Basado en el reportaje "Una herida invisible en el parto", de
Victoria Viñals L., publicado en el Diario Universidad de Chile el 6 de octubre
de 2014, y actualizado con una revisión científica de 2023 sobre las
consecuencias físicas y psicológicas de la violencia obstétrica en América
Latina.
Para la mayoría de las mujeres, el parto debería ser uno de los momentos
más importantes de su vida. Pero para muchas se convierte en un recuerdo que
duele: gritos, burlas, procedimientos sin explicación, cuerpos tratados como
objetos. Eso es lo que se llama violencia obstétrica, y durante décadas casi
nadie la nombró.
Un problema más grande de lo que parece
En Chile nacen cada año cerca de 250.000 bebés. Según se estimaba en el
reportaje, alrededor del 92% de esas mujeres habría sufrido algún tipo de
maltrato por parte del personal de salud. Es una cifra enorme, y lo más
inquietante es que muchas no supieron que lo que vivieron tenía nombre. Algunas
lo entendieron recién cuando llegaron a su casa y empezaron a leer sobre lo que
les habían hecho. Muchas pensaron que era "lo normal".
¿Que es la violencia obstétrica?

La ley venezolana la define como la apropiación del cuerpo y de los
procesos reproductivos de las mujeres por parte del personal de salud, a través
de un trato jerárquico deshumanizador, del abuso de la medicalización y de la
patologización de un proceso natural. Se manifiesta de varias formas:
·
Física: cesáreas sin justificación médica, tactos
realizados por varias personas, episiotomías de rutina, uso de fórceps sin
necesidad ni consentimiento, presión sobre el abdomen durante el expulsivo (la
llamada maniobra de Kristeller) o raspajes de útero sin anestesia. Varias de
estas
·
Psicológica: burlas, descalificaciones, retos por llorar,
gritar o manifestar emociones, apodos infantilizantes ("mamita",
"gordita"), y la imposibilidad de preguntar o expresar miedos.
Un
modelo, no solo malas prácticas
La antropóloga chilena Michelle Sadler fue pionera en estudiar este tema
en el país. Su investigación, desde 2003, planteó que no se trata de errores
individuales sino de una práctica generalizada, que nace del modo en que el
parto se trasladó del hogar al hospital: de un proceso acompañado por
familiares y amigas, con una jerarquía más equilibrada, a uno dominado por el
conocimiento médico y la tecnología.
La investigadora estadounidense Robbie Davis-Floyd lo llama "modelo
tecnocrático del nacimiento": un enfoque centrado en la ciencia, la alta
tecnología y los intereses económicos, dentro de instituciones marcadas por el
poder patriarcal. Sadler, apoyándose en Pierre Bourdieu, lo describe además
como violencia simbólica: una violencia tan naturalizada que sus propias víctimas
no la reconocen como tal, y hasta se culpan a sí mismas.
La
antropóloga chilena Michelle Sadler fue pionera en estudiar este tema en el
país. Su in

Un estudio de la Facultad de Medicina de la Universidad de Chile citado
en el reportaje, con 508 mujeres de dos servicios públicos de Santiago,
encontró que la gran mayoría de los partos fue intervenida médicamente, contra
las recomendaciones de la OMS y del programa Chile Crece Contigo. Y Chile ha
figurado entre los países con más cesáreas del mundo: el reportaje citaba datos
de la OMS y la OCDE, que superaban con creces lo recomendado.
Nadie dice que las cesáreas no salven vidas; las salvan. El problema es
cuando se usan sin necesidad médica, a veces por comodidad o para ordenar las
agendas del equipo, y se deja de lado el proceso fisiológico y los derechos de
la mujer.
