miércoles, 21 de octubre de 2026

Abuelas de Plaza de Mayo: doce mujeres y una pregunta

Las Abuelas de Plaza de Mayo tienen una fecha de nacimiento y, a la vez, no la tienen. Ellas mismas adoptaron el 22 de octubre de 1977 como el día de su creación, pero han aclarado que es una fecha simbólica: su organización nunca tuvo un acto fundacional formal, y la memoria, después de tanto dolor, mezcló los días. Lo que sí está claro es cómo empezó todo: con una pregunta hecha en voz alta en medio de una plaza.

De la ronda de las Madres a una pregunta

El 30 de abril de 1977, catorce mujeres, lideradas por Azucena Villaflor, se juntaron en la Plaza de Mayo para exigir que sus hijos e hijas desaparecidos aparecieran con vida. La policía les ordenó "circular", y ellas obedecieron a su manera: dieron vueltas alrededor de la Pirámide y, sin proponérselo, inventaron la ronda de las Madres. Para reconocerse usaban un pañuelo blanco anudado en la cabeza, que simbolizaba el pañal de tela de sus hijos.

Seis meses después, según cuentan las propias Abuelas, una de esas madres, que además era abuela, se apartó de la ronda y preguntó: "¿Quién está buscando a su nieto, o tiene a su hija o nuera embarazada?" Respondieron doce mujeres. El sábado siguiente se reunieron por primera vez. Eran Alicia "Licha" Zubasnabar de De la Cuadra, Raquel Radío de Marizcurrena, Haydée Vallino de Lemos, Delia Giovanola, Clara Jurado, María Isabel "Chicha" Chorobik de Mariani, Mirta Acuña de Baravalle, Vilma Sesarego de Gutiérrez, Eva Márquez de Castillo Barrios, Leontina Puebla de Pérez, María Eugenia Casinelli de García Irureta Goyena y Beatriz Aicardi de Neuhaus. Fueron, sin saberlo, las doce fundadoras.

Al principio se llamaron Abuelas Argentinas con Nietitos Desaparecidos. El nombre con el que las conoce el mundo, Abuelas de Plaza de Mayo, se lo dio después el periodismo internacional.

Un plan sistemático

Lo que buscaban no era un hecho aislado. La dictadura que tomó el poder el 24 de marzo de 1976 desapareció, según los organismos de derechos humanos, a 30.000 personas, entre ellas centenares de mujeres embarazadas que dieron a luz en cautiverio, y niños y niñas secuestrados junto a sus padres. Hubo maternidades clandestinas en centros de detención como la ESMA, Campo de Mayo, el Pozo de Banfield, La Perla y la Comisaría 5ta de La Plata. Las Abuelas calculan que alrededor de 500 niños y niñas fueron apropiados entre 1975 y 1980 (otras fuentes hablan de más de 400 casos identificados). Algunos fueron entregados a familias cercanas a las Fuerzas Armadas o de seguridad; otros quedaron abandonados en institutos como "NN". A todos les anularon la identidad.

Buscar con lo que había

Las primeras Abuelas no tenían laboratorios ni abogados: tenían tiempo, rabia y mucha terquedad. Recorrían juzgados de menores, orfanatos y oficinas públicas, investigaban adopciones de la época y seguían cada pista que les hacía llegar la gente. El 19 de marzo de 1980, con la dictadura todavía en el poder, localizaron a Tatiana Ruarte Britos y a su hermana Laura Jotar Britos, las primeras nietas recuperadas directamente por ellas. Las niñas habían quedado abandonadas en una plaza del Gran Buenos Aires tras el secuestro de su madre, y terminaron siendo adoptadas por un matrimonio.

Cuando la ciencia no tenía respuesta

Pero había un problema enorme: ¿cómo probar que un niño era el nieto de una mujer si sus padres estaban desaparecidos y no se podía comparar su ADN con el de ellos? Las Abuelas llevaron la pregunta a la comunidad científica internacional. La respuesta llegó de la genetista estadounidense Mary-Claire King, con Cristian Orrego y Víctor Penchaszadeh: el índice de abuelidad, un cálculo estadístico que permite establecer con una certeza cercana al 99,99% el parentesco entre una abuela y su nieto o nieta, sin necesidad de los padres. En 1984, las Abuelas lograron la restitución de Paula Eva Logares, la primera nieta cuya filiación la Justicia aceptó con esa prueba.

