martes, 21 de agosto de 2018

Isabel la Católica: ¿Santa o Tirana del Siglo XV?

La historia oficial la presenta como la "madre de España" y una ferviente devota, pero tras el velo de la fe se esconde una de las figuras más autoritarias y controvertidas de la humanidad. Mientras hoy algunos sectores buscan su canonización, otros ven en su legado el germen de prácticas que siglos después imitarían los regímenes más obscuros de la modernidad.

El Juramento de Sangre

La forja de Isabel no se entiende sin su confesor, Tomás de Torquemada. Se dice que, siendo joven, este clérigo intolerante la obligó a jurar de rodillas que, si llegaba al trono, dedicaría su vida a erradicar cualquier fe que no fuera la católica. Isabel cumplió su promesa con un fervor que muchos historiadores, como León Poliakov, comparan con una "policía del alma".

La Inquisición: Un Estado dentro del Estado

Uno de los legados más sombríos de su reinado fue la creación de la Inquisición Española. A diferencia de la medieval, esta era controlada directamente por la Corona. A través de una bula papal en 1478 (Exigit sinceras devotionis affectus), Isabel obtuvo el poder de nombrar a sus propios inquisidores, convirtiendo la fe en una herramienta de control político y confiscación de bienes.

 El control de los cuerpos y mentes: Se instauró un sistema de delación y tortura que buscaba "purgar" a judíos, musulmanes y conversos (marranos).

Paralelismos históricos: Investigadores como Yael Guiladi establecen paralelismos entre estos métodos y los de la Gestapo, basándose en el principio de la "limpieza de sangre".

1492: El año del destierro

Este año marca la cúspide de su ambición. Tras la toma de Granada y la expulsión de casi 300,000 judíos —la mayor comunidad hebrea de la época—, España se sumió en una homogeneidad impuesta. Muchos ignoran que la expedición de Colón no se financió con las joyas de la reina, sino con los bienes confiscados a las familias judías desterradas.

Un legado en disputa

Isabel era una mujer de contrastes: se dice que consideraba las corridas de toros "demasiado crueles", pero no tembló al firmar las sentencias que llevaron a miles de sus compatriotas a la hoguera. Para muchos, Isabel no fue una santa, sino una mujer ambiciosa que utilizó la religión para construir un imperio sobre el miedo y la exclusión.

En "Escritos Feministas", rescato esta historia para recordar que la justicia y la ley deben ser una sola, y que una soberanía construida sobre el desprecio a la diversidad siempre será recordada por su perversidad.

Bibliografía consultada:

Castellanos de Zubiría, Susana. (2008). Mujeres perversas de la historia. Editorial Norma.

Wiesenthal, Simón. (1986). El libro de la memoria judía. Editorial Hachette.

Kamen, Henry. (1992). La Inquisición Española. Barcelona, Crítica.

Fernández Álvarez, Manuel. Isabel la Católica.

Turberville, A.S. (1950). La Inquisición Española. México, Fondo de Cultura Económica.

Walsh, William Thomas. (1952). Isabel la Católica. Instituto Colombiano de Cultura Hispánica.

Plaidy, Jean. España para sus soberanos.


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