Para Gisella Perl, la ginecología no era solo una profesión; era una
promesa de vida. Nacida el 10 de diciembre de 1907 en Sighet (entonces Hungría,
hoy Rumania), Gisella tuvo que romper barreras desde su juventud. Fue la
primera mujer y la única estudiante judía en graduarse como la mejor de su
clase en la secundaria. Ante la resistencia de su padre, quien temía que la
ciencia la alejara de su fe, juró sobre un libro de oraciones que siempre sería
una buena judía. Cumplió su palabra, pero el destino la obligaría a redefinir
el significado de la moral, la piedad y la vida misma bajo las condiciones más
inhumanas creadas por el ser humano.
Tras estudiar en Berlín, regresó a Hungría debido al auge del nazismo en
1933. Allí se casó con el cirujano Ephraim Krauss y ejerció con éxito su
especialidad. Sin embargo, en marzo de 1944, la invasión nazi destruyó su
mundo. Ella, su esposo y sus padres fueron deportados a Auschwitz. Su pequeña
hija, Gabriella, logró salvarse al ser escondida con una familia no judía. En el
andén de selección del campo, Gisella se despidió de su esposo y de su padre
sin saber que sería la última vez que los vería con vida.
El horror de las embarazadas en Auschwitz
Al llegar al campo, Gisella fue seleccionada por el infame médico nazi
Josef Mengele para formar parte de un precario equipo médico. Tenían la tarea
de atender a las prisioneras en un hospital improvisado: sin camas, sin vendas,
sin desinfectantes ni instrumental médico.
Mengele le ordenó explícitamente a Gisella que le reportara cualquier
embarazo detectado entre las prisioneras. Con un cinismo macabro, el oficial
nazi aseguraba que las mujeres embarazadas serían trasladadas a otro campo con
mejor alimentación, donde incluso recibirían leche.
La realidad era de una crueldad obscura e indescriptible: las
embarazadas eran conducidas directamente a los laboratorios de experimentación
médica de Mengele, donde eran torturadas como cobayas humanas y, finalmente,
enviadas vivas a los hornos crematorios. Bajo el régimen nazi en Auschwitz, gestar
una vida equivalía a una sentencia de muerte inmediata y horrorosa tanto para
la madre como para la criatura.
El aborto como el único camino para la vida
Al descubrir la verdad detrás de las promesas de Mengele, Gisella Perl
tomó una determinación histórica que definió su legado:
"Decidí
que nunca más habría una mujer embarazada en Auschwitz".
Esta decisión planteaba un dilema ético y humano desgarrador. Si Gisella
no intervenía, la mujer y su futuro hijo morirían bajo tortura. Si las mujeres
daban a luz en secreto en los barracones infestados de tifus, piojos y ratas,
el llanto del recién nacido alertaría a las SS, lo que provocaría la ejecución
inmediata de la madre, el bebé y probablemente de todas las compañeras del
barracón por complicidad.
Así, en la más absoluta clandestinidad de las noches de Auschwitz, sobre
el suelo sucio de los barracones y utilizando únicamente sus manos, Gisella
comenzó a realizar interrupciones de embarazos en condiciones extremas.
- Embarazos tempranos: Realizaba abortos manuales en la obscuridad para salvar a las
mujeres de la cámara de gas.
- Embarazos avanzados: Provocaba partos prematuros rompiendo el saco amniótico y
dilatando el cuello uterino de forma manual. Al nacer antes de término,
los bebés fallecían rápidamente sin sufrir el sadismo de los oficiales.
- El dolor de la
resistencia: Ella misma relató en sus memorias cómo en una
ocasión tuvo que estrangular en secreto a un recién nacido de una paciente
para evitar que los guardias descubrieran el barracón, un acto desgarrador
que la acompañó el resto de sus días pero que salvó la vida de la madre y
de decenas de mujeres a su alrededor.
A través de estos procedimientos clandestinos, Gisella Perl salvó la
vida de miles de mujeres que, al no estar embarazadas a los ojos de los
guardias, pudieron sobrevivir al día a día del campo de exterminio.
Reconstruirse desde las cenizas
Tras ser trasladada a Bergen-Belsen y ser finalmente liberada por las
tropas británicas en abril de 1945 (donde asistió el nacimiento del primer bebé
libre del campo), Gisella se enteró de que su esposo, su hijo adolescente y sus
padres habían sido asesinados. Sumida en la desesperación, intentó quitarse la
vida, pero sobrevivió.
