07 noviembre 2026

Sin territorio no hay fauna: una mirada ecofeminista

 

El Día de la Fauna Chilena, que impulsa desde 2014 el Jane Goodall Institute Chile junto a otras organizaciones de la sociedad civil, se conmemora a comienzos de noviembre con un propósito urgente: visibilizar, educar y promover la conservación de las especies nativas y endémicas del país.

Desde el huillín en los ríos del sur hasta el gato andino, el zorro culpeo, el picaflor de Arica, el suri y las ranitas nativas, la fauna de Chile es una trama viva de biodiversidad. Y esa trama enfrenta amenazas constantes: la pérdida de hábitat, las especies invasoras, la crisis hídrica y el cambio climático.

Por eso, al mirar esta fecha desde el ecofeminismo, no podemos separar la protección de las especies de la salud del territorio que habitan. No se puede defender a la fauna nativa y, al mismo tiempo, desmantelar el suelo, el agua y los ecosistemas que la sostienen.

El hilo con el 14 de noviembre

Hay un vínculo directo entre el Día de la Fauna Chilena y el Día Nacional de las Áreas Protegidas, que se conmemora una semana después. La primera fecha nos invita a conocer y a querer a los animales con los que compartimos el patrimonio natural. La segunda nos recuerda que su sobrevivencia depende de la protección legal y territorial de sus hábitats: sin hábitat protegido no hay fauna viva.

Las recientes decisiones políticas en Chile —como el retiro y paralización de decretos de conservación ambiental y las intervenciones físicas en las fronteras— demuestran cómo la fragmentación del hábitat golpea directamente a las especies nativas:

  • Corredores biológicos rotos: Obras de infraestructura como las zanjas y murallas fronterizas en el Altiplano alteran el libre tránsito de vicuñas, tarucas, quirquinchos y felinos silvestres, creando barreras físicas y "trampas mortales" que fragmentan poblaciones y reducen su variabilidad genética.
  • Salares y humedales en peligro: El congelamiento de santuarios de la naturaleza y parques nacionales en salares del norte desprotege zonas clave donde nidifican los flamencos andinos y sobreviven especies únicas de anfibios, como la rana del Loa o la rana de Darwin.
  • El costo de priorizar el extractivismo: La flexibilización de regulaciones para favorecer la expansión minera o la explotación desmedida del agua reduce los hábitats de la fauna a islas aisladas, impidiendo su adaptación al cambio climático.

Qué es el ecofeminismo y qué propone

El término ecofeminismo lo propuso en 1974 la escritora francesa Françoise d'Eaubonne. Plantea que las lógicas de dominación que explotan la naturaleza son las mismas que subordinan los cuerpos de las mujeres y precarizan la vida. Frente a una mirada antropocéntrica, que mide el valor de un ecosistema solo por su rendimiento a una nativa y defienden los bienes comunes frente al avance del extractivismo.

  • Reconocer la interdependencia. Los animales nativos no son "recursos" ni adornos del paisaje: polinizan, dispersan semillas y equilibran las cuencas de las que depende también la vida humana.
  • Defender el territorio de manera integrada. Las políticas de protección de la fauna deben ir de la mano con el fortalecimiento del Servicio de Biodiversidad y Áreas Protegidas (SBAP) y con el cumplimiento de los compromisos ambientales que el Estado ha asumido.
  • Valorar los saberes comunitarios. Reconocer el trabajo de las comunidades locales, de las mujeres rurales y de las investigadoras que monitorean la fauna nativa y defienden los bienes comunes.

Para cerrar

Celebrar el Día de la Fauna Chilena es el preámbulo del 14 de noviembre: un llamado a recordar que defender a las especies de este país es defender la tierra que nos sostiene a todas y a todos.

