21 agosto 2018

¿Qué es el ecofeminismo?

El ecofeminismo es una corriente de pensamiento y movimiento social nacida en la década de 1970 —en la intersección entre la segunda ola del feminismo y el movimiento ecologista— que expone la conexión intrínseca entre la degradación del medio ambiente y la subordinación de las mujeres. Para la teórica Mary Mellor, ambas problemáticas comparten una misma raíz estructural: una lógica de dominación y explotación que minusvalora tanto a la naturaleza como a la diversidad humana.

Este enfoque no solo analiza la crisis ambiental desde una perspectiva de género, sino que visibiliza y revaloriza las aportaciones históricas de las mujeres a la sostenibilidad, la ciencia y la cultura del cuidado.

Ejes fundamentales e impacto en el territorio

·         Ética de los cuidados y sostenibilidad: Como señala la filósofa Alicia Puleo, el ecofeminismo reivindica las prácticas de cuidado históricamente asignadas a las mujeres (como la etnobotánica, la horticultura y la artesanía). Estos conocimientos se revelan indispensable para estructurar una sociedad que ponga la vida en el centro y reconozca la interdependencia humana.

·         Empoderamiento y gestión comunitaria: En sectores como el turismo comunitario y el desarrollo rural, el ecofeminismo impulsa a las mujeres a liderar la gestión de sus entornos. Al transformar sus saberes locales en proyectos sostenibles, fortalecen las economías locales, combaten la brecha de género y protegen los territorios frente a la explotación extractivista.

·         Liderazgo ambiental global: Permite reconocer a las mujeres como agentes activas de cambio y no como meras víctimas de la crisis climática, promoviendo modelos de gestión más equitativos, equitativos y conscientes de la capacidad de regeneración del planeta.

Referentes imprescindibles:

·         Alicia Puleo: Filósofa española impulsora del ecofeminismo ilustrado, enfocado en la igualdad de género, la razón crítica y la ética de la sostenibilidad.

·         Vandana Shiva: Física y activista india, referente en la defensa de la soberanía alimentaria, las semillas tradicionales y la biodiversidad.

·         Yayo Herrero: Antropóloga y activista española, una de las voces más influyentes en ecología social y visibilización de los trabajos de cuidado.

·         Wangari Maathai: Premio Nobel de la Paz y fundadora del Movimiento Cinturón Verde en Kenia, pionera en reforestación y empoderamiento de mujeres rurales.

·         Berta Cáceres: Lideresa indígena lenca y defensora ambiental hondureña que lideró la resistencia contra proyectos hidroeléctricos en su territorio.


Bibliografía y recursos de interés

·         Puleo, A. (2011). Ecofeminismo para otro mundo posible. Editorial Cátedra.

Ficha de la obra en Editorial Cátedra

·         Shiva, V., & Mies, M. (1997). Ecofeminismo: Teoría, crítica y perspectiva. Icaria Editorial.

Información en Icaria Editorial

·         Mellor, M. (1997). Feminism & Ecology. Polity Press.

Detalles en Wiley / Polity

·         Herrero, Y. (2015). Ecofeminismos: apuntes sobre la reconversión ecológica de la economía. Revista Ecología Política.

Artículo en Ecología Política

·         ONU Mujeres: Acción climática con perspectiva de género.

Portal oficial de ONU Mujeres

 

Beneficios de la Lactancia Materna

Los beneficios del amamantamiento para los lactantes de todo el mundo son incontestables. Pero en el caso de los bebés de las naciones en desarrollo, la lactancia natural debe ser una práctica imperativa, ya que su supervivencia depende de las propiedades inmunológicas de la leche materna. Para ellos, los sucedáneos no son solamente inferiores, sino pueden provocarles enfermedades o incluso la muerte. Las familias pobres preparan con frecuencia sucedáneos sobrediluido. Sin embargo, pese a los llamamientos de la comunidad internacional y la existencia de un código de prácticas desde hace años, las compañías continúan comercializando sus productos de forma deshonesta en los países en desarrollo. Ha llegado la hora de que pongan fin a sus prácticas.
No todos los milagros resisten la prueba del escrutinio científico, pero la leche materna lo ha logrado, pues es sin duda uno de los medios más eficaces para salvar vidas. El más complejo análisis científico ha necesitado un largo período de tiempo de comprobar algo que las madres y las parteras han sabido de toda la vida: que la lactancia materna es el mejor alimento para los lactantes.

Publicado en ”El progreso de las naciones”, Nueva york.1997
Por el Reverendo Simon Barrigton-Ward 

Isabel la Católica: ¿Santa o Tirana del Siglo XV?

