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domingo, 11 de octubre de 2026

Día de la Niña: una deuda pendiente con todas las niñas

 

Cada 11 de octubre, desde 2012, la ONU conmemora el Día Internacional de la Niña. No es una fecha para regalar flores ni para repetir que "las niñas son el futuro". Es una fecha para hacer las cuentas de lo que se les debe hoy: seguridad, educación, salud y tiempo para ser niñas.

Este texto repasa los problemas que más las golpean, y termina con lo que, como sociedad, podemos y debemos hacer.

Niñas en tiempos de guerra

Cuando hay un conflicto armado, las niñas pierden su casa, su escuela y, muchas veces, a su familia. Quedan más expuestas a la violencia sexual, al reclutamiento, al desplazamiento forzado y a los matrimonios que sus familias aceptan para "protegerlas" o para sobrevivir. Cada año, la ONU documenta violaciones graves contra niñas y niños en las guerras, entre ellas la violencia sexual.

Algunas de esas historias llegaron a ser símbolos. Sadako Sasaki tenía dos años cuando cayó la bomba sobre Hiroshima, y murió a los 12 de una leucemia causada por la radiación. Malala Yousafzai tenía 15 cuando los talibanes le dispararon por defender el derecho de las niñas a estudiar. Pero detrás de cada nombre conocido hay millones de niñas anónimas.

La violencia sexual: casi siempre cerca de casa

La violencia sexual contra las niñas no ocurre solo en las guerras. Según estimaciones recientes de UNICEF, una de cada ocho niñas en el mundo sufre violación o abuso sexual antes de cumplir los 18 años, y en la mayoría de los casos el agresor es alguien cercano: un familiar, una pareja o un conocido.

En Chile lo vimos con crudeza en el caso de las niñas de Alto Hospicio, a las que el Estado trató como "fugadas" en vez de buscarlas. Y la ley chilena de tres causales reconoce que las niñas menores de 14 años violadas pueden interrumpir un embarazo hasta las 14 semanas de gestación, porque una niña embarazada por una violación no puede ser obligada a ser madre.

Matrimonio infantil y uniones forzadas

Millones de niñas se casan antes de los 18 años, a veces con hombres mucho mayores, por pobreza, por tradición o por "honor". El matrimonio infantil suele terminar con su educación, aumenta el riesgo de violencia y de embarazos tempranos, y las deja dependientes económicamente. Es una violencia que se presenta como un acuerdo entre adultos, pero la niña nunca decide. La edad mínima de 18 años, sin excepciones, es el piso de cualquier legislación que proteja a las niñas.

Mutilación genital femenina

La mutilación genital femenina se practica en decenas de países, sobre todo en África, y ha afectado ya a cientos de millones de niñas y mujeres. No tiene ningún beneficio médico, puede causar hemorragias, infecciones, dolor crónico y complicaciones en el parto, y se hace casi siempre a niñas pequeñas, que no pueden consentir. Es una violación de sus derechos y una forma de control sobre su cuerpo y su sexualidad. Ya lo contamos con más detalle en este blog, y seguiremos insistiendo: se abandona con educación, con leyes que la sancionen y con el trabajo de las propias comunidades.

Afganistán: el apartheid de género

Desde que los talibanes volvieron al poder en 2021, Afganistán es el único país del mundo donde se prohíbe la educación secundaria a las niñas, y también la universitaria a las mujeres. A eso se suman restricciones al trabajo, a la movilidad y a la vida pública. Una niña afgana que termina la primaria hoy ya sabe que no podrá seguir estudiando, y no por falta de talento ni de recursos, sino por una política deliberada.

Organismos de derechos humanos y expertos de la ONU hablan de "apartheid de género" para describir este sistema de segregación y exclusión sistemática de mujeres y niñas. Lo desarrollamos antes en este blog; hoy corresponde recordar que cada año que pasa es una generación de niñas a las que se les roba el futuro.

Niñas indígenas: una discriminación que se suma a otra

Las niñas indígenas enfrentan varias desigualdades a la vez: por ser niñas, por ser indígenas y, con frecuencia, por vivir en zonas rurales lejanas, con escuelas precarias, sin atención de salud cercana y con educación que no respeta su lengua ni su cultura. En muchos territorios, además, la presencia de empresas extractivas y de actores armados aumenta el riesgo de violencia contra ellas. El acceso a la educación intercultural bilingüe, a servicios de salud con pertinencia cultural y a la protección frente a la violencia no son favores: son derechos.

Y es una historia de larga data: en el texto que publicamos el 12 de octubre sobre la violencia sexual en la Conquista, vemos cómo el cuerpo de las mujeres indígenas fue desde el principio un territorio de poder.