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06 noviembre 2026

Hilde Radusch: la mujer que el Partido Comunista expulsó por lesbiana


Hoy hace 123 años nació Hilde Radusch, activista antifascista, feminista, lesbiana, comunista y trabajadora postal alemana. Su vida cruza casi todo el siglo XX: la república de Weimar, el nazismo, la clandestinidad, la posguerra y el nacimiento del movimiento lésbico organizado. Vivió hasta los 90 años y en cada etapa pagó un precio por ser quien era.

Contra el nazismo

Cuando Hitler llegó al poder, Hilde ya militaba en la izquierda. En 1933 los nazis la encarcelaron y después la liberaron bajo la supervisión de la Gestapo, o sea, con la vigilancia encima y sin poder dar un paso sin que lo supieran. En la década de 1940 intentaron detenerla otra vez, pero ella pasó a la clandestinidad y logró eludir la captura hasta el final de la guerra. Sobrevivir años escondida en la Alemania nazi, siendo antifascista, comunista y lesbiana, es una forma de resistencia en sí misma.

La traición desde adentro

Terminada la guerra, Radusch trabajó en el Departamento para las Víctimas del Fascismo, ayudando a quienes habían sufrido la persecución que ella misma conocía de cerca. Desde ahí empezó a cuestionar prácticas del Partido Comunista y llegó a preguntarse si “el objetivo del socialismo se consigue por una vía errónea y totalitaria”.

Esas dudas la llevaron a decidir su renuncia al partido. Pero no alcanzó a hacerlo: la expulsaron por ser lesbiana. Y no quedó ahí, porque otros funcionarios del PC la denunciaron ante su empleador y eso provocó su despido. Es decir, perdió su lugar en el partido y también su sustento.

Años después lo recordaría así: “Fue realmente el fin de todas mis ilusiones... Un trozo del sueño de mi vida fue destruido”.

La frase duele porque no habla de un adversario, sino de los suyos. La mujer que había arriesgado la vida contra el fascismo descubrió que el movimiento al que le entregó todo tenía su propio rincón obscuro de intolerancia. Es una lección que el feminismo conoce bien: ninguna organización, ni siquiera las que dicen luchar por la liberación, está a salvo de reproducir los prejuicios de su época.

Seguir de pie

Radusch no se rindió. Siguió activa políticamente y, más adelante, creó el primer periódico de lesbianas de Alemania. También fundó en Berlín Occidental un grupo de ancianas lesbianas junto con Gertude Sandmann, llamado L74, un espacio para mujeres mayores que habían vivido toda una vida en el silencio y que merecían envejecer en comunidad y con visibilidad.

Hilde murió a los 90 años, después de haber visto cómo lo que ella vivió a escondidas empezaba a nombrarse en voz alta, en parte gracias a su propio trabajo.

Por qué recordarla

Su historia nos recuerda que las lesbianas estuvieron en la resistencia antifascista, en los partidos de izquierda y en la construcción de los movimientos sociales, aunque muchas veces la historia oficial las borró o las expulsó. Recordar a Hilde Radusch es devolverle un lugar a quienes lucharon en todos los frentes, incluso cuando algunos de esos frentes les dieron la espalda.

Bibliografía:

  • Claudia Schoppmann, Zeit der Maskierung: Lebensgeschichten lesbischer Frauen im “Dritten Reich” (1993). Existe traducción al inglés como Days of Masquerade: Life Stories of Lesbian Women During the Third Reich. Es un clásico sobre las lesbianas bajo el nazismo.
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05 noviembre 2026

Cuidar no es amor infinito: es trabajo, y es un derecho

         Hoy, 5 de noviembre, se conmemora en Chile el Día Nacional de la Cuidadora y del Cuidador Informal. Es una fecha para reconocer a quienes cuidan, sin sueldo y muchas veces sin descanso, a personas con dependencia: hijas e hijos con discapacidad, personas mayores, familiares enfermos. Y casi siempre son mujeres.

Detrás de los discursos sobre el "amor de madre" y el "sacrificio", hay una realidad que casi no se cuenta: la de un trabajo agotador, invisible y sin protección. Esta es una mirada a esa realidad, con datos, con investigación y con un testimonio real.