        La historia oficial la presenta como la "madre de España" y una ferviente devota, pero tras el velo de la fe se esconde una de las figuras más autoritarias y controvertidas de la humanidad. Mientras hoy algunos sectores buscan su canonización, otros ven en su legado el germen de prácticas que siglos después imitarían los regímenes más obscuros de la modernidad.

El Juramento de Sangre

La forja de Isabel no se entiende sin su confesor, Tomás de Torquemada. Se dice que, siendo joven, este clérigo intolerante la obligó a jurar de rodillas que, si llegaba al trono, dedicaría su vida a erradicar cualquier fe que no fuera la católica. Isabel cumplió su promesa con un fervor que muchos historiadores, como León Poliakov, comparan con una "policía del alma".



La Inquisición: Un Estado dentro del Estado

Uno de los legados más sombríos de su reinado fue la creación de la Inquisición Española. A diferencia de la medieval, esta era controlada directamente por la Corona. A través de una bula papal en 1478 (Exigit sinceras devotionis affectus), Isabel obtuvo el poder de nombrar a sus propios inquisidores, convirtiendo la fe en una herramienta de control político y confiscación de bienes.

 El control de los cuerpos y mentes: Se instauró un sistema de delación y tortura que buscaba "purgar" a judíos, musulmanes y conversos (marranos).

Paralelismos históricos: Investigadores como Yael Guiladi establecen paralelismos entre estos métodos y los de la Gestapo, basándose en el principio de la "limpieza de sangre".

1492: El año del destierro

Este año marca la cúspide de su ambición. Tras la toma de Granada y el Decreto de Expulsión que expulsó casi 300,000 judíos —la mayor comunidad hebrea de la época—, España se sumió en una homogeneidad impuesta. Muchos ignoran que la expedición de Colón no se financió con las joyas de la reina, sino con los bienes confiscados a las familias judías desterradas.

Un legado en disputa

Isabel era una mujer de contrastes: se dice que consideraba las corridas de toros "demasiado crueles", pero no tembló al firmar las sentencias que llevaron a miles de sus compatriotas a la hoguera. Para muchos, Isabel no fue una santa, sino una mujer ambiciosa que utilizó la religión para construir un imperio sobre el miedo y la exclusión.

En "Escritos Feministas", rescato esta historia para recordar que la justicia y la ley deben ser una sola, y que una soberanía construida sobre el desprecio a la diversidad siempre será recordada por su perversidad.

Bibliografía consultada:

Castellanos de Zubiría, Susana. (2008). Mujeres perversas de la historia. Editorial Norma.

Wiesenthal, Simón. (1986). El libro de la memoria judía. Editorial Hachette.

Kamen, Henry. (1992). La Inquisición Española. Barcelona, Crítica.

Fernández Álvarez, Manuel. Isabel la Católica.

Turberville, A.S. (1950). La Inquisición Española. México, Fondo de Cultura Económica.

Walsh, William Thomas. (1952). Isabel la Católica. Instituto Colombiano de Cultura Hispánica.

Plaidy, Jean. España para sus soberanos.


20 agosto 2018

La carta de la Tierra, ética para el futuro.


¿Qué es la Carta de la Tierra y por qué es clave para nuestro futuro?

 

La Carta de la Tierra es una declaración internacional de principios éticos promovida a partir del año 2000. Surge como un llamado urgente ante la crisis ambiental y social global, proponiendo un marco de responsabilidad compartida para construir un mundo justo, sostenible y pacífico.


Los 4 pilares éticos de la declaración

 

·         Respeto y cuidado de la comunidad de la vida: Reconoce el valor intrínseco de todos los seres vivos y promueve la preservación de los recursos para las generaciones presentes y futuras.

·         Integridad ecológica: Protege la biodiversidad y los ecosistemas, priorizando la prevención de daños ambientales y la transición hacia energías renovables y consumo responsable.

·         Justicia social y económica: Busca erradicar la pobreza, promover la equidad de género, defender los derechos de las comunidades indígenas y garantizar un comercio justo.

·         Democracia, no violencia y paz: Aboga por instituciones transparentes, el acceso universal a la educación ambiental, el bienestar animal y la resolución pacífica de conflictos.

Un compromiso hacia el futuro

    El documento concluye que la sostenibilidad no es solo un desafío técnico o político, sino un cambio ético y cultural. Exige la colaboración activa entre gobiernos, empresas y la sociedad civil para poner el cuidado de la vida en el centro de nuestras decisiones.


Enlaces de interés y consulta:

·         Sitio oficial de la iniciativa:

Iniciativa de la Carta de la Tierra

·         Texto completo de la declaración:

Leer el preámbulo y los 16 principios en español

 

Elena Caffarena, La Abogada que ganó el voto.