Las "pequeñas madres": cuidar antes de crecer

En muchísimas familias, las niñas cargan desde muy temprano con el cuidado de sus hermanos menores y las tareas de la casa. Según estimaciones de UNICEF, las niñas de entre 5 y 14 años dedican muchas más horas al trabajo doméstico y de cuidados no remunerado que los niños de su edad. Ese tiempo es el que les falta para estudiar, jugar, descansar y cuidarse. Les cuesta el rendimiento escolar, el sueño, el juego y, a la larga, su salud física y mental, y es una de las razones por las que muchas dejan la escuela.

Conviene mirarlo bien: esto no se resuelve culpando a las madres. Muchas de ellas trabajan, crían solas y no tienen salas cuna, apoyo ni una pareja que comparta el cuidado. La carga que le pasan a sus hijas es la misma que a ellas les pasaron, parte de un sistema que da por hecho que cuidar es "cosa de mujeres". Lo que hay que cambiar es ese sistema: que los padres asuman su parte, y que el Estado ofrezca servicios de cuidado accesibles.

Salud: lo que se queda sin atender

Todo lo anterior se traduce en salud. Las niñas y adolescentes sufren embarazos precoces, que son una de las principales causas de muerte entre las adolescentes en el mundo; anemia y malnutrición; falta de información y de productos para manejar la menstruación con dignidad; y problemas de salud mental, como ansiedad y depresión, agravados por la violencia y el estrés de la sobrecarga. Sin educación sexual integral, sin acceso a anticonceptivos y a atención de salud adecuada, quedan expuestas a riesgos que son prevenibles.

¿Qué debemos hacer como sociedad?

  • Garantizar educación gratuita, segura y de calidad hasta el final de la secundaria, con apoyo para que las niñas que están en riesgo de abandonar puedan seguir: becas, alimentación escolar, transporte seguro y baños dignos.
  • Prohibir el matrimonio infantil sin excepciones y sancionar efectivamente la violencia sexual, con sistemas de protección que escuchen y crean a las niñas.
  • Educación sexual integral en todas las escuelas, desde edades tempranas, adaptada a cada etapa: enseña a reconocer el abuso, a pedir ayuda y a decidir sobre el propio cuerpo.
  • Servicios de salud accesibles y amigables para adolescentes, incluidos los de salud mental y salud sexual y reproductiva, y productos de higiene menstrual gratuitos.
  • Redistribuir el cuidado: más salas cuna y servicios públicos, y corresponsabilidad real de padres y de toda la sociedad, para que las niñas no sean las cuidadoras de reemplazo.
  • Educación intercultural y servicios con pertinencia cultural para las niñas indígenas, con participación de sus propias comunidades y organizaciones.
  • Exigir justicia y presión internacional por las niñas de Afganistán y de todos los conflictos: financiar su educación, proteger a las refugiadas y no normalizar a quienes les niegan sus derechos.
  • Trabajar también con niños, hombres y familias, porque ningún cambio dura si no cambian las ideas que lo sostienen.

Un último compromiso

Las niñas no necesitan que las admiremos por su resiliencia: necesitan que dejemos de exigírsela. Cada niña que está en la escuela, que se siente segura en su casa, que decide sobre su cuerpo y que puede jugar, es una niña a la que se le cumplió un derecho. Todavía faltan demasiadas.

📚 Fuentes:

  • Organización de las Naciones Unidas. "Día Internacional de la Niña" (resolución 66/170 de la Asamblea General, 2011).
  • UNICEF. Informes sobre violencia sexual en la niñez, matrimonio infantil, mutilación genital femenina y trabajo doméstico y de cuidados.
  • ONU. Informe anual del Secretario General sobre los niños y los conflictos armados.
  • ONU Mujeres y UNESCO. Informes sobre la situación de las mujeres y niñas en Afganistán.
  • Organización Mundial de la Salud (OMS). Salud de las y los adolescentes y mutilación genital femenina.
  • Ley chilena N.º 21.030 (interrupción voluntaria del embarazo en tres causales).

🔗 Enlaces de interés:

 

jueves, 30 de abril de 2026

MGF: control sobre el cuerpo de las mujeres.

 



"Existen los llamados 'tres dolores de las mujeres': el dolor del día de la

mutilación, el de la noche de bodas (donde a menudo debe ser cortada para la

relación) y el del parto."

La Mutilación Genital Femenina (MGF) no es solo un procedimiento físico; es una de las violaciones de derechos humanos más persistentes y traumáticas del mundo. Se estima que cada año, dos millones de niñas son sometidas a esta práctica, sumándose a los millones que ya viven con sus consecuencias físicas y psicológicas.

