sábado, 4 de julio de 2026

El día que las mexicanas hicieron historia: A 71 años del primer voto femenino

 



Hoy se conmemora un hito que transformó para siempre la vida pública de América Latina. Un día como hoy, el 3 de julio de 1955, las calles de México se llenaron de mujeres que, por primera vez en una elección federal, ejercieron su derecho al voto. No fue una concesión, no fue un regalo del gobierno en turno; fue una conquista histórica arrancada al patriarcado institucional tras décadas de resistencia, organización y debate.

Para dimensionar lo que ocurrió hoy hace más de siete décadas, es necesario mirar hacia atrás desde una perspectiva continental y recordar los pasajes, a veces en un rincón obscuro de la historia oficial, que abrieron el camino.

El camino hacia las urnas: Una lucha de décadas

La exigencia del sufragio en México no empezó en los años 50. Fue un fuego que se avivó desde finales del siglo XIX y que cobró fuerza durante la Revolución Mexicana.

Los primeros brotes revolucionarios

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    Hermila Galindo (1916): Durante el Primer Congreso Feminista de Yucatán, Hermila Galindo alzó la voz para exigir el voto de las mujeres, argumentando que, si ellas pagaban impuestos y formaban parte de la sociedad, debían decidir su rumbo. Llevó la propuesta al Congreso Constituyente de 1917, pero fue rechazada bajo el argumento de que las mujeres "carecían de preparación política".
  • ·         El ejemplo de Yucatán y San Luis Potosí (Años 20): Ante la negativa federal, algunos estados tomaron la delantera. Yucatán reconoció el voto local en 1923, permitiendo que Elvia Carrillo Puerto se convirtiera en una de las primeras diputadas locales del país. San Luis Potosí y Chiapas le siguieron poco después.


La gran traición institucional (1937)

Uno de los momentos más amargos ocurrió durante el gobierno de Lázaro Cárdenas. Tras una intensa presión del Frente Único Pro Derechos de la Mujer (que agrupaba a más de 50 mil mujeres), Cárdenas impulsó una reforma al Artículo 34 constitucional. La reforma fue aprobada por el Congreso y por todos los estados. Sin embargo, nunca se publicó en el Diario Oficial. El mito de que las mujeres votarían influenciadas por la Iglesia (el bando conservador) sirvió de pretexto para congelar el decreto.


El triunfo definitivo: 1953 y 1955

La presión social se volvió insostenible en la posguerra. Finalmente, tras años de alianzas y protestas de sufragistas de la vieja y nueva guardia, el 17 de octubre de 1953 el presidente Adolfo Ruiz Cortines promulgó las reformas constitucionales que otorgaron la ciudadanía plena a las mujeres.

Pero la verdadera prueba de fuego ocurrió dos años después, el 3 de julio de 1955. Ese domingo, las mexicanas salieron a votar para elegir a los integrantes de la XLIII Legislatura de la Cámara de Diputados. Las crónicas de la época narran filas inmensas de abuelas, madres e hijas, conmovidas y conscientes del peso histórico que cargaban en sus manos.

 

"El voto no solo les dio una boleta electoral; les otorgó el derecho existencial de ser contadas como personas frente al Estado."

La memoria como trinchera y la mirada regional

Al observar este hito desde el cono sur, queda en evidencia que los procesos de emancipación en América Latina no ocurrieron de forma aislada. La lucha de las mexicanas resuena profundamente en toda la región, donde cada avance significó derribar las mismas barreras de tutela y exclusión.

Hoy, al ver hacia atrás, se recuerda que el voto fue solo la primera de muchas puertas que se tuvieron que abrir a la fuerza. Faltarían décadas para la paridad de género en el Congreso, para las primeras gobernadoras y para ver un México con una presidenta.

Celebrar este día en Escritos Feministas es un recordatorio de que los derechos humanos de las mujeres nunca han sido permanentes; se defienden todos los días.

 

¡Honor y memoria a las sufragistas que dieron voz y voto!

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