Lo que dice la evidencia latinoamericana
En 2023, la revista salvadoreña Alerta publicó una revisión de
los estudios latinoamericanos sobre el tema entre 2014 y 2022. Sus conclusiones
ayudan a poner el problema en perspectiva:
- El término nació en América Latina, a partir de las leyes que lo definieron: Venezuela en 2007,
Argentina en 2009, México en 2014, Ecuador en 2018 y El Salvador en 2021,
con su ley "Nacer con cariño". En 2019, la Asamblea
Parlamentaria del Consejo de Europa también adoptó una resolución sobre la
violencia obstétrica y ginecológica, y la OMS ya había llamado en 2014 a
prevenir y erradicar la falta de respeto y el maltrato durante el parto.
- Los datos son contundentes. En México, la Encuesta Nacional sobre la Dinámica de las
Relaciones en los Hogares (ENDIREH) calculó que, entre 2011 y 2015, el
33,4% de los 8,7 millones de partos atendidos incluyó algún tipo de
maltrato por parte del personal de salud. En un estudio en Venezuela, de
180 mujeres encuestadas, el 55% reportó algún abuso antes, durante o
después del parto, y el 44,4% percibió abuso verbal.
- Las leyes no bastan. Pese a las legislaciones, los reportes de vulneración de derechos
siguen apareciendo, y muchas mujeres no identifican lo que vivieron como
violencia, porque se interpreta como "normal".
- Hay una epidemia de cesáreas. América Latina fue la región con más nacimientos por cesárea en
2018, con un 44,3%, según la revisión. La cesárea salva vidas cuando está
indicada; las injustificadas aumentan el riesgo de complicaciones para la
madre y el bebé.
- Hay prácticas desaconsejadas por la OMS que se
siguen haciendo sin indicación: el uso
de oxitocina para inducir el parto, los enemas, la maniobra de Kristeller
y la episiotomía de rutina, que no ayuda a evitar desgarros y se asocia a
desgarros más graves.
- La violencia psicológica tiene dos caras. Una es la verbal (burlas, humillaciones, ignorar los miedos de la
mujer). La otra es la omisión: no informar, no pedir consentimiento, negar
el derecho a elegir. A eso se suma impedir que la mujer esté acompañada
por alguien de confianza, algo que ayuda a disminuir el miedo y brinda
apoyo emocional.
- Es una violación de derechos. Vulnera el derecho a la salud, a la integridad y a la autonomía
reproductiva. Los autores citan casos extremos, como mujeres obligadas a
ponerse un dispositivo intrauterino para recibir el alta.

Lo que queda después: consecuencias físicas y psicológicas
v En el cuerpo. Según la revisión, la violencia obstétrica puede
dejar desgarros, hemorragias, incontinencia urinaria o fecal, dolor y
complicaciones de las cesáreas innecesarias, que se asocian a más riesgo de
complicaciones en el recién nacido y en embarazos posteriores. También puede
dificultar la lactancia: el dolor de una cesárea, algunas intervenciones y el
estrés postraumático pueden complicar o impedir amamantar.
v En la salud mental. Aquí hay tres hallazgos
principales:
- Depresión posparto. Se estima que afecta a cerca del 15% de las madres en el mundo, y
a una de cada cinco en países de desarrollo intermedio. En un estudio con
432 mujeres en Brasil, la violencia física ejercida por el personal de
salud se asoció de forma significativa con depresión posparto, y la
revisión señala que haber vivido violencia obstétrica aumentaría el riesgo
hasta seis veces. Una depresión posparto no tratada puede tener
consecuencias graves, por lo que es importante pedir ayuda.
- Estrés postraumático. El manejo inadecuado del parto y la percepción de haber recibido
cuidados indebidos pueden desencadenarlo. Puede interferir con el vínculo
con el bebé y con la lactancia, y hacer que algunas madres se sientan
incapaces de cuidarlo o de acercarse a él.
- Ansiedad. Durante
el embarazo y el posparto, por los cambios hormonales y el estrés, las
mujeres son más vulnerables a los trastornos de ansiedad, y una
experiencia de maltrato puede agravarlos.