Los números: quién cuida

Según la Organización Internacional del Trabajo (OIT), a nivel mundial las mujeres realizan el 76,2% del trabajo de cuidados no remunerado, y le dedican 3,2 veces más tiempo que los hombres. Y según el mismo organismo, el 45% de las mujeres en edad de trabajar, unos 606 millones en el mundo, está fuera del empleo remunerado porque las responsabilidades de cuidado se lo impiden.

Es decir, el cuidado no es solo un asunto del hogar: es una de las causas centrales de la desigualdad de género, de la pobreza de las mujeres y de su exclusión del trabajo y de las pensiones.

Qué dice la investigación

Una investigación biográfico-narrativa con madres cuidadoras en Chile, de la Facultad de Educación de la Universidad Gabriela Mistral, muestra cómo la llegada de una persona con alta dependencia reorganiza por completo el proyecto de vida de la cuidadora:

  • El tiempo se rompe. Se desplazan las aspiraciones de estudio, de trabajo y el tiempo libre, y el autocuidado pasa a un segundo plano.
  • El cuerpo se desgasta. La sobrecarga continua provoca síntomas psicosomáticos y afecciones crónicas, como problemas severos de columna, agravados por la falta de quien releve.
  • Hay etapas. Las madres atraviesan fases de negación, búsqueda incesante de información, reorganización del hogar y, finalmente, resignación y asunción de la responsabilidad total, ante la falta de apoyos y la poca empatía institucional.

Mi testimonio

Detrás de las cifras está mi casa. Llevo más de 18 años dedicada al cuidado exclusivo de mi hijo, que tiene trastorno del espectro autista severo y discapacidad intelectual severa.

  • No tengo relevo. Sin redes de apoyo ni apoyo comunitario, no puedo separarme de él ni tres minutos, por la severidad de su condición y la necesidad de contención constante. Eso me impide trabajar fuera de casa y hasta salir libremente a abastecerme.
  • El dinero no alcanza. La pensión básica no cubre los gastos mínimos de vida ni los insumos. Ha habido semanas en que me he alimentado a puro té, porque el presupuesto se acabó.
  • La casa y mi salud, abandonadas. Llevo más de dos años esperando respuestas de la municipalidad para soluciones habitacionales básicas: vivo sin cielo raso, expuesta al frío y a las filtraciones en invierno. Y van más de diez años desde mi último control médico, porque no hay quien me acompañe.
  • Una credencial sin apoyos. Tener un documento o registro oficial de cuidadora no se traduce en ayuda concreta a domicilio ni en soluciones reales en mi comunidad.

Cuidar a un hijo con esta condición, en aislamiento y con una casa precaria, no tiene nada de romántico. Es una exigencia urgente de dignidad, de recursos, de vivienda y de apoyos que lleguen a los hogares.

Qué exigimos

La OIT propone un marco de cinco verbos, las "5R", para que el cuidado deje de ser un asunto privado: reconocer, reducir, redistribuir, recompensar y representar el trabajo de cuidados. En la práctica, eso se traduce en:

  • Servicios de relevo y de apoyo a domicilio, con personal capacitado, para que quien cuida pueda descansar, atender su salud y trabajar si lo desea.
  • Ingresos dignos para las personas con discapacidad y para quienes las cuidan, que cubran de verdad el costo de vida y de los insumos.
  • Prioridad en vivienda y reparaciones urgentes para hogares con personas con dependencia severa.
  • Controles de salud para las y los cuidadores, con acompañamiento o atención en el hogar.
  • Centros de día y otras alternativas para las personas con discapacidad, también cuando alcanzan la adultez.
  • Corresponsabilidad: que los cuidados dejen de ser una tarea de las mujeres y pasen a ser una responsabilidad compartida por las familias, el Estado y la comunidad.

Cuidar es un trabajo. Y quien cuida también tiene derecho a ser cuidada.