Para que la identificación no dependiera de que las abuelas estuvieran vivas, impulsaron además un archivo permanente. En mayo de 1987 el Congreso sancionó la Ley 23.511, que creó el Banco Nacional de Datos Genéticos, una institución que se suele describir como la primera de su tipo en el mundo y que hoy sigue resolviendo casos de filiación.

Un derecho nuevo: la identidad

Su lucha no se quedó en Argentina. Gracias a la participación de las Abuelas en la ONU, en noviembre de 1989 se incorporaron a la Convención sobre los Derechos del Niño los artículos 7, 8 y 11, que garantizan el derecho a la identidad en todo el mundo. Se los conoce como los "artículos argentinos". Fue la ciencia y fue la ley, pero partió de un dolor muy concreto: el Estado había violado el derecho de miles de personas a saber quiénes eran.

La búsqueda sigue

Hasta donde pude verificar, las Abuelas han restituido la identidad de 140 nietos y nietas; el último, el nieto 140, apareció en julio de 2025, a partir de una denuncia anónima. Como calculan que fueron alrededor de 500 los niños apropiados, todavía faltan muchos por encontrar. La búsqueda ya involucra a la generación de los bisnietos, que viven sin conocer su origen, y las propias Abuelas siguen recibiendo consultas de personas que dudan del suyo.

Una memoria con cuerpo de mujer

Hay algo que esta historia dice sin necesidad de subrayarlo: la dictadura usó los cuerpos de las mujeres embarazadas como territorio, y fueron mujeres, madres y abuelas, quienes lo denunciaron, lo investigaron y lo documentaron, cuando nadie más quería escuchar. Su método fue siempre el mismo: no esperar a que el Estado actuara, sino organizarse, preguntar, cruzar datos, insistir.

En Chile pasó algo parecido, con otras mujeres y otros nombres. Las llamamos las Mariposas Grávidas: detenidas desaparecidas que estaban embarazadas cuando las secuestraron, y de cuyos hijos e hijas aún no se sabe nada. Mirar a las Abuelas es recordar que la pregunta que ellas hicieron en 1977 sigue abierta en toda la región.

📚 Bibliografía:

  • Abuelas de Plaza de Mayo. "Nuestra historia". Sitio oficial, abuelas.org.ar.
  • Abuelas de Plaza de Mayo. La historia de Abuelas (PDF institucional).
  • "Abuelas de Plaza de Mayo". Wikipedia (versión en español) y "Anexo: Nietos y nietas restituidos por Abuelas de Plaza de Mayo".
  • CONICET (2023). "Homenaje a la genetista Mary-Claire King, impulsora del índice de abuelidad".
  • Chiaramoni, Nadia (19 de marzo de 2026). "Genética forense: la receta amorosa de las Abuelas". Agencia de Noticias Científicas, Universidad Nacional de Quilmes.
  • Página/12. "La científica que desarrolló el 'índice de abuelidad' recibió el Doctorado Honoris Causa de la UBA".
  • elDiarioAR (julio de 2025). "De Tatiana al nieto 140: la ciencia y el amor detrás de cada identidad recuperada".
  • Argentina.gob.ar. "A 44 años de la primera ronda de Madres de Plaza de Mayo".
  • CIPDH-UNESCO. "Ronda de las Madres de Plaza de Mayo". Mapa interactivo de lugares de memoria.

🔗 Enlaces de interés:

 

domingo, 18 de octubre de 2026

19 de octubre: lo que toda mujer (y todo hombre) debería saber sobre el cáncer de mama

 

Cada 19 de octubre se conmemora el Día Internacional de la Lucha contra el Cáncer de Mama. No es una fecha más en el calendario: el cáncer de mama es, desde hace años, el tipo de cáncer más diagnosticado del mundo entre las mujeres, y en 2024 provocó alrededor de 694.000 muertes a nivel global. Dicho de otra forma: cada minuto se diagnostica a cuatro mujeres en el mundo, y cada minuto muere una.

