05 noviembre 2026

Cuidar no es amor infinito: es trabajo, y es un derecho

         Hoy, 5 de noviembre, se conmemora en Chile el Día Nacional de la Cuidadora y del Cuidador Informal. Es una fecha para reconocer a quienes cuidan, sin sueldo y muchas veces sin descanso, a personas con dependencia: hijas e hijos con discapacidad, personas mayores, familiares enfermos. Y casi siempre son mujeres.

Detrás de los discursos sobre el "amor de madre" y el "sacrificio", hay una realidad que casi no se cuenta: la de un trabajo agotador, invisible y sin protección. Esta es una mirada a esa realidad, con datos, con investigación y con un testimonio real.

Los números: quién cuida

Según la Organización Internacional del Trabajo (OIT), a nivel mundial las mujeres realizan el 76,2% del trabajo de cuidados no remunerado, y le dedican 3,2 veces más tiempo que los hombres. Y según el mismo organismo, el 45% de las mujeres en edad de trabajar, unos 606 millones en el mundo, está fuera del empleo remunerado porque las responsabilidades de cuidado se lo impiden.

Es decir, el cuidado no es solo un asunto del hogar: es una de las causas centrales de la desigualdad de género, de la pobreza de las mujeres y de su exclusión del trabajo y de las pensiones.

Qué dice la investigación

Una investigación biográfico-narrativa con madres cuidadoras en Chile, de la Facultad de Educación de la Universidad Gabriela Mistral, muestra cómo la llegada de una persona con alta dependencia reorganiza por completo el proyecto de vida de la cuidadora:

  • El tiempo se rompe. Se desplazan las aspiraciones de estudio, de trabajo y el tiempo libre, y el autocuidado pasa a un segundo plano.
  • El cuerpo se desgasta. La sobrecarga continua provoca síntomas psicosomáticos y afecciones crónicas, como problemas severos de columna, agravados por la falta de quien releve.
  • Hay etapas. Las madres atraviesan fases de negación, búsqueda incesante de información, reorganización del hogar y, finalmente, resignación y asunción de la responsabilidad total, ante la falta de apoyos y la poca empatía institucional.

Mi testimonio

Detrás de las cifras está mi casa. Llevo más de 18 años dedicada al cuidado exclusivo de mi hijo, que tiene trastorno del espectro autista severo y discapacidad intelectual severa.

  • No tengo relevo. Sin redes de apoyo ni apoyo comunitario, no puedo separarme de él ni tres minutos, por la severidad de su condición y la necesidad de contención constante. Eso me impide trabajar fuera de casa y hasta salir libremente a abastecerme.
  • El dinero no alcanza. La pensión básica no cubre los gastos mínimos de vida ni los insumos. Ha habido semanas en que me he alimentado a puro té, porque el presupuesto se acabó.
  • La casa y mi salud, abandonadas. Llevo más de dos años esperando respuestas de la municipalidad para soluciones habitacionales básicas: vivo sin cielo raso, expuesta al frío y a las filtraciones en invierno. Y van más de diez años desde mi último control médico, porque no hay quien me acompañe.
  • Una credencial sin apoyos. Tener un documento o registro oficial de cuidadora no se traduce en ayuda concreta a domicilio ni en soluciones reales en mi comunidad.

Cuidar a un hijo con esta condición, en aislamiento y con una casa precaria, no tiene nada de romántico. Es una exigencia urgente de dignidad, de recursos, de vivienda y de apoyos que lleguen a los hogares.

Qué exigimos

La OIT propone un marco de cinco verbos, las "5R", para que el cuidado deje de ser un asunto privado: reconocer, reducir, redistribuir, recompensar y representar el trabajo de cuidados. En la práctica, eso se traduce en:

  • Servicios de relevo y de apoyo a domicilio, con personal capacitado, para que quien cuida pueda descansar, atender su salud y trabajar si lo desea.
  • Ingresos dignos para las personas con discapacidad y para quienes las cuidan, que cubran de verdad el costo de vida y de los insumos.
  • Prioridad en vivienda y reparaciones urgentes para hogares con personas con dependencia severa.
  • Controles de salud para las y los cuidadores, con acompañamiento o atención en el hogar.
  • Centros de día y otras alternativas para las personas con discapacidad, también cuando alcanzan la adultez.
  • Corresponsabilidad: que los cuidados dejen de ser una tarea de las mujeres y pasen a ser una responsabilidad compartida por las familias, el Estado y la comunidad.

Cuidar es un trabajo. Y quien cuida también tiene derecho a ser cuidada.

Fuentes y enlaces de referencia:

1.     Ley 21.390 - Biblioteca del Congreso Nacional de Chile

2.    Instituto de Seguridad Laboral (ISL)

3.    Organización de las Naciones Unidas (ONU)

4.    Gobierno de Chile - Chile Cuida / Sistema Nacional de Apoyos

5.    ONU Mujeres - Agenda de Cuidados

6.    https://www.elmostrador.cl/noticias/opinion/columnas/2019/11/30/el-estado-de-chile-frente-a-las-personas-dependientes-y-sus-cuidadoras/

7.    https://autismo.org.es/actualidad/noticias/dia-personas-cuidadoras/

8.    https://www.abc.es/familia/mujeres/madres-cuidadoras-20260714021756-nt.html?ref=https%3A%2F%2Fwww.abc.es%2Ffamilia%2Fmujeres%2Fmadres-cuidadoras-20260714021756-nt.html

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