Fuentes y enlaces de referencia:

1.     Ley 21.390 - Biblioteca del Congreso Nacional de Chile

2.    Instituto de Seguridad Laboral (ISL)

3.    Organización de las Naciones Unidas (ONU)

4.    Gobierno de Chile - Chile Cuida / Sistema Nacional de Apoyos

5.    ONU Mujeres - Agenda de Cuidados

6.    https://www.elmostrador.cl/noticias/opinion/columnas/2019/11/30/el-estado-de-chile-frente-a-las-personas-dependientes-y-sus-cuidadoras/

7.    https://autismo.org.es/actualidad/noticias/dia-personas-cuidadoras/

8.    https://www.abc.es/familia/mujeres/madres-cuidadoras-20260714021756-nt.html?ref=https%3A%2F%2Fwww.abc.es%2Ffamilia%2Fmujeres%2Fmadres-cuidadoras-20260714021756-nt.html

04 noviembre 2026

Victorine Rouchy: la comunera que sobrevivió a la Semana Sangrienta

El 4 de noviembre de 1921 murió, a los 83 años, Victorine Rouchy, comunera y combatiente de la Comuna de París de 1871. En muchas fuentes aparece con el apellido de su matrimonio, Brocher. Su vida es el testimonio de una resistencia obrera que no terminó con la derrota, y de la participación de las mujeres en uno de los grandes episodios populares del siglo XIX.

La Comuna y las mujeres

En la primavera de 1871, tras la derrota de Francia en la guerra con Prusia, el pueblo trabajador de París se levantó y estableció un gobierno propio, la Comuna de París, que duró poco más de dos meses. Las mujeres tuvieron un papel protagónico: se organizaron en comités, como la Unión de Mujeres para la Defensa de París y el Cuidado de los Heridos, impulsada por Nathalie Lemel y Élisabeth Dmitrieff; atendieron a los heridos, abrieron escuelas y comedores, y muchas combatieron en las barricadas, como LouiseMichel.

Victorine Rouchy fue una de ellas. Se unió a la milicia popular y combatió en la defensa de la ciudad.

La Semana Sangrienta

A fines de mayo, el ejército del gobierno de Versalles entró en París y aplastó la Comuna en lo que se conoce como la Semana Sangrienta. Miles de comuneras y comuneros fueron asesinados, y muchos más fueron arrestados y juzgados por tribunales militares. A las mujeres que resistieron se las llamó con desprecio pétroleuses, con la acusación, falsa o exagerada, de haber incendiado la ciudad.

Según la biografía que consultamos, Victorine fue arrestada junto a su esposo y condenada a muerte por su participación en la insurrección. Su esposo murió en prisión, y ella logró escapar, primero a Suiza y luego a Londres.

Exilio y solidaridad

Lejos de rendirse, siguió activa en el exilio, vinculada a redes revolucionarias y solidarias. Según esa misma fuente, adoptó a cinco niños huérfanos de la Comuna, cuyos padres habían sido fusilados o asesinados. Su casa en el exilio fue un refugio para quienes habían sobrevivido a la derrota.

Una mujer que dejó su testimonio

Entre quienes vivieron la Comuna, algunas dejaron su relato por escrito. Victorine Brocher publicó sus memorias, Souvenirs d'une morte vivante ("Recuerdos de una muerta en vida"), en las que cuenta su experiencia en la Comuna y la represión posterior. Es una de las pocas voces de mujeres obreras de la época, y hoy sigue siendo una fuente fundamental para entender qué vivieron las comuneras.

Memoria

Recordar a Victorine Rouchy es rescatar del olvido oscuro a las mujeres que rompieron con el mandato de sumisión y se convirtieron en sujetas activas de la revolución social. La Comuna no fue solo un episodio militar: fue una experiencia de transformación de la vida cotidiana en la que las mujeres demostraron que la emancipación de los pueblos no se separa de la justicia y la dignidad colectiva.