Por qué la palpación salva vidas

El autoexamen o autopalpación mamaria no reemplaza una mamografía, pero es una herramienta gratuita, inmediata y que cualquier mujer puede hacer desde los 20 años: te permite conocer el aspecto y la textura normal de tus propias mamas, para así poder notar cuando algo cambia. La mayoría de los cánceres de mama que se detectan por autoexamen son hallados precisamente porque la mujer notó algo distinto a lo habitual.

¿Antes o después de la regla?

Después, nunca antes. El consenso médico es claro: el mejor momento para el autoexamen es entre el día 3 y el día 10 después de que comienza el período, idealmente entre el día 7 y el 10 del ciclo. En esos días las mamas están menos sensibles, menos hinchadas y con menos nódulos pasajeros, porque las hormonas del ciclo menstrual ya no están inflamando el tejido mamario como ocurre en los días previos a la regla. Hacerlo justo antes de menstruar es la receta perfecta para asustarte con bultos que en realidad son cambios hormonales normales y transitorios.

Si ya no menstrúas (menopausia), simplemente elige un día fijo del mes —por ejemplo, el primero— y repítelo siempre esa misma fecha.

Qué cambios hay que buscar

Durante el autoexamen, revisa tanto a la vista (frente a un espejo, con los brazos primero a los lados y luego levantados) como al tacto (acostada, y también de pie o en la ducha):

  • Bultos o engrosamientos nuevos, ya sea en la mama o en la axila (el tejido mamario se extiende hasta ahí).
  • Cambios en el tamaño, la forma o el contorno de una mama en comparación con la otra.
  • Hoyuelos, arrugas o piel que luce como cáscara de naranja.
  • Un pezón que se hunde o cambia de posición repentinamente.
  • Secreción espontánea por el pezón, especialmente si es con sangre.
  • Enrojecimiento, calor o hinchazón localizada que no se explica por otra causa.

Ningún cambio aislado significa automáticamente cáncer —muchos son benignos—, pero cualquier cambio persistente debe ser evaluado por un profesional de salud, no autodiagnosticado ni minimizado.

El cáncer de mama también afecta a los hombres

Es un dato que sorprende a mucha gente: los hombres también tienen tejido mamario y también pueden desarrollar cáncer de mama. Representa entre el 0,5% y el 1% de todos los casos, una proporción pequeña pero real —solo en Estados Unidos se esperan 2.800 nuevos casos y 510 muertes de hombres por esta causa en 2025—. El problema es que, justamente por la baja conciencia pública al respecto, los hombres suelen consultar más tarde, cuando el cáncer ya está más avanzado, lo que empeora su pronóstico. La recomendación es la misma: cualquier bulto, cambio de forma o secreción en la zona del pecho merece una consulta médica, sin importar el género.

El caso de Angelina Jolie: cuando la genética habla primero

En mayo de 2013, la actriz Angelina Jolie publicó una columna en The New York Times titulada "My Medical Choice", en la que reveló que se había sometido a una mastectomía doble preventiva. La razón: un test genético confirmó que era portadora de una mutación en el gen BRCA1, que según sus médicos le daba un 87% de probabilidades de desarrollar cáncer de mama y un 50% de desarrollar cáncer de ovario a lo largo de su vida —su propia madre había muerto de cáncer a los 56 años, tras una batalla de casi una década—.

Dos años después, en marzo de 2015, Jolie completó el proceso con una segunda cirugía preventiva: la extirpación de ambos ovarios y trompas de Falopio (ooforectomía y salpingectomía), lo que la hizo entrar en menopausia a los 40 años.

El impacto de su decisión fue tan grande que los médicos empezaron a hablar del "Efecto Angelina": tras su columna, aumentó de forma medible la cantidad de mujeres que solicitaron el test genético para detectar mutaciones BRCA1 y BRCA2 en distintos países. Es importante aclarar que este tipo de mutación genética hereditaria es responsable de solo una parte de los casos de cáncer de mama —la mayoría no tienen origen genético hereditario—, por lo que la mastectomía preventiva es una decisión médica específica para personas con alto riesgo genético confirmado, no una recomendación general.

¿El embarazo y la lactancia ayudan a prevenir el cáncer de mama?