"Me rebelaba contra lo que se supone era el camino natural de las jóvenes de mi tiempo, que sólo pensaban en bordar, tocar el piano y esperar que un joven buenmozo golpeara su puerta".

Elena Caffarena Morice nació el 23 de marzo de 1903 en un Iquique resplandeciente por el auge salitrero. Hija del empresario Blas Caffarena, Elena pronto demostró que su destino no estaba en los salones de la alta sociedad, sino en las aulas y en la lucha social. Aunque su belleza la llevó a ser elegida Reina de la Primavera en 1923, su verdadera pasión era la justicia.

Una Jurista con Vocación Democrática

Fue una de las primeras mujeres en incorporarse a la FECH, donde conoció a figuras como Luis Emilio Recabarren. En 1926, se convirtió en una de las primeras quince abogadas de Chile. Sus estudios no solo le dieron un título, sino una convicción: "Mis estudios de derecho me convencieron de la inferioridad legal de la mujer".

Junto a su esposo y compañero de ideales, Jorge Jiles, formó un equipo legal dedicado al servicio de los más vulnerables, haciendo de la abogacía una herramienta de transformación social.

El MEMCH y la Conquista del Voto

En 1935, fue cofundadora del Movimiento de Emancipación de las Mujeres de Chile (MEMCH). Su brillantez jurídica fue clave para redactar el proyecto de ley que, en 1949, otorgó el voto universal a las mujeres. Sin embargo, la política de la época intentó invisibilizarla: el presidente Gabriel González Videla no la invitó a la promulgación de la ley y, poco después, utilizó la "Ley Maldita" para perseguirla bajo acusaciones infundadas, retirándole incluso su derecho a voto recién conquistado.

Defensa de la Niñez y Resistencia

Elena no solo luchó por las mujeres; durante 38 años trabajó ad honorem en el Consejo Nacional del Niño, protegiendo a las familias más pobres. Tras el golpe de Estado de 1973, fue separada de su cargo por la dictadura militar.

Lejos de amedrentarse, su hogar se convirtió en un refugio y centro de operaciones para mujeres víctimas de la represión. Fue fundadora del Comité de Defensa de los Derechos del Pueblo (Codepu), manteniendo viva la llama de la resistencia junto a su inseparable amiga Olga Poblete.

Elena falleció el 19 de julio de 2003, dejándonos el ejemplo de una mujer que fue, en sus propias palabras, "feminista por vocación democrática".

Bibliografía : 

Escritos de Elena Caffarena:

  • ·         Caffarena, E. (1944). Capacidad de la mujer casada con relación a sus bienes. Santiago: Editorial Zamorano y Caperán.
  •  
  • ·         Caffarena, E. (1952). ¿Debe el marido alimentos a la mujer que vive fuera del hogar conyugal? Santiago: Ediciones de la Revista de Derecho y Gaceta de los Tribunales.
  • ·         Caffarena, E. (1957). Diccionario de Jurisprudencia Chilena. Santiago: Editorial Jurídica de Chile.

Fuentes sobre su vida y legado:

  • ·         Poblete, O. (1993). Una mujer: Elena Caffarena. Santiago: Ediciones La Morada/Cuarto Propio. (La biografía fundamental escrita por su amiga).
  • ·         Delsing, R. (2020). Elena Caffarena Morice: Por derecho propio. Santiago: Editorial Universitaria.
  • ·         Gaviola, E., et al. (1986). Queremos votar en las próximas elecciones: Historia del movimiento femenino chileno 1913-1952. Santiago: Centro de Análisis y Difusión de la Condición de la Mujer.

Violencia obstétrica: la herida invisible del parto

Basado en el reportaje "Una herida invisible en el parto", de Victoria Viñals L., publicado en el Diario Universidad de Chile el 6 de octubre de 2014, y actualizado con una revisión científica de 2023 sobre las consecuencias físicas y psicológicas de la violencia obstétrica en América Latina.

Para la mayoría de las mujeres, el parto debería ser uno de los momentos más importantes de su vida. Pero para muchas se convierte en un recuerdo que duele: gritos, burlas, procedimientos sin explicación, cuerpos tratados como objetos. Eso es lo que se llama violencia obstétrica, y durante décadas casi nadie la nombró.

Un problema más grande de lo que parece

En Chile nacen cada año cerca de 250.000 bebés. Según se estimaba en el reportaje, alrededor del 92% de esas mujeres habría sufrido algún tipo de maltrato por parte del personal de salud. Es una cifra enorme, y lo más inquietante es que muchas no supieron que lo que vivieron tenía nombre. Algunas lo entendieron recién cuando llegaron a su casa y empezaron a leer sobre lo que les habían hecho. Muchas pensaron que era "lo normal".