📚 Bibliografía:

• Brocher, Victorine (1909). Recuerdos de una muerta viviente.
• Lissagaray, Prosper-Olivier (1876). Historia de la Comuna de París de 1871.
• Thomas, Édith (1963). Las petroleras. París: Gallimard.
                                         •      Michel, Louise (1898). La Comuna de París.
• Michel, Louise (1886). Memorias de la Virgen Roja.

🔗 Enlaces de interés:

01 noviembre 2026

"La Mujer Nueva", la pluma combativa que unió a las trabajadoras de Chile

 


En noviembre de 1935, apenas seis meses después de la fundación del Movimiento Pro-Emancipación de las Mujeres de Chile (MEMCH), vio la luz el primer número de La Mujer Nueva.

        Lejos de ser un folletín informativo o una revista de la élite, este periódico nació con una misión política clara: convertirse en la voz, el escudo y la trinchera de las mujeres obreras, empleadas y pobladoras de Chile.


La propuesta editorial: Prensa hecha por y para mujeres

Bajo la dirección y pluma de figuras como Elena Caffarena, Marta Vergara y Olga Poblete, La Mujer Nueva irrumpió con un tono directo, crítico y pedagógico. Su distribución no se limitó a las librerías o eventos intelectuales; el periódico se vendía en la puerta de las fábricas, en las plazas públicas, en las faenas textiles y en los sindicatos de todo el país.

Su línea editorial conectaba de forma brillante tres ámbitos que hasta entonces se le presentaban a la mujer como fragmentados:

  • El trabajo fabril: Publicaba crónicas sobre las deplorables condiciones de salubridad y seguridad en los talleres.
  • El hogar y la vida privada: Abordaba el costo de la vida, la desnutrición infantil, el costo de los alimentos y la violencia intrafamiliar.
  • La alta política: Explicaba de forma accesible los proyectos de ley sobre el sufragio femenino, la reforma al Código Civil y la protección a la maternidad.

El impacto social y político de "La Mujer Nueva"

El periódico no solo informaba; organizaba y politizaba. Su impacto en la sociedad chilena de las décadas de 1930 y 1940 se tradujo en hitos fundamentales:

A) Romper el aislamiento de las trabajadoras

Por primera vez, las obreras de las industrias textiles de Santiago o las trabajadoras del calzado en Valparaíso leían testimonios de pares que vivían sus mismas injusticias. Esto generó una profunda conciencia de clase y de género, transformando el malestar individual en organización colectiva.

B) Visibilización de la brecha salarial

La Mujer Nueva fue pionera en colocar la disparidad de sueldos en la mesa del debate público. A través de cuadros comparativos e investigaciones periodísticas, demostró cómo las empresas pagaban hasta un 50% menos a las mujeres por la misma jornada laboral, desmontando el mito del "salario complementario".

C) Plataforma para el Sufragio Universal

El periódico sirvió como el principal canal de difusión para educar sobre la importancia del voto. Explicaba por qué el derecho a elegir a las autoridades no era un lujo burgués, sino una herramienta concreta para exigir leyes de protección laboral y derechos reproductivos.

D) Red de solidaridad y comités locales

En las páginas finales de cada edición se publicaban las direcciones y horarios de reunión de los comités del MEMCH a lo largo de Chile. Esto permitió que el periódico funcionara como un motor de expansión territorial, logrando articular comités desde Arica hasta Magallanes.

Un archivo de dignidad para el presente

La Mujer Nueva se publicó hasta 1941, dejando un legado documental incalculable para la memoria histórica de Latinoamérica. Demostró que la prensa escrita, impulsada desde el compromiso militante y con una perspectiva de clase, es capaz de mover las placas tectónicas de un país.

Las memchistas nos enseñaron que la palabra escrita es una herramienta de emancipación; una lección que desde Escritos Feministas mantenemos más viva que nunca.

Bibliográfia:

Acceso libre a la colección digitalizada de los números históricos del periódico.

