Hablar de moda desde una mirada crítica y feminista implica hablar de
territorio, de justicia laboral y de medioambiente. En las últimas décadas, el
modelo del fast fashion (o moda rápida) nos vendió una falsa narrativa
de democratización de la ropa: prendas ultra baratas, tendencias que cambian
cada dos semanas y la ilusión de un consumo infinito. Sin embargo, detrás de
esa etiqueta accesible hay un costo humano y ecológico devastador.
La moda rápida no es solo insostenible; es una maquinaria diseñada para
la destrucción de los ecosistemas y la explotación de los cuerpos, afectando de
forma directa y desproporcionada a mujeres del Sur Global que trabajan en
condiciones de precariedad extrema para sostener la sobreproducción del Norte
Global.
El camino de la basura: ¿Cómo termina nuestra
ropa en el Atacama?
Cerca de 59.000 toneladas de ropa usada ingresan cada año a Chile a
través de la Zona Franca de Iquique (Zofri). Es ropa producida masivamente en
Asia, consumida en Estados Unidos o Europa y descartada tras apenas un par de
usos.
Aquello que no logra venderse ni reexportarse —más de 39.000 toneladas
anuales— no puede salir legalmente de la zona aduanera. ¿El resultado?
Toneladas de ropa son abandonadas clandestinamente en las dunas de Alto
Hospicio, transformando un ecosistema majestuoso como el desierto de Atacama en
uno de los vertederos textiles más grandes del mundo.
La bomba de tiempo química y la quema de
textiles: Un daño irreparable
El problema de este basural no es solo visual. La gran mayoría de las
prendas producidas por la moda rápida están compuestas por fibras sintéticas
derivadas del petróleo (como el poliéster, el nylon y el acrílico) tratadas con
tintes tóxicos, fijadores pesados y microplásticos que tardan hasta 200 años en
biodegradarse. En un entorno tan árido, estos materiales no se disuelven: se
fragmentan e impregnan la tierra y el aire con partículas contaminantes.
Para hacer "espacio" a los fardos que llegan a diario o borrar
la evidencia de los vertederos ilegales, empresas intermediarias y particulares están recurriendo a la quema
clandestina de estas montañas de ropa.
Esta
práctica genera un daño ambiental e irreversible de alcance catastrófico:
- Emisión de gases
altamente tóxicos: La combustión de telas sintéticas y tintes
libera dioxinas, furanos y metales pesados en el aire del norte de Chile.
- Afectación a la
salud comunitaria: El humo ácido penetra de forma cotidiana en
las zonas habitadas de Alto Hospicio e Iquique, provocando un aumento
drástico en enfermedades respiratorias, alergias severas y exposición
crónica a carcinógenos en poblaciones vulnerables.
- Microplásticos en la atmósfera: Los incendios dispersan partículas plásticas diminutas que el viento transporta a través del desierto, contaminando la flora y fauna autóctona y destruyendo la biodiversidad local de manera irrecuperable.
Transformar la basura en denuncia: El hito de
Agatha Ruiz de la Prada
Frente a esta crisis ambiental y social, la diseñadora española Agatha Ruiz de la Prada, en
colaboración con la marca chilena Ecocitex y la ONG Fashion Revolution Chile,
realizó un desfile inédito en pleno desierto de Atacama.
Las modelos desfilaron sobre cerros de desechos vistiendo prendas elaboradas 100% con ropa rescatada del propio vertedero. La acción no buscaba romanticizar la basura ni la incineración, sino visibilizar el absurdo de la sobreproducción y demostrar que el diseño puede y debe revalorizar lo que el sistema desecha.
Hacia una ética del vestir: Las 4 R contra la
moda desechable
Frente a un modelo extractivista que destruye la tierra, envenena el
aire de nuestras comunidades y precariza la mano de obra, vestir de forma
consciente se convierte en un acto político. No se trata de comprar por
comprar, sino de exigir calidad, durabilidad y trazabilidad ética.
Elegir prendas duraderas significa decir NO a la mano de obra esclava, NO
a los incendios químicos en nuestros territorios y SÍ al cuidado de la vida.
El manifiesto de la ropa consciente:
- Rechazar: Decir no a las compras impulsivas e innecesarias impulsadas por
microtendencias de redes sociales.
- Reparar: Volver al oficio de remendar, coser un botón o ajustar una bastilla. Cuidar la ropa es alargar la vida del planeta.
- Reutilizar: Darle mil vidas a cada prenda en nuestro armario o acudir a la segunda mano antes de comprar nuevo.
- Reciclar: Cuando una prenda cumpla definitivamente su ciclo, buscar iniciativas de supra-reciclaje (upcycling) que transformen los hilos en nuevos textiles en lugar de dejarlos arder.
El futuro de la moda será ético y sostenible, o simplemente no será. La
próxima vez que vayas a comprar una prenda, pregúntate: ¿quién la hizo, a
qué costo y dónde terminará cuando ya no la quieras?
Links:
- National Geographic - Atacama: de
majestuoso desierto a enorme basural de moda fast fashion
- Sueña Entre Telas - El vertedero de Ghana: Un problema mundial
·
TVN
Chile (24 Horas):
·
La
Tercera (Paula):
·
TN
Moda:
·
El
Hashtag:
·
Runway
Fashion Design (RFD):
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