¿Que es la violencia obstétrica?

La ley venezolana la define como la apropiación del cuerpo y de los procesos reproductivos de las mujeres por parte del personal de salud, a través de un trato jerárquico deshumanizador, del abuso de la medicalización y de la patologización de un proceso natural. Se manifiesta de varias formas:

·         Física: cesáreas sin justificación médica, tactos realizados por varias personas, episiotomías de rutina, uso de fórceps sin necesidad ni consentimiento, presión sobre el abdomen durante el expulsivo (la llamada maniobra de Kristeller) o raspajes de útero sin anestesia. Varias de estas

·         Psicológica: burlas, descalificaciones, retos por llorar, gritar o manifestar emociones, apodos infantilizantes ("mamita", "gordita"), y la imposibilidad de preguntar o expresar miedos.

Un modelo, no solo malas prácticas

La antropóloga chilena Michelle Sadler fue pionera en estudiar este tema en el país. Su investigación, desde 2003, planteó que no se trata de errores individuales sino de una práctica generalizada, que nace del modo en que el parto se trasladó del hogar al hospital: de un proceso acompañado por familiares y amigas, con una jerarquía más equilibrada, a uno dominado por el conocimiento médico y la tecnología.

La investigadora estadounidense Robbie Davis-Floyd lo llama "modelo tecnocrático del nacimiento": un enfoque centrado en la ciencia, la alta tecnología y los intereses económicos, dentro de instituciones marcadas por el poder patriarcal. Sadler, apoyándose en Pierre Bourdieu, lo describe además como violencia simbólica: una violencia tan naturalizada que sus propias víctimas no la reconocen como tal, y hasta se culpan a sí mismas.

La antropóloga chilena Michelle Sadler fue pionera en estudiar este tema en el país. Su in

Un estudio de la Facultad de Medicina de la Universidad de Chile citado en el reportaje, con 508 mujeres de dos servicios públicos de Santiago, encontró que la gran mayoría de los partos fue intervenida médicamente, contra las recomendaciones de la OMS y del programa Chile Crece Contigo. Y Chile ha figurado entre los países con más cesáreas del mundo: el reportaje citaba datos de la OMS y la OCDE, que superaban con creces lo recomendado.

Nadie dice que las cesáreas no salven vidas; las salvan. El problema es cuando se usan sin necesidad médica, a veces por comodidad o para ordenar las agendas del equipo, y se deja de lado el proceso fisiológico y los derechos de la mujer.

Lo que dice la evidencia latinoamericana

En 2023, la revista salvadoreña Alerta publicó una revisión de los estudios latinoamericanos sobre el tema entre 2014 y 2022. Sus conclusiones ayudan a poner el problema en perspectiva:

  • El término nació en América Latina, a partir de las leyes que lo definieron: Venezuela en 2007, Argentina en 2009, México en 2014, Ecuador en 2018 y El Salvador en 2021, con su ley "Nacer con cariño". En 2019, la Asamblea Parlamentaria del Consejo de Europa también adoptó una resolución sobre la violencia obstétrica y ginecológica, y la OMS ya había llamado en 2014 a prevenir y erradicar la falta de respeto y el maltrato durante el parto.
  • Los datos son contundentes. En México, la Encuesta Nacional sobre la Dinámica de las Relaciones en los Hogares (ENDIREH) calculó que, entre 2011 y 2015, el 33,4% de los 8,7 millones de partos atendidos incluyó algún tipo de maltrato por parte del personal de salud. En un estudio en Venezuela, de 180 mujeres encuestadas, el 55% reportó algún abuso antes, durante o después del parto, y el 44,4% percibió abuso verbal.
  • Las leyes no bastan. Pese a las legislaciones, los reportes de vulneración de derechos siguen apareciendo, y muchas mujeres no identifican lo que vivieron como violencia, porque se interpreta como "normal".
  • Hay una epidemia de cesáreas. América Latina fue la región con más nacimientos por cesárea en 2018, con un 44,3%, según la revisión. La cesárea salva vidas cuando está indicada; las injustificadas aumentan el riesgo de complicaciones para la madre y el bebé.
  • Hay prácticas desaconsejadas por la OMS que se siguen haciendo sin indicación: el uso de oxitocina para inducir el parto, los enemas, la maniobra de Kristeller y la episiotomía de rutina, que no ayuda a evitar desgarros y se asocia a desgarros más graves.
  • La violencia psicológica tiene dos caras. Una es la verbal (burlas, humillaciones, ignorar los miedos de la mujer). La otra es la omisión: no informar, no pedir consentimiento, negar el derecho a elegir. A eso se suma impedir que la mujer esté acompañada por alguien de confianza, algo que ayuda a disminuir el miedo y brinda apoyo emocional.
  • Es una violación de derechos. Vulnera el derecho a la salud, a la integridad y a la autonomía reproductiva. Los autores citan casos extremos, como mujeres obligadas a ponerse un dispositivo intrauterino para recibir el alta.