  • Poblete, Olga (1993). Una mujer: Elena Caffarena. Ediciones La Morada / Editorial Cuarto Propio.
  • Rojas, Claudia (2010). El MEMCH y la lucha por la igualdad de derechos de las mujeres en Chile (1935-1949). Archivo Nacional de Chile.

 

31 octubre 2026

Brujas y Samhain: la historia que nos contaron al revés



Cada 31 de octubre se llenan las vitrinas de sombreros puntiagudos, escobas, narices ganchudas y caras verdes. La bruja es, junto a la calabaza, el rostro de Halloween. Pero detrás del disfraz hay dos historias reales que la fiesta comercial ha ido tapando: la de las mujeres perseguidas y ejecutadas como brujas, y la de una antigua celebración de los pueblos de lengua celta, el Samhain. Las dos fueron deformadas con el tiempo, y por razones parecidas.

Qué fue la caza de brujas

Entre los siglos XV y XVIII, en Europa y en sus colonias, miles de personas fueron juzgadas, torturadas y ejecutadas por brujería. Las cifras que manejan los historiadores actuales hablan de decenas de miles de ejecuciones (los cálculos más citados van de unas 40.000 a 60.000), muy lejos de los "millones" que a veces se repiten, una cifra que la investigación descartó. Sí es claro que, en la mayor parte de Europa, alrededor de tres cuartas partes de las personas acusadas eran mujeres.

No fue un fenómeno medieval, como se suele creer, sino de la época moderna, el tiempo de las guerras de religión, las crisis y el miedo. Un hito simbólico es la bula papal de 1484 y el Malleus Maleficarum ("El martillo de las brujas"), publicado hacia 1486 por el dominico Heinrich Kramer, un manual que argumentaba que las mujeres eran más propensas a la brujería por su supuesta debilidad moral. Es un texto misógino de punta a punta.

Las acusadas solían ser mujeres pobres, viudas, mayores, solas, que vivían en conflicto con sus vecinos o que tenían un saber de curación. Algunas eran parteras o sanadoras, aunque los historiadores matizan la idea de que fueran la mayoría. Lo que casi siempre las unía era la vulnerabilidad: no tenían a quien las defendiera.

Lo que decía Federici

Silvia Federici, en Calibán y la bruja, propuso una lectura que ha marcado a toda una generación feminista: la caza de brujas no fue una simple histeria religiosa, sino parte de la transición al capitalismo. Perseguir a las mujeres sirvió para disciplinar sus cuerpos, controlar su capacidad de reproducción y desacreditar saberes y formas de vida comunitarios. Se puede discutir cuánto de esa tesis aplica a cada región, pero sigue siendo una herramienta potente para pensar el vínculo entre violencia, cuerpo y poder.

Un mito que conviene desmontar

A veces se dice que las mujeres quemadas eran sacerdotisas de una antigua religión pagana que sobrevivió en secreto. Esa idea, popularizada por la antropóloga Margaret Murray en 1921, hoy está desacreditada por los historiadores. Las personas perseguidas eran, en su inmensa mayoría, vecinas cristianas, acusadas por gente de su propia comunidad. Reconocerlo no le resta dignidad: al contrario, muestra que bastaba ser mujer, pobre y vulnerable para quedar en la mira.

Samhain: otra mirada sobre la muerte

Samhain es una fiesta de los pueblos de tradición gaélica, en lo que hoy es Irlanda, Escocia y la isla de Man, que se celebraba entre el 31 de octubre y el 1 de noviembre. Marcaba el final de la cosecha y el comienzo de la mitad oscura del año, el invierno. En esa noche de tránsito, según la tradición, el límite entre el mundo de los vivos y el de los muertos se volvía delgado. Se encendían hogueras, se reunían las familias, se preparaban comidas compartidas y se recordaba a quienes se habían ido.