Sí, la evidencia científica es consistente en este punto, aunque con matices importantes.

Embarazo: el riesgo relativo de cáncer de mama se reduce aproximadamente un 7% por cada parto. La explicación biológica tiene que ver con la maduración del tejido mamario: las células de la mama se diferencian completamente recién durante el embarazo y la lactancia, y ese tejido maduro es menos susceptible a desarrollar mutaciones cancerígenas que el tejido inmaduro.

Lactancia: el metaanálisis más robusto sobre el tema, publicado en The Lancet en 2002 y basado en 47 estudios con más de 50.000 mujeres con cáncer de mama y cerca de 100.000 sin la enfermedad, encontró que el riesgo de cáncer de mama disminuye un 4,3% por cada 12 meses de lactancia acumulada —un efecto que se suma, no reemplaza, al del embarazo—. Estudios más recientes muestran que una lactancia superior a los 12 meses puede reducir el riesgo hasta en un 26%, con una protección aún mayor (cercana al 20%) frente al subtipo triple negativo, uno de los más agresivos. En mujeres portadoras de la mutación BRCA1, amamantar por más de un año se ha asociado a una reducción de riesgo de entre 22% y 55%.

Una aclaración importante: estos son factores que modifican el riesgo estadístico, no garantías individuales. Hay mujeres que han sido madres y amamantado y aun así desarrollan cáncer de mama, y mujeres que nunca tuvieron hijos y nunca lo desarrollan. La autopalpación y los controles médicos siguen siendo necesarios para todas, independientemente de la historia reproductiva de cada una.

El resumen que importa

El autoexamen no sustituye a la mamografía ni a los controles ginecológicos anuales, pero es una herramienta gratuita y poderosa de autoconocimiento. Conocer tu propio cuerpo —o el de cualquier hombre que también deba hacerlo— es, literalmente, la primera línea de defensa frente a esta enfermedad.

📚 Bibliografía

  • Organización Mundial de la Salud (OMS). "Cáncer de mama" (ficha informativa, 2025).
  • National Breast Cancer Foundation. "Datos y estadísticas sobre el cáncer de mama" (2025).
  • MedlinePlus. "Autoexamen de mamas", Biblioteca Nacional de Medicina de EE.UU.
  • Jolie, Angelina. "My Medical Choice". The New York Times, 14 de mayo de 2013.
  • Collaborative Group on Hormonal Factors in Breast Cancer (2002). "Breast cancer and breastfeeding: collaborative reanalysis of individual data from 47 epidemiological studies". The Lancet, 360(9328), 187-195.
  • IARC (Centro Internacional de Investigaciones sobre el Cáncer), OMS. Informe sobre proyecciones de cáncer de mama a 2050.

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sábado, 17 de octubre de 2026

La mujer que hizo de la cultura una trinchera.

 

“Nací griega y moriré griega”

Hay vidas que no caben en una sola etiqueta, y la de Melina Mercouri es una de ellas. Actriz, ícono del cine, heroína de la resistencia contra la dictadura militar en Grecia y, más tarde, una ministra de Cultura implacable.

Muchos la conocieron en la pantalla grande por su arrolladora presencia en Nunca en domingo (1960), película dirigida por su esposo Jules Dassin que la convirtió en un ícono internacional del cine y le valió el premio a Mejor Actriz en Cannes. Pero Melina era mucho más que una estrella de cine: era una fuerza de la naturaleza.

Antifascismo sin concesiones

Cuando la dictadura de los Coroneles tomó el poder en Grecia en 1967, Melina no dudó en alzar la voz desde el exilio en Francia. El régimen le quitó la ciudadanía griega y le confiscó sus bienes. Su respuesta se convirtió en una de las frases más recordadas de la resistencia griega:

«Nací griega y moriré griega. El señor Pattakos nació fascista y morirá fascista».

Durante siete años, mientras duró la dictadura, se convirtió en uno de los rostros más reconocibles de la resistencia antifascista en toda Europa, denunciando al régimen ante gobiernos y opinión pública internacional. Cuando la democracia fue restaurada en 1974, regresó a Grecia y entró en política. En 1981 fue nombrada Ministra de Cultura —la primera mujer en ocupar ese cargo en la historia de Grecia— y lo ejerció durante más de ocho años, el período más largo de cualquier ministro de Cultura en la política griega moderna.