 

¿Qué es la MGF? Definiciones y Tipos

La Organización Mundial de la Salud (OMS) define la MGF como la remoción parcial o total de los genitales femeninos externos por razones no médicas. Se clasifica en cuatro tipos principales:

 


·         Tipo I: Escisión del prepucio clitoridiano, con o sin extirpación del clítoris.

·         Tipo II: Extirpación del clítoris y de los labios menores

·         Tipo III (Infibulación): Extirpación de parte o de todos los genitales externos y sutura de la abertura vaginal, dejando solo un pequeño orificio.

·         Tipo IV: Otros procedimientos lesivos como perforaciones, raspados o introducción de sustancias corrosivas.



Un ciclo de dolor: Las complicaciones de salud

La MGF produce un ciclo de enfermedad que dura toda la vida. Entre las complicaciones más graves se encuentran:

 

Riesgos inmediatos: Hemorragias mortales, shock por dolor, tétanos e infecciones agudas por falta de higiene.

 

Consecuencias a largo plazo: Incontinencia, dolor pélvico crónico, fístulas vaginales, infertilidad y complicaciones graves durante el parto que pueden causar la muerte de la madre y el bebé.

 

Transmisión de enfermedades: Alto riesgo de contagio de VIH/SIDA y hepatitis debido al uso de instrumentos compartidos.

 “Mientras a las mujeres se les siga extirpando el clítoris, las lucha feminista seguirá existiendo” Susan sontag

El trasfondo social: ¿Por qué se practica?

A pesar del dolor, muchas sociedades patriarcales defienden la MGF bajo diversas justificaciones:

 

Control de la sexualidad: Reducir el deseo femenino para asegurar la fidelidad y la castidad.

 


Identidad y tradición: Se ve como un ritual de iniciación necesario para ser considerada una "mujer pura" dentro de la comunidad.

 

Presión económica: En muchos contextos, una mujer no mutilada no es considerada apta para el matrimonio, lo que destruye su futuro económico.

 

Hacia la erradicación: Estrategias de Cambio

El cambio real debe ocurrir en el corazón de las familias y comunidades. Los esfuerzos internacionales, liderados por organismos como UNICEF y Amnistía Internacional, se enfocan en:

 

Desvincular la práctica de la religión: Líderes religiosos en Sudán y otros países han comenzado a declarar públicamente que la MGF no tiene base en el Islam.

 

Involucrar a los hombres: Es vital cambiar la actitud de los hombres, quienes a menudo exigen esta práctica para contraer matrimonio.

 

Legislación y Derechos: Lograr leyes nacionales que prohíban la MGF y reconozcan este acto como una forma de persecución basada en el género (motivo de asilo y refugio).

 

"La virtud está en tener buenas leyes, en que la ley y la justicia se parezcan lo más posible". — Haim Eliahu

 

El Marco Legal: La Justicia contra la Tradición

La lucha contra la MGF no solo se da en los hogares, sino también en los tribunales. Países como Suecia, Suiza, el Reino Unido y Estados Unidos han promulgado leyes que prohíben explícitamente esta práctica. En Francia, la aplicación de leyes contra el asalto ha permitido condenar tanto a quienes ejecutan la mutilación como a los padres que la permiten.

 

Un hito importante ocurrió en marzo de 2004 en el Reino Unido, donde se aprobó una ley que prohíbe a las familias enviar a sus hijas al extranjero para ser mutiladas (el llamado "turismo de mutilación"). Esta ley impone penas de hasta 14 años de prisión, enviando un mensaje claro: la protección de la infancia está por encima de cualquier frontera.

 

Una Reflexión necesaria: ¿Y si fuera en el pene?

Es imperativo cuestionarnos: si el corte o la extirpación total se realizara en el pene, dejándolo inútil o causando infecciones urinarias, dolor crónico y pérdida total del deseo sexual por el dolor de la erección... ¿Cuántos hombres obligarían a sus hijos a someterse a ello por "tradición"? ¿Cuántas culturas apoyarían una práctica que destruye la funcionalidad del órgano sexual masculino?

 

La respuesta es obvia: no sería tolerada. Sin embargo, la sexualidad femenina ha sido históricamente considerada "prescindible" o algo que debe ser "limpiado" o controlado, lo que perpetúa esta atrocidad.

 

El Grito de Fouzia: El horror que no termina en un día

En el documental "The Day I Will Never Forget" (El día que nunca voy a olvidar), de la directora Kim Longinotto, una niña llamada Fouzia describe en un poema el día de su mutilación. Ese día no queda en el pasado; se queda en su psique, su cuerpo y su alma para siempre.