Lo que queda después: consecuencias físicas y psicológicas

v  En el cuerpo. Según la revisión, la violencia obstétrica puede dejar desgarros, hemorragias, incontinencia urinaria o fecal, dolor y complicaciones de las cesáreas innecesarias, que se asocian a más riesgo de complicaciones en el recién nacido y en embarazos posteriores. También puede dificultar la lactancia: el dolor de una cesárea, algunas intervenciones y el estrés postraumático pueden complicar o impedir amamantar.

v  En la salud mental. Aquí hay tres hallazgos principales:

  • Depresión posparto. Se estima que afecta a cerca del 15% de las madres en el mundo, y a una de cada cinco en países de desarrollo intermedio. En un estudio con 432 mujeres en Brasil, la violencia física ejercida por el personal de salud se asoció de forma significativa con depresión posparto, y la revisión señala que haber vivido violencia obstétrica aumentaría el riesgo hasta seis veces. Una depresión posparto no tratada puede tener consecuencias graves, por lo que es importante pedir ayuda.
  • Estrés postraumático. El manejo inadecuado del parto y la percepción de haber recibido cuidados indebidos pueden desencadenarlo. Puede interferir con el vínculo con el bebé y con la lactancia, y hacer que algunas madres se sientan incapaces de cuidarlo o de acercarse a él.
  • Ansiedad. Durante el embarazo y el posparto, por los cambios hormonales y el estrés, las mujeres son más vulnerables a los trastornos de ansiedad, y una experiencia de maltrato puede agravarlos.

A esto se suman la impotencia, la vergüenza y la culpa que describían las mujeres del reportaje, y el miedo a volver a embarazarse o a atenderse con ginecólogos. En ese reportaje, de cinco mujeres entrevistadas, una dijo que no quería volver a tener hijos.

No todas las mujeres que viven maltrato en el parto desarrollan trauma, y no todo trauma proviene de maltrato. Pero sentirse mal después de un parto difícil no es exageración ni debilidad: es una consecuencia real, que merece atención.

Una violencia de género

Gonzalo Leiva, matrón y académico, lo resume en el reportaje como una forma más de las muchas que conocemos de violencia de género. No es casual que las más expuestas sean quienes están en una posición más débil, como las madres adolescentes, y que el maltrato a menudo se justifique con frases como "es por el bien de tu hijo".

Desde una mirada feminista, lo que está en juego es algo muy básico: el derecho de cada mujer a decidir sobre su cuerpo, a recibir información clara, a dar su consentimiento y a ser tratada con respeto en uno de los momentos de mayor vulnerabilidad de su vida.

¿Tuviste una experiencia así? Puedes hacer algo

  • Escribe tu relato con el mayor detalle posible. Ayuda a ordenar lo vivido y sirve como base para un reclamo.
  • Si la experiencia fue en un servicio público, puedes presentar un reclamo ante la Oficina de Información, Reclamos y Sugerencias (OIRS) del Ministerio de Salud, invocando la Ley 20.584 sobre derechos y deberes de los pacientes.
  • Si fue en un servicio privado, puedes pedir una mediación o presentar una denuncia en la Superintendencia de Salud.
  • Busca apoyo emocional. Si sientes que lo vivido te sigue afectando, conversa con un profesional de salud mental, de preferencia con experiencia en salud mental perinatal, y busca redes de mujeres que hayan pasado por algo parecido. Hablarlo ya es un paso.

Preguntas para reconocer si viviste violencia obstétrica

Si respondes "sí" a alguna, probablemente la viviste. ¿El personal te hizo comentarios burlones o descalificadores? ¿Te trataron como si fueras una niña incapaz de entender lo que pasaba? ¿Te criticaron por llorar o gritar? ¿No pudiste hacer preguntas o expresar tus miedos? ¿Te hicieron procedimientos sin explicarte ni pedir tu consentimiento? ¿Te obligaron a permanecer acostada pese a tu incomodidad? ¿Te impidieron estar acompañada o tener contacto inmediato con tu bebé? ¿Saliste sintiéndote culpable o insegura?

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