A esto se suman la impotencia, la vergüenza y la culpa que describían
las mujeres del reportaje, y el miedo a volver a embarazarse o a atenderse con
ginecólogos. En ese reportaje, de cinco mujeres entrevistadas, una dijo que no
quería volver a tener hijos.
No todas las mujeres que viven maltrato en el parto desarrollan trauma,
y no todo trauma proviene de maltrato. Pero sentirse mal después de un parto
difícil no es exageración ni debilidad: es una consecuencia real, que merece
atención.
Una violencia de género
Gonzalo Leiva, matrón y académico, lo resume en el reportaje como una
forma más de las muchas que conocemos de violencia de género. No es casual que
las más expuestas sean quienes están en una posición más débil, como las madres
adolescentes, y que el maltrato a menudo se justifique con frases como "es
por el bien de tu hijo".
Desde una mirada feminista, lo que está en juego es algo muy básico: el
derecho de cada mujer a decidir sobre su cuerpo, a recibir información clara, a
dar su consentimiento y a ser tratada con respeto en uno de los momentos de
mayor vulnerabilidad de su vida.
¿Tuviste una experiencia así? Puedes hacer algo
- Escribe tu relato con el mayor detalle posible. Ayuda a ordenar lo vivido y sirve
como base para un reclamo.
- Si la experiencia fue en un servicio público, puedes presentar un reclamo ante la Oficina de Información,
Reclamos y Sugerencias (OIRS) del Ministerio de Salud, invocando la Ley
20.584 sobre derechos y deberes de los pacientes.
- Si fue en un servicio privado, puedes pedir una mediación o presentar una denuncia en la
Superintendencia de Salud.
- Busca apoyo emocional. Si sientes que lo vivido te sigue afectando, conversa con un
profesional de salud mental, de preferencia con experiencia en salud
mental perinatal, y busca redes de mujeres que hayan pasado por algo
parecido. Hablarlo ya es un paso.
Preguntas para reconocer si viviste violencia obstétrica
Si respondes "sí" a alguna, probablemente la viviste. ¿El
personal te hizo comentarios burlones o descalificadores? ¿Te trataron como si
fueras una niña incapaz de entender lo que pasaba? ¿Te criticaron por llorar o
gritar? ¿No pudiste hacer preguntas o expresar tus miedos? ¿Te hicieron
procedimientos sin explicarte ni pedir tu consentimiento? ¿Te obligaron a
permanecer acostada pese a tu incomodidad? ¿Te impidieron estar acompañada o
tener contacto inmediato con tu bebé? ¿Saliste sintiéndote culpable o insegura?
🔗 Para ampliar
- Viñals L., Victoria (6 de octubre de 2014).
"Una herida invisible en el parto". Diario Universidad de
Chile.
- Laínez Valiente, N. G.; Martínez Guerra, G.
A.; Portillo Najarro, D. A.; Alvarenga Menéndez, A. F.; Véliz Flores, A.
M. (2023). "Consecuencias físicas y psicológicas de la violencia
obstétrica en países de Latinoamérica". Alerta, 6(1), 70-77. DOI:
10.5377/alerta.v6i1.15231
- Organización Mundial de la Salud (2014). Prevención
y erradicación de la falta de respeto y el maltrato durante la atención
del parto en centros de salud. Declaración de la OMS.
- Díaz García, L. I. y Fernández, M. Y. (2018).
"Situación legislativa de la violencia obstétrica en América Latina:
el caso de Venezuela, Argentina, México y Chile". Revista de
Derecho de la PUCV, 15, 123-143.
- Postpartum Support International (en español) —
Violencia gineco-obstétrica y salud mental perinatal en América Latina
- Revista Iberoamericana de Psicología (Universidad
Ibero, Colombia)
- Canvis — Violencia obstétrica y su impacto psicológico
- Mensactiva — Consecuencias psicológicas de la violencia
obstétrica