Erradicar la MGF será una senda larga y difícil, pero es una que debemos transitar. Se necesitarán millones de "Fouzias" que alcen la voz y millones de nosotros y nosotras para acompañarlas. Debemos hacerlo.


www.ovid.com

www.jama.com

www.amnesty.org

www.who.org

www.fgmnetwork.org

www.unicef.org

http://www.desertflowerfoundation.org


 

Bibliografía y Fuentes de Referencia:

·         Organización Mundial de la Salud (2002). Informes técnicos sobre MGF.

 

·         Amnistía Internacional. Comunicados sobre "Cero Tolerancia a la Mutilación Genital Femenina".

 

·         Fourcroy, J.L. (1998). "The Three Feminine Sorrows", Hospital Practice.

 

·         Mackie, G. (1998). Estudios comparativos sobre la erradicación de tradiciones dañinas.

 

·         UNICEF (2003). Estudios de caso en Sudán y Kenia sobre estrategias de comunicación social.

·         Banerjee, L. (2003): "Una jornada juntos... Programa y estrategias de comunicación para proteger a las niñas y a los niños" (UNICEF).

 

·         Eke N, Nkanginieme K.E. (1999): "Mutilación genital femenina, un escarabajo global que no debe cruzar el puente del milenio", World Journal of Surgery.

 

·         Epstein, D, Graham, P, Rimsza, M. (2001): "Complicaciones médicas de la mutilación genital femenina", Journal of American College Health.

 

·         Mackie, Gerry (1998): "Una manera de eliminar el corte de los genitales femeninos", fgmnetwork.org.

 

·         Rouzi, A.A. et al. (2001): "Quistes epidérmicos en el clítoris debido a la mutilación genital femenina Tipo I", Am. Journal of Obstetrics & Gynecology.

 

Organizaciones en la lucha:

·         IAC: Inter-African Committee on Traditional Practices.

 

·         Amnesty International: www.amnesty.org

 

·         Equality Now: Defensores de los derechos de las mujeres a nivel global.

 

·         RAINBO: Research Action Information Network for Bodily Integrity of Women.


martes, 28 de abril de 2026

Waris Dirie, La Flor del desierto

Waris Dirie nació en el seno de una familia nómada musulmana somalí del clan de Darod. Waris significa “Flor del desierto”. Su fecha de nacimiento exacta es desconocida. Nació en 1965. Cuando tenía tres años fue mutilada genitalmente. A la edad de trece años fue entregada a un hombre mucho mayor que ella en un matrimonio arreglado, algo a lo que se oponía, y huyo a través del desierto a la capital de Somalia, Mogadiscio a casa de su hermana, viviendo más tarde con su tía. En 1981 se traslada a vivir a Londres, a casa de su tío, que entonces era embajador de Somalia en Londres, donde trabajó en el servicio de la casa. Cuando su tío tuvo que abandonar Londres, por la guerra civil en Somalia, Waris estuvo viviendo en las calles londinenses y más tarde en una MICA. Trabajó en esa época como empleada de la limpieza en Mc Donald's, donde, por casualidad, fue descubierta por el fotógrafo inglés Terence Donovan cuando tenía 18 años de edad, que la fotografió, con la entonces desconocida modelo Naomi Campbell para la portada del calendario Pirelli de 1987.3 Poco después fue la primera mujer de color que apareció en la portada de Vogue en Europa. Trabajó para Chanel, L’Oréal, Revlon, Versace, Cartier, para la marca Levi’s y muchas otras marcas de ropa. En 1987 aparece en la película de James Bond Alta tensión, con Timothy Dalton. Continuamente aparece en las pasarelas de moda de Londres, Milán, París y Nueva York. En 1995 la cadena de televisión BBC realiza un documental sobre su vida, Una nómada en Nueva York. En el año 1997, en la cumbre de su carrera como modelo, en una entrevista con la columnista de la revista Marie Claire Laura Ziv, habla por primera vez sobre su mutilación genital, lo cual recibe la atención de los medios de comunicación de todo el mundo.

