicinas, vendajes y desinfectantes.
Desde
un punto de vista práctico, la lógica del argumento militar tampoco resiste el
análisis: las compresas comerciales no están diseñadas ni esterilizadas para el
tratamiento de heridas abiertas, no ofrecen la capacidad de compresión necesaria
para contener hemorragias severas, y su función absorbente es superficial — muy
distinta a la de un vendaje o gasa quirúrgica.
- Impacto
económico:
el precio del paquete de toallas en el mercado negro se ha triplicado,
pasando de aproximadamente 3.000 a 9.000 kyats birmanos, mientras el
salario mínimo diario ronda los 7.800 kyats. Adquirir higiene básica
equivale a más de una jornada entera de trabajo.
- Consecuencias sanitarias: ante la escasez, muchas mujeres han recurrido a alternativas improvisadas —trapos, hojas, papel de periódico—, lo que ha derivado en un aumento reportado de infecciones no tratadas, en un sistema de salud ya colapsado por la guerra.
Violencia de género y la Corte
Internacional de Justicia
Como
señalan activistas y expertas en derechos humanos, la verdadera finalidad de
esta medida es confinar a las mujeres a sus hogares, cercenando su movilidad,
su trabajo y su participación activa en la resistencia contra la dictadura.
Algunas mujeres han optado directamente por quedarse encerradas durante su
período, alejándose del trabajo, la vida comunitaria y la participación
política. Negar la higiene menstrual es privar de la dignidad básica y atentar
de forma sistemática contra los derechos sexuales y reproductivos.
Esta
medida se enmarca en un patrón histórico de violencia estructural. Desde enero
de 2026, la Corte Internacional de Justicia (CIJ) celebra audiencias de fondo
en el caso iniciado por Gambia contra Myanmar por violaciones a la Convención
contra el Genocidio contra la minoría rohinyá. En dicho proceso, la violencia
sexual y reproductiva sistemática contra mujeres y niñas ocupa un lugar central
dentro del catálogo de crímenes perpetrados por el ejército.
Privar
a las mujeres de insumos menstruales no es un efecto secundario de la guerra;
es una estrategia deliberada para invisibilizarlas, confinarlas al espacio
privado y castigar su participación en la resistencia. Cuando la higiene básica
se transforma en un privilegio inalcanzable, el control sobre el cuerpo
femenino se convierte en la manifestación más cruda de la dictadura. Exigir el
fin de esta prohibición no es solo una demanda de salud pública, es una
exigencia fundamental de derechos humanos y dignidad.
📚 Bibliografía:
- The Guardian (20 de
abril de 2026).
"Myanmar military regime widens sanitary towel ban, claiming rebels
use them for first aid". Aporte:
la investigación original que reveló la ampliación del bloqueo en 2026,
con declaraciones directas de Thinzar Shunlei Yi (Sisters2Sisters) y la
periodista Ceyrac sobre el tabú cultural en torno a la menstruación en
Myanmar.
- The Xylom (26 de julio
de 2026).
"'Who Thinks of Pads in the Middle of Airstrikes?': Myanmar Women Fight
for Menstrual Dignity". Aporte:
reportaje sobre el desmantelamiento de programas de ayuda humanitaria
(USAID) que agravó la crisis, y el rol de los "dignity kits"
distribuidos por UNFPA.
- Volcánicas (6 de mayo de
2026).
"Militares en Birmania (Myanmar) prohíben uso de productos
menstruales". Aporte:
cobertura en español, con contexto sobre el caso Gambia vs. Myanmar ante
la CIJ y la situación de la minoría rohinyá.
- Sabai Times / Purple
Feminists Group (febrero de 2025). Myanmar Fight For Period
Poverty. Aporte:
informe con datos sobre el aumento de precios de productos menstruales
desde el golpe de 2021 y el acceso desigual a productos reutilizables.
🔗 Enlaces de interés:
- The Guardian — Myanmar military regime
widens sanitary towel ban
- Corte Internacional de Justicia — Caso
Gambia v. Myanmar: documentación
oficial del procedimiento por genocidio, incluyendo los argumentos sobre
violencia de género.
- UNFPA — La pobreza de periodo en
contextos de emergencia:
informes del Fondo de Población de Naciones Unidas sobre salud menstrual
en crisis humanitarias.
- Sisters2Sisters: colectiva de mujeres birmanas que
documenta y denuncia esta política, y da soporte directo a mujeres afectadas.