Hay que ser honestas con lo que sabemos: casi todo lo que conocemos de su sentido original viene de textos medievales irlandeses, escritos siglos después por monjes cristianos. De los rituales precristianos hay muy poca evidencia directa, y mucho de lo que se afirma con seguridad sobre los "druidas" y sus ceremonias es especulación.

Su sentido profundo, en cambio, es muy claro y muy bello: una cosmovisión que veía la vida como un ciclo, donde la oscuridad, la muerte y el descanso no eran enemigos sino parte natural del año.

Cómo se deformó

  • Se cristianizó. La Iglesia fijó el 1 de noviembre como Día de Todos los Santos y el 2 como el de los Fieles Difuntos. Los historiadores discuten si fue un reemplazo deliberado de Samhain o una coincidencia de calendarios, pero de ahí viene el nombre All Hallows' Eve, de donde sale "Halloween".
  • Se demonizó. Lo que no encajaba en la teología cristiana, como las fiestas de los muertos, el contacto con los espíritus y los saberes tradicionales, empezó a asociarse con el demonio. Es la misma mirada que alimentó la caza de brujas.
  • Se inventaron falsedades. Una de ellas es la de un supuesto "dios celta de la muerte llamado Samhain": Samhain es el nombre de una fiesta, no de una deidad. Otra es la de los sacrificios humanos en las hogueras de la fiesta, que se apoya en relatos de autores romanos hostiles a los celtas, no en evidencia sobre Samhain.
  • Se comercializó. Los inmigrantes irlandeses y escoceses llevaron la fiesta a Estados Unidos en el siglo XIX, y allí se transformó en la celebración de disfraces y dulces que hoy exporta el mundo.
  • Se reinventó. En la segunda mitad del siglo XX, movimientos neopaganos como la Wicca retomaron Samhain como una de sus fechas sagradas. Es una espiritualidad moderna y legítima, pero no una continuidad directa de la antigua, y conviene no confundirlas.

El paralelo: dos tergiversaciones, un mismo gesto

Mirados juntos, los destinos de la bruja y de Samhain se parecen mucho. Los dos fueron algo que se entendía desde la comunidad y desde el ciclo de la vida y la muerte, y los dos fueron convertidos en algo siniestro: la sanadora, en "bruja pactante"; la fiesta de los muertos, en "noche del diablo". Los dos fueron después despojados de su historia y vaciados de contenido por la industria: la bruja, en disfraz de "bruja sexy" o en caricatura de vieja fea; Samhain, en una fiesta de caramelos.

En los dos casos, lo que se perdió fue la memoria de quiénes eran: mujeres de carne y hueso que murieron por el miedo y la ambición de otros, y una forma de relacionarse con la muerte que no tenía nada de monstruoso.

Y hoy

La caza de brujas no es solo pasado. Hasta hoy, en algunos países de África, Asia y Oceanía, las acusaciones de brujería siguen costando la vida y la libertad de mujeres, sobre todo ancianas, viudas y personas en situación de pobreza o con discapacidad. En Chile y en América Latina, la huella de la Inquisición y de la persecución de lo que escapaba de la norma también dejó su rastro, y de ahí viene la leyenda negra de figuras como la Quintrala.

Por eso, una consigna que se repite en las marchas feministas dice mucho: "Somos las nietas de las brujas que no pudieron quemar."

📚 Para ampliar

  • Federici, Silvia (2004). Calibán y la bruja: mujeres, cuerpo y acumulación originaria. Madrid: Traficantes de Sueños.
  • Levack, Brian P. (1987). The Witch-Hunt in Early Modern Europe. Londres: Longman.
  • Behringer, Wolfgang (2004). Witches and Witch-Hunts: A Global History. Cambridge: Polity Press.
  • Hutton, Ronald (1996). The Stations of the Sun: A History of the Ritual Year in Britain. Oxford: Oxford University Press.
  • Hutton, Ronald (1999). The Triumph of the Moon: A History of Modern Pagan Witchcraft. Oxford: Oxford University Press.
  • Kramer, Heinrich (c. 1486). Malleus Maleficarum.