¿Te has preguntado alguna vez por qué imaginamos lo sagrado con barba, mirada severa y atributos masculinos? No siempre fue así. Durante miles de años, la divinidad no tuvo rostro de hombre, sino de mujer.
La célebre teóloga feminista Mary Daly lo sintetizó en una frase que aún resuena como un golpe de realidad: “Si Dios es varón, el varón es Dios”. Al otorgar un género masculino a la divinidad, el patriarcado religioso no solo creó una imagen de fe; legitimó un sistema político, social y económico de dominación.
Aunque no existe un registro exacto de cuándo comenzó la transición, la arqueología y la mitología nos muestran que hace unos 10 o 12 mil años se libró una batalla invisible: la reescritura de la historia para sepultar el matriarcado y entronizar al Dios patriarca.
La estrategia del mito: Del éxtasis a la culpa
Teólogas e investigadoras como Riane Eisler y Françoise Gange han demostrado que el patriarcado consolidó su poder demonizando y deconstruyendo los ritos sagrados de la Gran Madre. El mito del Edén es, en realidad, el relato primordial de esa destrucción.
Para borrar el rastro de la divinidad femenina, el relato patriarcal operó a través de tres grandes ataques:
Despojar a la mujer de su carácter sagrado
En las culturas matriarcales, la mujer encarnaba el sexo sagrado, el misterio generador de la vida. El patriarcado invirtió esto radicalmente. En los mitos más antiguos —como los escritos sumerios o de la isla de Ceylán—, la creación del ser humano a partir de la arcilla y el agua no conllevaba ninguna culpa ni misoginia.
Sin embargo, las religiones monoteístas tradicionales de la tradición judeocristiana e islámica instalaron el concepto del pecado original, convirtiendo a Eva en la culpable de la expulsión del paraíso. El propio Génesis (3:16) lo dejó por escrito como un mandato de subordinación: “Tu deseo será para tu marido y él se enseñoreará sobre ti”.
Romper el vínculo entre la mujer y la naturaleza
En la tradición del matriarcado, la serpiente era un símbolo de sabiduría, renovación (por su cambio de piel) y conexión con los misterios y ciclos de la Tierra.
El relato patriarcal la demonizó, transformándola en el agente
del mal. Al maldecirla y ponerla en enemistad con la mujer ("Pondré
enemistad entre ti y la mujer", Génesis 3:15), el sistema castigó el
acceso femenino al conocimiento, al saber y a la autonomía.
Desacralizar el cuerpo y la sexualidad
Para las culturas de la Diosa, la sexualidad era la máxima expresión del amor; un éxtasis místico a través del cual se alcanzaba la iluminación. El patriarcado rompió este vínculo sagrado, volviendo el deseo pecaminoso y patologizando el cuerpo femenino. Incluso el don divino de dar vida fue maldecido desde el origen: “Multiplicaré en gran manera los dolores de tu parto”.
Deconstruir para sanar: Una alternativa originaria
El relato dominante actual está centrado en la culpa, el pecado, la sumisión y la muerte, pintando al hombre como una "víctima" de la naturaleza femenina. Pero este orden no es natural; es un constructo histórico y cultural.
El trabajo de las teologías feministas no busca simplemente dar la vuelta a la tortilla, sino mostrar que existió otra forma de habitar el mundo. Desenterrar los mitos de la Diosa Madre nos permite recuperar una relación más sana, libre y sagrada con nuestros cuerpos, con la sexualidad, con el poder y con la naturaleza que nos rodea.
Si el relato de la dominación fue construido, también puede ser deconstruido
Bibliografía:
Si
quieres profundizar en la investigación histórica, teológica y mitológica que
fundamenta este artículo, te recomendamos revisar las siguientes obras
indispensables:
· Daly, Mary (1973). Beyond God the Father: Toward a Philosophy of Women's Liberation (Más allá de Dios Padre: Hacia una filosofía de la liberación de las mujeres). Beacon Press.Obra clave de la teología feminista donde se acuña y analiza la célebre premisa sobre la masculinización de la deidad como base del patriarcado político.
· Eisler, Riane (1987). El cáliz y la espada: Nuestra historia, nuestro futuro. Editorial Cuatro Vientos.Un estudio antropológico e histórico profundo que diferencia los modelos sociales de "asociación" (matriarcales e igualitarios) frente a los de "dominación" (patriarcales).
· Gange, Françoise (1988). Antes de los dioses, la madre: Por una historia de las mujeres.Ensayo fundamental que rastrea cómo la mitología patriarcal se construyó sobre la diabolización y sustitución de los relatos primordiales de la Gran Madre.
· Stone, Merlin (1976). When God Was a Woman (Cuando Dios era mujer). Barnes & Noble Books.Una investigación histórica fundamental sobre el culto a la Diosa en el Antiguo Oriente Medio y cómo su supresión sistemática coincidió con la pérdida de derechos jurídicos y sociales de las mujeres.