La guerra por los Mármoles del Partenón

Como Ministra de Cultura, Melina no eligió la diplomacia pasiva. El 29 de julio de 1982, en la Conferencia Mundial de la UNESCO sobre Políticas Culturales en Ciudad de México, presentó formalmente la exigencia de que el Museo Británico devolviera los Mármoles del Partenón —arrancados a comienzos del siglo XIX por Lord Elgin— al pueblo griego.

Para Melina no se trataba de "piezas de arte dispersas", sino de una mutilación cultural en toda regla:

«No existen los Mármoles de Elgin. Existen los Mármoles del Partenón. No son objetos decorativos: son el alma, la identidad y la memoria de una nación».

Su ofensiva fue implacable:

  • Desafío en el corazón de Londres: en abril de 1983 viajó a Londres por primera vez como ministra y se reunió directamente con las autoridades del Museo Británico, exigiéndoles cara a cara la devolución de las esculturas.
  • Causa global en la UNESCO: transformó lo que hasta entonces era una disputa bilateral entre Grecia y Reino Unido en un debate internacional sobre patrimonio cultural expoliado, sentando un precedente que sigue vigente en organismos internacionales hasta hoy.
  • Un templo listo para el regreso: fue la gran impulsora del Nuevo Museo de la Acrópolis, diseñado deliberadamente con un espacio vacío, a la espera del regreso de los frisos originales. El museo se inauguró en 2009, quince años después de su muerte.

Melina no alcanzó a ver el retorno de los mármoles en vida —el debate sigue abierto hasta el día de hoy—, pero logró algo transformador: cambió para siempre los términos del debate ético sobre el patrimonio cultural robado por las potencias coloniales.

El homenaje de un cantautor español

«Has vuelto Melina,

tus ojos reflejan el dolor y tu alma el amor.

La huella de tu canto echó raíces, Melina...»

Su figura y su exilio conmovieron también al mundo de la música. En 1975, el cantautor español Camilo Sesto le dedicó una canción titulada simplemente "Melina", inspirada en su exilio y su lucha contra la dictadura griega. La canción, escrita mientras Melina aún vivía fuera de su país natal, se convirtió en un pequeño homenaje musical a una mujer que para entonces ya era un símbolo internacional de resistencia.

El legado

Melina Mercouri murió el 6 de marzo de 1994, a los 73 años. Antes de morir, dejó una frase que resume su tenacidad hasta el final:

«Espero ver los Mármoles de regreso en Atenas antes de morir. Pero si vienen más tarde, yo resucitaré».

Melina nos enseñó que el arte y la política no son caminos separados cuando lo que está en juego es la identidad, la libertad y la dignidad de un pueblo. Su legado sigue más vivo que nunca: la cultura no se negocia, no se vende y no se olvida — se defiende con el alma hasta el final.

Bibliografía:

  • Mercouri, Melina (1971).
    I Was Born Greek (autobiografía). Doubleday. Aporte: relato en primera persona de su exilio, la revocación de su ciudadanía y su respuesta a Pattakos — la fuente original de la frase que da título al libro y a este post.
  • Flint, Peter B. (7 de marzo de 1994). "Melina Mercouri, Actress and Politician, Is Dead". The New York Times. Aporte: obituario de referencia con detalles verificados de su carrera política y artística.
  • Casey, Christopher (2008). "Grecian Grandeurs and the Rude Wasting of Old Time": Britain, the Elgin Marbles, and Post-Revolutionary Hellenism. Foundations, Vol. III, No. 1. Aporte: contexto histórico detallado sobre la disputa de los Mármoles del Partenón y el rol de Mercouri en visibilizarla internacionalmente.

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Perimenopausia, menopausia y climaterio: hablemos sin tabú

Cuando llega la primera menstruación, casi todas tuvimos alguna explicación, aunque fuera a medias: una madre, una tía, una profesora, una cartilla. Para la última, en cambio, la mayoría llega a ciegas. Una especialista reunida en un congreso mundial sobre el tema, este mismo mes, lo resumió así: existe preparación para la primera regla, pero ninguna para la última. Y detrás de ese vacío hay algo más que falta de información: hay vergüenza.

