“Nací griega
y moriré griega”
Hay vidas que no caben en una sola etiqueta, y la de Melina Mercouri es
una de ellas. Actriz, ícono del cine, heroína de la resistencia contra la
dictadura militar en Grecia y, más tarde, una ministra de Cultura implacable.
Muchos la conocieron en la pantalla grande por su arrolladora presencia
en Nunca en domingo (1960), película dirigida por su esposo Jules Dassin
que la convirtió en un ícono internacional del cine y le valió el premio a
Mejor Actriz en Cannes. Pero Melina era mucho más que una estrella de cine: era
una fuerza de la naturaleza.
Antifascismo sin concesiones
Cuando la dictadura de los Coroneles tomó el poder en Grecia en 1967,
Melina no dudó en alzar la voz desde el exilio en Francia. El régimen le quitó
la ciudadanía griega y le confiscó sus bienes. Su respuesta se convirtió en una
de las frases más recordadas de la resistencia griega:
«Nací griega y moriré griega. El señor Pattakos nació fascista y morirá
fascista».
Durante siete años, mientras duró la dictadura, se convirtió en uno de
los rostros más reconocibles de la resistencia antifascista en toda Europa,
denunciando al régimen ante gobiernos y opinión pública internacional. Cuando
la democracia fue restaurada en 1974, regresó a Grecia y entró en política. En
1981 fue nombrada Ministra de Cultura —la primera mujer en ocupar ese cargo en
la historia de Grecia— y lo ejerció durante más de ocho años, el período más
largo de cualquier ministro de Cultura en la política griega moderna.
La guerra por los Mármoles del Partenón
Como Ministra de Cultura, Melina no eligió la diplomacia pasiva. El 29
de julio de 1982, en la Conferencia Mundial de la UNESCO sobre Políticas
Culturales en Ciudad de México, presentó formalmente la exigencia de que el
Museo Británico devolviera los Mármoles del Partenón —arrancados a comienzos
del siglo XIX por Lord Elgin— al pueblo griego.
Para Melina
no se trataba de "piezas de arte dispersas", sino de una mutilación
cultural en toda regla:
«No existen los Mármoles de Elgin. Existen los Mármoles del Partenón. No
son objetos decorativos: son el alma, la identidad y la memoria de una nación».
Su ofensiva
fue implacable:
- Desafío en el
corazón de Londres: en abril de 1983 viajó a Londres por primera
vez como ministra y se reunió directamente con las autoridades del Museo Británico,
exigiéndoles cara a cara la devolución de las esculturas.
- Causa global en la
UNESCO: transformó lo que hasta entonces era una
disputa bilateral entre Grecia y Reino Unido en un debate internacional
sobre patrimonio cultural expoliado, sentando un precedente que sigue
vigente en organismos internacionales hasta hoy.
- Un templo listo para
el regreso: fue la gran impulsora del Nuevo Museo de la
Acrópolis, diseñado deliberadamente con un espacio vacío, a la espera del
regreso de los frisos originales. El museo se inauguró en 2009, quince
años después de su muerte.
Melina no alcanzó a ver el retorno de los mármoles en vida —el debate sigue abierto hasta el día de hoy—, pero logró algo transformador: cambió para siempre los términos del debate ético sobre el patrimonio cultural robado por las potencias coloniales.
El homenaje de un cantautor español
«Has vuelto Melina,
tus ojos
reflejan el dolor y tu alma el amor.
La huella de tu
canto echó raíces, Melina...»
Su figura y su exilio conmovieron también al mundo de la música. En
1975, el cantautor español Camilo Sesto le dedicó una canción titulada
simplemente "Melina", inspirada en su exilio y su lucha contra
la dictadura griega. La canción, escrita mientras Melina aún vivía fuera de su
país natal, se convirtió en un pequeño homenaje musical a una mujer que para
entonces ya era un símbolo internacional de resistencia.
El legado
Melina Mercouri murió el 6 de marzo de 1994, a los 73 años. Antes de
morir, dejó una frase que resume su tenacidad hasta el final:
«Espero ver los Mármoles de regreso en Atenas antes de morir. Pero si
vienen más tarde, yo resucitaré».
Melina nos enseñó que el arte y la política no son caminos separados
cuando lo que está en juego es la identidad, la libertad y la dignidad de un
pueblo. Su legado sigue más vivo que nunca: la cultura no se negocia, no se
vende y no se olvida — se defiende con el alma hasta el final.
Bibliografía:
- Mercouri, Melina (1971). I
Was Born Greek (autobiografía). Doubleday. Aporte: relato en
primera persona de su exilio, la revocación de su ciudadanía y su
respuesta a Pattakos — la fuente original de la frase que da título al
libro y a este post.
- Flint, Peter B. (7 de marzo de 1994).
"Melina Mercouri, Actress and Politician, Is Dead". The New
York Times. Aporte: obituario de referencia con detalles
verificados de su carrera política y artística.
- Casey, Christopher (2008). "Grecian
Grandeurs and the Rude Wasting of Old Time": Britain, the Elgin
Marbles, and Post-Revolutionary Hellenism. Foundations, Vol. III, No.
1. Aporte: contexto histórico detallado sobre la disputa de los
Mármoles del Partenón y el rol de Mercouri en visibilizarla
internacionalmente.
Links de interés:
- Melina
Mercouri Foundation: fundación creada por su viudo, Jules Dassin,
con archivo documental, discursos completos y material sobre la campaña de
los Mármoles del Partenón.
- Discurso completo ante la UNESCO, 1982: texto
íntegro de su intervención en Ciudad de México.
- "¿Quién fue Melina? La historia de la canción de
Camilo Sesto" — La República: reportaje sobre el origen y
contexto de la canción de 1975.
- New Acropolis Museum: sitio
oficial del museo cuyo espacio para los frisos originales permanece, hasta
hoy, a la espera de su regreso.
- The Parthenon Sculptures — British Museum: la
posición oficial y actualizada del propio Museo Británico sobre la disputa
— útil para contrastar directamente el otro lado del debate que Melina
inició.

