Casi todas lo escuchamos, o lo escuchamos decir a otras: "Ya eres
una mujercita". "Hoy te convertiste en mujer". Se dice con
cariño, casi siempre con buena intención, y casi siempre sin pensarlo. Pero
cuando llega la primera regla, esa frase le pone a una niña un peso que no le
corresponde. El 28 de octubre, Día de la Menarquia, es una buena ocasión para
detenerse en eso, y para destacar el trabajo de proyectos latinoamericanos como
Princesas Menstruantes, que buscan visibilizar el tema.
Qué es la menarquia o Menarca
La menarquia es la primera menstruación, el primer sangrado menstrual de
una niña. Es una señal de que su cuerpo está madurando, y suele llegar un par
de años después de que empiezan a desarrollarse las mamas. La edad promedio
ronda los 12 años, aunque lo normal abarca un rango amplio: cada cuerpo tiene
su propio ritmo.
Es un hecho biológico importante y totalmente natural. Lo que no es, es
un cambio de identidad.
Por qué es mejor no decir "te convertiste en mujer"
1. Sigue
siendo una niña. La primera regla no cambia su edad, su forma de
pensar ni lo que necesita. Una niña de 11 o 12 años que menstrúa sigue
necesitando jugar, estudiar, equivocarse y ser cuidada. Su cuerpo avanzó más
rápido que el resto de su desarrollo, pero no su infancia.
2. Le pone
expectativas que no corresponden. Decirle que
"ya es mujer" suele venir acompañado, explícita o implícitamente, de
nuevas reglas: "ahora tienes que cuidarte", "ahora ten cuidado
con los niños", "ahora compórtate". Es como si de un día para
otro tuviera que dejar de ser niña y asumir responsabilidades adultas.
3. Puede
apurar su sexualización. Asociar la menstruación con la
adultez es el mismo razonamiento que, en muchas partes del mundo, lleva a
considerar a una niña "lista para casarse" apenas le llega la regla.
Es una de las raíces del matrimonio infantil, del que hablamos en el post del
Día de la niña. Cuando una cultura trata a las niñas como mujeres adultas desde
la menarquia, las deja más expuestas a la violencia y a las uniones forzadas.
4. Mezcla el
cuerpo con el valor de la persona. Si ser
mujer es "tener la regla", entonces ¿qué pasa con las mujeres que no
menstrúan, por una condición de salud, por una cirugía o porque ya pasaron la
menopausia? ¿Y con las niñas a las que la regla les llega tarde? Ser mujer no
depende de un sangrado. Tampoco todas las personas que menstrúan se identifican
como mujeres, un punto que a veces se olvida.
5. Puede
generar vergüenza, no orgullo. Muchas
niñas viven la primera regla con susto, con incomodidad o con miedo a que los
demás se den cuenta. Si además sienten que "tienen que" convertirse
en algo distinto, la experiencia se carga de presión. Lo que ayuda es lo
contrario: normalizarla.
Qué decirle en cambio
Basta con
ser simple, cálida y concreta:
- "Es normal, es parte de cómo está
creciendo tu cuerpo."
- "Sigues siendo la misma de siempre. Eres
una niña y puedes seguir haciendo todo lo que hacías."
- "Puedes preguntarme lo que quieras,
cuando quieras."
- "¿Quieres que te muestre cómo usar una
toalla o un tampón?" (Y
esperar a que ella diga qué necesita, sin apurarla.)
Si ella quiere celebrarlo, con una comida, un regalo o un gesto,
perfecto. Lo importante es que sea una elección suya, y no un rito que le
imponen.
Cómo acompañar una primera regla
- Hablar antes, no después. Lo ideal es explicar qué es la menstruación antes de que llegue,
para que la primera vez no sea una sorpresa. Una niña que sabe qué le va a
pasar vive la menarquia con mucho menos miedo.
- Tener a mano lo necesario: toallas higiénicas, ropa interior de repuesto y una explicación
clara de cómo usarlas y cambiarlas. En la mochila del colegio también.
- No hablar de la regla en voz baja ni como un
secreto. Cuando se trata como algo que hay que
esconder, se transmite que es algo vergonzoso.
- Incluir a los niños y a los padres en la
conversación. La menstruación no es "cosa de
mujeres": es una parte de la salud de toda la sociedad, y los niños
también deberían saber qué es.
- Atender el dolor y los cambios. Algunas molestias son normales, pero si el dolor es tan fuerte que
impide ir al colegio, si el sangrado es muy abundante, o si la regla llega
muy temprano o muy tarde, vale la pena consultar a una pediatra o
ginecóloga.
La primera y la última regla
En este blog hablamos hace poco de la Menopausia, y de cómo casi nadie nos prepara para la última regla. Pasa lo mismo con la primera: las dos se viven en silencio, entre vergüenza y falta de información. Es el mismo problema visto en dos extremos de la vida. Hablar de la menstruación con claridad, sin tabú y sin frases que cargan de sentido lo que es un hecho biológico, es una forma de cuidar a las niñas, y de cuidarnos a todas.
📖 Diez libros para acompañar a las niñas
Algunas lecturas
para que las niñas entiendan qué les pasa y lleguen a su primera regla con
información, no con miedo:
- La regla mola (si sabes cómo funciona), de Anna Salvia Ribera y Cristina
Torrón. Editorial: Montena.
- ¡Hola, menstruación!, de Yumi Stynes y Dra. Melissa Kang.
Editorial: Liana Editorial.
- Bienvenida mi luna, de Carmen Moraga Hernández.
Editorial: Teraideas.
- El libro rojo de las niñas, de Cristina Romero Miralles y
Francis Marín (ilustradora). Editorial: Contar en Tribu (Ob Stare).
- El rojo es bello, de Lucía Závolo. Editorial: Tapa
Blanda / ediciones varias (por ejemplo, Loguez).
- Viaje a la Tierra de la Luna Rosa, de Susana Sancho Esteban. Editorial:
Amat Editorial.
- El tesoro de Lilith, de Carla Trepat Casanovas.
Editorial: Autoedición / NubeOcho.
- Mi diario de mi primera regla (o Mi
primera regla),
de Nicole Schäufler. Editorial: Macro Ediciones.
- Mamá, me ha venido la regla, de Julia Serrano Fuertes. Editorial:
Arcopress.
- Menstruación en marcha, de Camila Schijvarg, Karina Iummato y Agostina