Cada 18 de octubre se conmemora el Día Mundial de la Menopausia, una fecha instaurada el año 2000 para generar conciencia sobre las necesidades de las mujeres en esta etapa. Hablemos entonces de lo básico, porque ni siquiera las palabras las tenemos claras.

Tres palabras que se usan como sinónimos (y no lo son)

·         Perimenopausia es la subetapa de los cambios: desde que aparecen las primeras alteraciones del ciclo y los primeros síntomas hasta un año después de la última regla. La OMS incorporó formalmente este término en 2022. Las fuentes no se ponen de acuerdo en cuánto dura (algunas hablan de uno o dos años a cada lado de la menopausia, otras de hasta una década antes), y justamente por eso conviene no tomar los plazos como una regla rígida: cada cuerpo tiene su propio ritmo.

Una aclaración práctica: durante la perimenopausia todavía puede haber ovulación, aunque sea irregular. Que la regla se vuelva impredecible no significa que ya no haya posibilidad de embarazo; es un tema para conversar con tu profesional de salud.

·         Menopausia es una fecha, no un período. Se confirma cuando han pasado 12 meses seguidos sin menstruar, sin que exista otra causa que lo explique. La OMS indica que la mayoría de las mujeres la vive de forma natural entre los 45 y los 55 años, con un promedio cercano a los 50. Si ocurre antes de los 40, se habla de menopausia prematura.

·         Climaterio es el período completo: la transición larga que empieza años antes de la menopausia y se extiende años después, como consecuencia del agotamiento progresivo de los ovarios y la baja de estrógenos y progesterona. Según la fuente, puede durar entre 5 y 15 años o más. La menopausia es un punto dentro del climaterio.

Los síntomas: más amplios de lo que se cuenta

Se habla mucho de los "calores", pero el cuadro es bastante más amplio. Entre los síntomas descritos con más frecuencia están:

  • Cambios en el ciclo menstrual: al comienzo suele acortarse, y luego se va alargando hasta desaparecer.
  • Bochornos o sofocos, a veces con sudoración excesiva, palpitaciones y enrojecimiento.
  • Sudores nocturnos y trastornos del sueño, con un descanso poco reparador.
  • Cambios de ánimo, irritabilidad o mayor sensibilidad emocional.
  • Dificultad para concentrarse y fallas de memoria.
  • Dolores articulares y de cabeza, o migrañas que se agravan.
  • Sequedad, picazón o ardor vaginal, y disminución del deseo sexual.
  • Cambios en la piel y el cabello, aumento de peso y, en algunos casos, incontinencia urinaria.

A largo plazo, la caída de estrógenos también se asocia a pérdida de masa ósea, por lo que la salud de los huesos es parte de la conversación.

Ninguna mujer tiene todos los síntomas, ni con la misma intensidad. Pero no es una experiencia marginal: en una encuesta realizada en Argentina y difundida por la Defensoría del Pueblo bonaerense, casi el 95% de las mujeres reconoció haber tenido síntomas durante esta etapa, y más de la mitad reportó cinco o más.


Por qué hablar abiertamente: el costo del silencio

Más de mil millones de mujeres en el mundo estarán en etapa menopáusica según las proyecciones de la OMS, y cada año se suman decenas de millones. Es una de las experiencias más universales de la vida de las mujeres y, sin embargo, sigue envuelta en silencio:

  • Una encuesta global de 2023 encontró que, para la mitad de las mujeres en menopausia, el tema sigue siendo tabú, en parte porque no quieren hablar del supuesto "deterioro del cuerpo".
  • En un estudio de la AARP en Estados Unidos, el 42% de las mujeres de 50 a 59 años nunca había conversado sobre la menopausia con un profesional de salud. Y dos de cada diez dijeron que sus síntomas afectaban su trabajo todos los días o varias veces al día.

Esos datos no son de Chile, y conviene decirlo, pero cualquiera que haya escuchado a una amiga, a su madre o a una compañera de trabajo sabe que el patrón se repite: se aguanta en silencio, se normaliza el malestar, se espera que "ya pasará".

