martes, 27 de octubre de 2026

Tu primera regla no te convierte en mujer

Casi todas lo escuchamos, o lo escuchamos decir a otras: "Ya eres una mujercita". "Hoy te convertiste en mujer". Se dice con cariño, casi siempre con buena intención, y casi siempre sin pensarlo. Pero cuando llega la primera regla, esa frase le pone a una niña un peso que no le corresponde. El 28 de octubre, Día de la Menarquia, es una buena ocasión para detenerse en eso, y para destacar el trabajo de proyectos latinoamericanos como Princesas Menstruantes, que buscan visibilizar el tema.

Qué es la menarquia o Menarca

La menarquia es la primera menstruación, el primer sangrado menstrual de una niña. Es una señal de que su cuerpo está madurando, y suele llegar un par de años después de que empiezan a desarrollarse las mamas. La edad promedio ronda los 12 años, aunque lo normal abarca un rango amplio: cada cuerpo tiene su propio ritmo.

Es un hecho biológico importante y totalmente natural. Lo que no es, es un cambio de identidad.

Por qué es mejor no decir "te convertiste en mujer"

1. Sigue siendo una niña. La primera regla no cambia su edad, su forma de pensar ni lo que necesita. Una niña de 11 o 12 años que menstrúa sigue necesitando jugar, estudiar, equivocarse y ser cuidada. Su cuerpo avanzó más rápido que el resto de su desarrollo, pero no su infancia.

2. Le pone expectativas que no corresponden. Decirle que "ya es mujer" suele venir acompañado, explícita o implícitamente, de nuevas reglas: "ahora tienes que cuidarte", "ahora ten cuidado con los niños", "ahora compórtate". Es como si de un día para otro tuviera que dejar de ser niña y asumir responsabilidades adultas.

3. Puede apurar su sexualización. Asociar la menstruación con la adultez es el mismo razonamiento que, en muchas partes del mundo, lleva a considerar a una niña "lista para casarse" apenas le llega la regla. Es una de las raíces del matrimonio infantil, del que hablamos en el post del Día de la niña. Cuando una cultura trata a las niñas como mujeres adultas desde la menarquia, las deja más expuestas a la violencia y a las uniones forzadas.

4. Mezcla el cuerpo con el valor de la persona. Si ser mujer es "tener la regla", entonces ¿qué pasa con las mujeres que no menstrúan, por una condición de salud, por una cirugía o porque ya pasaron la menopausia? ¿Y con las niñas a las que la regla les llega tarde? Ser mujer no depende de un sangrado. Tampoco todas las personas que menstrúan se identifican como mujeres, un punto que a veces se olvida.

5. Puede generar vergüenza, no orgullo. Muchas niñas viven la primera regla con susto, con incomodidad o con miedo a que los demás se den cuenta. Si además sienten que "tienen que" convertirse en algo distinto, la experiencia se carga de presión. Lo que ayuda es lo contrario: normalizarla.


Qué decirle en cambio

Basta con ser simple, cálida y concreta:

  • "Es normal, es parte de cómo está creciendo tu cuerpo."
  • "Sigues siendo la misma de siempre. Eres una niña y puedes seguir haciendo todo lo que hacías."
  • "Puedes preguntarme lo que quieras, cuando quieras."
  • "¿Quieres que te muestre cómo usar una toalla o un tampón?" (Y esperar a que ella diga qué necesita, sin apurarla.)

Si ella quiere celebrarlo, con una comida, un regalo o un gesto, perfecto. Lo importante es que sea una elección suya, y no un rito que le imponen.

Cómo acompañar una primera regla

  • Hablar antes, no después. Lo ideal es explicar qué es la menstruación antes de que llegue, para que la primera vez no sea una sorpresa. Una niña que sabe qué le va a pasar vive la menarquia con mucho menos miedo.
  • Tener a mano lo necesario: toallas higiénicas, ropa interior de repuesto y una explicación clara de cómo usarlas y cambiarlas. En la mochila del colegio también.
  • No hablar de la regla en voz baja ni como un secreto. Cuando se trata como algo que hay que esconder, se transmite que es algo vergonzoso.
  • Incluir a los niños y a los padres en la conversación. La menstruación no es "cosa de mujeres": es una parte de la salud de toda la sociedad, y los niños también deberían saber qué es.
  • Atender el dolor y los cambios. Algunas molestias son normales, pero si el dolor es tan fuerte que impide ir al colegio, si el sangrado es muy abundante, o si la regla llega muy temprano o muy tarde, vale la pena consultar a una pediatra o ginecóloga.

La primera y la última regla

En este blog hablamos hace poco de la Menopausia, y de cómo casi nadie nos prepara para la última regla. Pasa lo mismo con la primera: las dos se viven en silencio, entre vergüenza y falta de información. Es el mismo problema visto en dos extremos de la vida. Hablar de la menstruación con claridad, sin tabú y sin frases que cargan de sentido lo que es un hecho biológico, es una forma de cuidar a las niñas, y de cuidarnos a todas.

📖 Diez libros para acompañar a las niñas

Algunas lecturas para que las niñas entiendan qué les pasa y lleguen a su primera regla con información, no con miedo:

  1. La regla mola (si sabes cómo funciona), de Anna Salvia Ribera y Cristina Torrón. Editorial: Montena.
  2. ¡Hola, menstruación!, de Yumi Stynes y Dra. Melissa Kang. Editorial: Liana Editorial.
  3. Bienvenida mi luna, de Carmen Moraga Hernández. Editorial: Teraideas.
  4. El libro rojo de las niñas, de Cristina Romero Miralles y Francis Marín (ilustradora). Editorial: Contar en Tribu (Ob Stare).
  5. El rojo es bello, de Lucía Závolo. Editorial: Tapa Blanda / ediciones varias (por ejemplo, Loguez).
  6. Viaje a la Tierra de la Luna Rosa, de Susana Sancho Esteban. Editorial: Amat Editorial.
  7. El tesoro de Lilith, de Carla Trepat Casanovas. Editorial: Autoedición / NubeOcho.
  8. Mi diario de mi primera regla (o Mi primera regla), de Nicole Schäufler. Editorial: Macro Ediciones.
  9. Mamá, me ha venido la regla, de Julia Serrano Fuertes. Editorial: Arcopress.
  10. Menstruación en marcha, de Camila Schijvarg, Karina Iummato y Agostina 
🔗Para Ampliar:

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