En 1947 llegó a los Estados Unidos. Allí, tras enfrentarse a dolorosos
interrogatorios bajo la sospecha de haber colaborado con los nazis, el
testimonio de decenas de sobrevivientes la exoneró por completo. Las mujeres a
las que había ayudado declararon que, gracias a su valentía y pericia médica,
ellas seguían con vida.
Con el apoyo de Eleanor Roosevelt, quien la instó a volver a ejercer la
medicina para sanar sus propias heridas, Gisella abrió un consultorio
ginecológico en Nueva York y se unió al Hospital Mount Sinai. Se convirtió en
una destacada especialista en infertilidad, ayudando a dar a luz de manera
segura a más de 3,000 bebés. Cada vez que entraba a una sala de partos, repetía
la misma plegaria:
"Dios,
me debes una vida, un bebé vivo".
El legado de la "Gisi Doctor"
En 1948, Perl publicó I Was a Doctor in Auschwitz (Fui una
doctora en Auschwitz), uno de los primeros testimonios escritos del Holocausto
y una obra pionera en visibilizar la violencia sexual y reproductiva
sistemática que sufrieron las mujeres en los campos nazis.
Gisella Perl pasó sus últimos años en Israel, cumpliendo la promesa que
le había hecho a su familia en el andén de Auschwitz. Falleció en 1988,
recordada por miles de mujeres sobrevivientes como la médica que, en medio de
la obscuridad más absoluta de la historia humana, arriesgó su propia vida para
defender la autonomía, la dignidad y el futuro de sus compañeras.
Bibliografía:
1. Fuente Primaria (El testimonio
de Gisella Perl)
Este es el libro fundamental e imprescindible. Fue
uno de los primeros testimonios escritos publicados en inglés por una mujer
superviviente y el primero en detallar la violencia ginecológica en los campos.·
Perl, Gisella (1948). I Was a Doctor in Auschwitz. International
Universities Press.
Nota
de lectura:
Publicado originalmente en Nueva York. En este desgarrador testimonio, Perl
detalla no solo las cirugías sin anestesia y los abortos que realizó para
salvar vidas en los barracones de Birkenau, sino también cómo operaba la red de
solidaridad femenina en condiciones de miseria extrema. (Existen reediciones
modernas bajo editoriales como Lexington Books y de manera digital).
2. Libros y Ensayos de Análisis
de Género e Historia del Holocausto
·
Ofer, Dalia y Weitzman, Lenore J. (Eds.) (1998). Women in the Holocaust.
Yale University Press.
De
qué trata:
Una colección de ensayos académicos que explora específicamente la experiencia
de las mujeres en los campos. Dedica secciones enteras a la maternidad, el
aborto de resistencia y el papel de las médicas prisioneras como Gisella Perl.
·
Ringelheim, Joan (1985). Women and the Holocaust: A Reconsideration of Research.
En Signs: Journal of Women
in Culture and Society, Vol. 10, No. 4.
De
qué trata: Un
ensayo pionero que cuestiona la neutralidad de género en la investigación del
Holocausto y pone sobre la mesa cómo el embarazo equivalía a una ejecución
inmediata.
·
Baumel-Schwartz, Judith Tydor (1998). Double Jeopardy: Gender and the
Holocaust. Vallentine Mitchell.
De
qué trata:
Analiza la "doble vulnerabilidad" que sufrían las mujeres durante el
nazismo (por ser judías y por ser mujeres) y cómo profesionales de la salud
como Perl tuvieron que tomar decisiones éticas extremas para protegerlas.
3. Artículos de Prensa y
Archivos Biográficos (Fuentes Digitales)
·
Jasovich, Mariano (2026). "La doctora que hacía abortos para salvar a mujeres
del horror nazi: 'Decidí que nunca más habría una embarazada en
Auschwitz'". Publicado en Infobae (Sección Historias).
·
United States Holocaust Memorial Museum (USHMM). Gisella Perl Collection.
Nota: El archivo del Museo del
Holocausto en Washington conserva testimonios, fotografías y expedientes
relacionados con el paso de la Dra. Perl por el comité de investigación
estadounidense tras la guerra, donde fue exonerada de toda sospecha de
colaboración gracias al testimonio de las prisioneras.
4. Adaptación Cinematográfica Recomendada
·
Out of the Ashes
(El peso del pasado)
(2003). Dirigida por Joseph Sargent, con la actuación de Christine Lahti como
Gisella Perl.
Nota: Esta producción para
televisión (ganadora de un premio Emmy) narra el proceso de interrogatorio que
sufrió Gisella en Nueva York mientras intentaba obtener la ciudadanía,
intercalando flashbacks de sus dolorosas decisiones médicas en el campo de
concentración.
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