·         El tabú tiene raíces feministas, no solo médicas. Como explicaba la especialista del congreso mundial, la vergüenza viene de asociar la menopausia con ser "vieja" o "inútil", como si el valor de una mujer estuviera atado a su capacidad reproductiva. Es el mismo mandato patriarcal que mide a las mujeres por su fertilidad y su juventud, aplicado a la última etapa.

·         Silencio y medicalización son dos caras del mismo problema. Según reseñó CIMAC sobre el enfoque de la OMS, la atención actual suele limitarse a lo médico y a la terapia hormonal cuando los síntomas son intensos, sin mirar las dimensiones sociales, psicológicas y físicas de la experiencia. No se trata de una enfermedad: es una etapa biológica. Pero tampoco se trata de aguantar callada. La OPS plantea que la menopausia, igual que la menstruación, es una cuestión de derechos: acceso a información, atención adecuada y entornos de trabajo que no te castiguen por ella.

·         La desigualdad también llega al climaterio. Algunos estudios sugieren que las mujeres negras, latinas y de pueblos originarios pueden experimentar la menopausia antes y con mayor intensidad, algo que los expertos atribuyen a desigualdades socioeconómicas y de acceso a la salud. Y la menopausia no es exclusiva de las mujeres cis: también la atraviesan hombres trans y personas no binarias con ovarios, aunque casi nunca aparezcan en las campañas.

¿Y los tratamientos?

La terapia hormonal de la menopausia es una de las opciones para mujeres con síntomas moderados o severos, pero no es para todas. Existen contraindicaciones, por ejemplo, en personas con antecedentes de cáncer de mama o de endometrio, eventos tromboembólicos o enfermedad hepática activa, y hay quienes simplemente prefieren otras alternativas. La decisión debe ser individual, informada y acompañada por un profesional de salud, no una moda ni un miedo heredado.

Un último dato que conecta con otro tema que tratamos en este blog: la menopausia no siempre llega sola. Cuando se extirpan los ovarios por razones médicas (como hizo Angelina Jolie para reducir su riesgo oncológico), se produce una menopausia quirúrgica, súbita y a veces muy temprana. Por eso importa tanto que el tema no sea un tabú: muchas mujeres se enfrentan a ella sin aviso.

Hablarlo cambia la experiencia

Hablar de menopausia no es dramatizar ni medicalizar la vejez: es dejar de vivir en soledad algo que le pasa a media humanidad. Es preguntarle, a nuestras madres qué les pasó a ellas y qué les hubiese gustado saber. Es exigir que los sistemas de salud y los lugares de trabajo estén preparados. Y es entender que una mujer en el climaterio no está "terminada": está en una etapa más de su vida, y merece vivirla con información, sin vergüenza y con derechos.

Este texto es informativo y no reemplaza la consulta con un profesional de salud. Si tienes síntomas que afectan tu calidad de vida, o dudas sobre tu ciclo, consulta con un ginecólogo o ginecóloga.

📚 Bibliografía:

  • Organización Mundial de la Salud (OMS). Definiciones y edad de la menopausia; incorporación del término "perimenopausia" (2022), citados en Wikipedia, "Menopausia".
  • Organización Panamericana de la Salud (OPS/OMS). Sabiduría, salud y bienestar en la menopausia: de la voz a la acción (nota conceptual).
  • International Menopause Society (2024). Libro blanco: Menopausia y terapia hormonal de la menopausia (versión en español).
  • Clínica Universidad de los Andes (Chile). "Climaterio y menopausia: cómo reconocer los síntomas".
  • Integramédica (Chile). "Climaterio y menopausia: lo que necesitas saber sobre esta etapa".
  • Defensoría del Pueblo de la Provincia de Buenos Aires. "Día del Climaterio/Menopausia".
  • CIMAC Noticias (octubre de 2025). "Atención de menopausia necesita un enfoque de salud y bienestar: OMS".
  • La Nación (3 de octubre de 2026). "Nuevos enfoques sobre salud durante la menopausia y una ventana de tiempo que apremia para tratar los síntomas".
  • Maven Clinic. "La menopausia en el trabajo: cómo eliminar el estigma" (cita estudio de AARP).

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