Ese mismo año fue nombrada Embajadora especial de la ONU contra la mutilación genital femenina. Viaja a Somalia a visitar a su familia en 1997 y 2000 que sufría la guerra civil. En 1998 salió a la venta su libro Flor del Desierto en cual habla, entre otras cosas, de su mutilación. Gracias a que es una persona muy conocida, consigue dar a conocer el problema de la MGF a la luz pública. En 1998 las lectoras americanas de la revista Glamour Magazine la eligen Mujer del año.4 En 1998 Waris Dirie recibe el premio África del gobierno alemán por su trabajo a favor de los derechos de las mujeres africanas. En 2001 publica su segundo libro, Amanecer en el Desierto, (Título original: Desert Dawn), por el cual recibe, junto a Paulo Coelho el premio Corine Award por el libro más vendido del año 2002. En 2005 publica Niñas del Desierto para el cual Waris Dirie investiga durante dos años en las principales ciudades europeas la mutilación genital entre las comunidades africanas. Con este libro comienza una campaña a nivel europeo contra la Mutilación Genital Femenina. En 2007 publica Cartas a mi madre que se convertirá en un nuevo éxito de ventas.

  En el año 2002 crea la fundación Waris Dirie Foundation en Viena, la cual recolecta dinero para luchar contra la Mutilación Genital, y ayudar a sus víctimas. En 2004 Mijaíl Gorbachov le entrega el premio Women's World Award creado ese mismo año. Waris abre la conferencia mundial contra la MGF que tiene lugar en Nairobi, donde da a conocer por primera vez el Waris Dirie Manifesto contra la MGF. El presidente de la República de Austria, Heinz Fischer le entregó el premio arzobispo-Oscar-Romero. En marzo de 2000 recibe la nacionalidad austriaca. El 25 de enero de 2006, Waris Dirie habló en Bruselas con todos los ministros de los estados miembros de la Unión Europea, tras lo cual la Unión europea introduce el tema de la MGF en la Agenda Europea. Después de esto se introdujeron en numerosos países europeos medidas contra la mutilación y la prevención de la misma. En 2007 comenzó Waris Dirie una campaña contra la Mutilación Genital junto a Scotland Yard y la BBC in Inglaterra. 


 El 12 de julio de 2007 el presidente francés, Nicolas Sarkozy condecora a Waris Dirie, y por primera vez a una mujer por su lucha por los derechos de las mujeres con el Chevalier de la Légion d'Honneur.8 En septiembre de 2007 Waris Dirie recibe de la mano de Christine Egerszegi-Obrist, del parlamento suizo, el galardón Prix des Générations de la World Demographic Association. La cadena de televisión árabe Al Jazeera invitó a Waris Dirie al popular programa con Riz Khan. En este programa, habla, por primera vez, ante una audiencia árabe de más de 100 millones de espectadores sobre el tema tabú de la Mutilación Genital Femenina. A esto le siguió el programa sobre la MGF con Waris Dirie del canal para jóvenes Pan Arabic Youth Channel. En marzo de 2008 la UE invitó a Waris al parlamento en Bruselas a un encuentro con la ministra de Asuntos Exteriores norteamericana Condoleezza Rice. La noche anterior de este encuentro, Waris Dirie desapareció sin dejar rastro, lo que motivó una gran movilización de la policía belga. En la noche del 7 de marzo, un policía la reconoció en las cercanías del Grote Markt en Bruselas. Primeramente, declaró no haber encontrado el hotel. Pero el 10 de marzo, su abogado dio a conocer que había sido retenida por un taxista durante los días de su desaparición, el cual la intentó agredir sexualmente. Más tarde recibe en Holanda el premio Martin-Buber-Plakette en Kerkade, Holanda. En abril de 2008 comenzó el rodaje de la película basada en su libro Flor del Desierto en Djibuti. El rodaje también tuvo lugar a cabo en Nueva York, Berlín y Londres. La película está producida por el ganador del Oscar Peter Hermann. Waris Dirie es coproductora y su papel lo interpreta la modelo etíope Liya Kebede. Otros de los protagonistas de la película son la ganadora del Globo de Oro Sally Hawkins, Timothy Spall, Meera Syal, Juliet Stevenson y Craig Parkinson. La película se estrenará en otoño de 2009. Waris viajó durante el rodaje de la película a Djibuti, invitada por el presidente del país, donde habló con los ministros y el presidente sobre la MGF. En enero de 2009, Waris fue una de las fundadoras de la fundación PPR Foundation for Women’s Dignity and Rights, junto al icono de los negocios François-Henri Pinault y su mujer Salma Hayek, fundación que recolecta dinero para escuelas y clínicas en Somalia.



Cartas a mi madre. Ullstein, Berlin 2007 Waris Dirie dice que “Este es mi libro más intimista. Hay heridas que tardan en cicatrizar. El deseo de ver a mi madre de nuevo, olvidarla, fue intenso. Tuve que darme cuenta de que el amor y el sufrimiento están muchas veces conectados. Trabajar en este libro fue doloroso, pero una experiencia realmente necesaria para mi