El
Día de la Fauna Chilena, que impulsa desde 2014 el Jane Goodall Institute Chile
junto a otras organizaciones de la sociedad civil, se conmemora a comienzos de
noviembre con un propósito urgente: visibilizar, educar y promover la
conservación de las especies nativas y endémicas del país.
Desde
el huillín en los ríos del sur hasta el gato andino, el zorro culpeo, el
picaflor de Arica, el suri y las ranitas nativas, la fauna de Chile es una
trama viva de biodiversidad. Y esa trama enfrenta amenazas constantes: la
pérdida de hábitat, las especies invasoras, la crisis hídrica y el cambio
climático.
Por
eso, al mirar esta fecha desde el ecofeminismo, no podemos separar la
protección de las especies de la salud del territorio que habitan. No se puede
defender a la fauna nativa y, al mismo tiempo, desmantelar el suelo, el agua y
los ecosistemas que la sostienen.
El
hilo con el 14 de noviembre
Hay
un vínculo directo entre el Día de la Fauna Chilena y el Día Nacional de las
Áreas Protegidas, que se conmemora una semana después. La primera fecha nos
invita a conocer y a querer a los animales con los que compartimos el
patrimonio natural. La segunda nos recuerda que su sobrevivencia depende de la
protección legal y territorial de sus hábitats: sin hábitat protegido no hay
fauna viva.
Las recientes decisiones políticas en Chile —como el retiro y paralización de decretos de conservación ambiental y las intervenciones físicas en las fronteras— demuestran cómo la fragmentación del hábitat golpea directamente a las especies nativas:
- Corredores biológicos rotos: Obras de infraestructura como las zanjas y murallas fronterizas en
el Altiplano alteran el libre tránsito de vicuñas, tarucas, quirquinchos y
felinos silvestres, creando barreras físicas y "trampas
mortales" que fragmentan poblaciones y reducen su variabilidad
genética.
- Salares y humedales en peligro: El congelamiento de santuarios de la naturaleza y parques
nacionales en salares del norte desprotege zonas clave donde nidifican los
flamencos andinos y sobreviven especies únicas de anfibios, como la rana
del Loa o la rana de Darwin.
- El costo de priorizar el extractivismo: La flexibilización de regulaciones para favorecer la expansión
minera o la explotación desmedida del agua reduce los hábitats de la fauna
a islas aisladas, impidiendo su adaptación al cambio climático.
Qué es el ecofeminismo y qué propone
El término ecofeminismo lo propuso en 1974 la escritora francesa Françoise d'Eaubonne. Plantea que las lógicas de dominación que explotan la naturaleza son las mismas que subordinan los cuerpos de las mujeres y precarizan la vida. Frente a una mirada antropocéntrica, que mide el valor de un ecosistema solo por su rendimiento a una nativa y defienden los bienes comunes frente al avance del extractivismo.
- Reconocer la interdependencia. Los animales nativos no son "recursos" ni adornos del
paisaje: polinizan, dispersan semillas y equilibran las cuencas de las que
depende también la vida humana.
- Defender el territorio de manera integrada. Las políticas de protección de la fauna deben ir de la mano con el
fortalecimiento del Servicio de Biodiversidad y Áreas Protegidas (SBAP) y
con el cumplimiento de los compromisos ambientales que el Estado ha
asumido.
- Valorar los saberes comunitarios. Reconocer el trabajo de las comunidades locales, de las mujeres
rurales y de las investigadoras que monitorean la fauna nativa y defienden
los bienes comunes.
Para cerrar
Celebrar el
Día de la Fauna Chilena es el preámbulo del 14 de noviembre: un llamado a
recordar que defender a las especies de este país es defender la tierra que nos
sostiene a todas y a todos.
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