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miércoles, 22 de julio de 2026

"La Mujer Mexicana": prensa y emancipación.

    El 23 de julio de 1904 vio la luz el primer número de La Mujer Mexicana, una publicación periódica que no solo hizo historia por ser concebida, redactada y editada íntegramente por mujeres, sino por convertirse en el órgano oficial de difusión de la recién fundada Sociedad Protectora de la Mujer.

En una época dominada por el Porfiriato, donde las publicaciones femeninas solían limitarse a consejos de moda, economía doméstica o devocionarios religiosos, La Mujer Mexicana irrumpió en la opinión pública como un manifiesto de dignidad, intelecto y demanda de derechos.

Un proyecto editorial sin precedentes

Dirigida y respaldada por pioneras de las ciencias, el derecho y la pedagogía en México —como la profesora Dolores Correa Zapata, la primera abogada mexicana María Sandoval de Zarco y la médica Columba Rivera—, la revista se planteó una meta clara: romper el monopolio masculino sobre la opinión pública y el conocimiento.

A través de sus páginas, la publicación abordó ejes fundamentales para la transformación social:

·        

·         El trabajo como vía de autonomía: Defendió con firmeza el derecho de las mujeres a acceder a profesiones liberales y a recibir un salario justo por su labor, cuestionando la dependencia económica.

·         Educación científica y superior: Promovió la formación académica de las mujeres más allá de los roles tradicionales, incentivando el estudio de las ciencias, la literatura y el derecho.

·         Reformas al Código Civil: Cuestionó abiertamente las leyes de la época que sometían a las mujeres a la patria potestad o a la tutela marital, privándolas de capacidad jurídica.

Los alcances e impacto de la revista

Aunque su circulación estuvo activa entre 1904 y 1906, los alcances de La Mujer Mexicana trascendieron con creces su tiempo de vida imprenta:

 

1. Creación de una red de conciencia colectiva

La revista sirvió como un puente de comunicación entre maestras, estudiantes y profesionales de distintas regiones del país. Logró articular una comunidad de pensadoras que comprendieron que sus limitantes no eran "males individuales", sino el resultado de un sistema social y legal que debía ser transformado.

2. Semillero del periodismo combativo femenino

Abrió un antecedente directo para las publicaciones que vendrían durante y después de la Revolución Mexicana. Demostró que la prensa escrita era una herramienta política imprescindible para la resistencia y la articulación del movimiento social.


3. Cimiento del movimiento sufragista

Aunque en sus inicios la revista puso fuerte énfasis en la educación y el trabajo digno, los debates suscitados en sus páginas fueron inclinando la balanza hacia la exigencia de derechos políticos plenos, constituyendo un pilar fundamental para las luchas por el voto femenino en las décadas posteriores.

Un legado que resuena en el presente

Frente al panorama obscuro de un régimen que buscaba mantener a la mujer relegada a la vida privada, las redactoras de La Mujer Mexicana demostraron que la pluma también es una herramienta de emancipación.

 



Reconocer este 23 de julio de 1904 es celebrar la valentía de un grupo de mujeres que decidió firmar sus propias ideas, nombrar sus propias demandas y demostrarle al mundo que la historia también se escribe en femenino.


lunes, 6 de julio de 2026

Cuando las mujeres tomaron la calle.

 

El 6 de julio de 1977, en una Barcelona que aún despertaba del letargo y la sombra de la dictadura franquista, abrió sus puertas LaSal: un bar y biblioteca feminista en el corazón de la ciudad que no tardó en convertirse en una revolución cultural.

En un contexto donde las leyes y la moral religiosa pretendían recluir a las mujeres en la intimidad del hogar y someterlas a la tutela masculina, este rincón en el número 8 de la calle Riereta desafió las reglas del juego. No era solo un lugar para tomar algo; era un refugio de resistencia, un punto de encuentro para socializar y un espacio de trinchera que ofrecía asesoramiento jurídico en tiempos de profunda desprotección legal.

De la resistencia a la palabra escrita

Un año después de su apertura, el proyecto dio un paso definitivo hacia la apropiación del relato colectivo con la creación de La Sal, ediciones de les dones. Su manifiesto de presentación fue directo y contundente:

«Publicaremos libros escritos por mujeres, que sean expresión de las mujeres».

En un tejido social que salía de un largo y obscuro periodo de censura y sumisión, esta editorial pionera se convirtió en la imprenta de la emancipación. A través de sus colecciones, rescataron y difundieron textos que tocaban la raíz de la experiencia femenina, organizando su catálogo en tres líneas fundamentales:

  • Narrativa y Poesía: El espacio sagrado para la literatura creativa. Fue aquí donde la poesía y la ficción se convirtieron en herramientas políticas, permitiendo a las escritoras explorar el deseo, el cuerpo, la identidad y la disidencia sin la mirada juzgadora del canon patriarcal.
  • «Cuadernos de la Biblioteca»: Textos fundamentales de ensayo y pensamiento teórico. Eran herramientas puras de formación que traducían y difundían las corrientes del feminismo internacional, ofreciendo respuestas teóricas a la opresión cotidiana.
  • Recuperación de la Memoria Histórica: Uno de sus mayores legados fue editar y prologar a autoras silenciadas de la Segunda República y el exilio. Reivindicar a las antecesoras era vital para recordar que las mujeres no partían de cero; tenían una genealogía que recuperar.

Un legado que sigue habitando la calle

LaSal nació de una «necesidad imperiosa»: la de disponer de un espacio propio, de información, de expresión y de una plataforma de acción. Su objetivo final no era quedarse entre cuatro paredes, sino dotar a las mujeres de las herramientas necesarias para invadir la calle y conquistar la esfera pública.

Editar desde la diferencia y la vivencia propia fue un acto de ocupación. Los textos que salieron de Riereta número 8 demostraron que lo personal es político y que la literatura escrita por mujeres no es un "gong secundario", sino una trinchera indispensable. Hoy, cada vez que nos sentamos a escribir desde nuestra propia mirada, estamos habitando ese espacio de libertad que ellas abrieron a golpe de tinta y valentía.

En estos links, pueden ver las publicaciones de Lasal:

·                Centro de Documentación de Ca la Dona: Espacio que custodia gran parte del archivo histórico, carteles y la memoria del movimiento feminista catalán donde LaSal fue pieza clave.

·                 Biblioteca Francesca Bonnemaison: Un espacio de referencia en Barcelona dedicado a la cultura de las mujeres, ideal para rastrear publicaciones de la época y genealogía literaria femenina.