Hoy, 2 de julio de 2026, se cumplen cuatro
décadas de uno de los capítulos más atroces de nuestra historia reciente. Hace
40 años, el cuerpo de una joven de 18 años, Carmen Gloria Quintana, y el de
Rodrigo Rojas de Negri, fueron convertidos en blanco directo de la violencia
política de la dictadura.
En este espacio no puedo dejar de hablar de
este caso. Porque hablar del Caso
Quemados no es solo relatar un hecho histórico; es hablar de cómo el poder, en
su expresión más autoritaria y misógina, intentó destruir la vida de dos
jóvenes que soñaban con un país distinto.
El
cuerpo como territorio de disputa
Lo que ocurrió en Estación Central aquel
día de 1986 fue un acto de una crueldad sin límites. Una patrulla militar, bajo
el mando de Pedro Fernández Dittus, detuvo, golpeó, roció con combustible y
prendió fuego a Carmen Gloria y Rodrigo.
Como mujeres y feministas, leemos este
hecho con una perspectiva crítica: la dictadura no solo perseguía ideologías,
sino que violentaba los cuerpos de manera diferenciada. El obscuro intento del
régimen por encubrir este crimen, etiquetándolo como un "accidente"
provocado por los propios jóvenes, fue una estrategia de negacionismo que buscó
silenciar no solo la verdad, sino la dignidad de quienes sobrevivieron y de
quienes fueron arrebatados.
Carmen
Gloria Quintana: Una voz que no se apagó
Carmen Gloria sobrevivió con más del 60% de su cuerpo quemado. Su resistencia ha sido una lección de coraje durante todos estos años. Ella no solo sobrevivió a las llamas, sino al sistema que intentó ocultar su historia.
Rodrigo Rojas, el joven fotógrafo que
volvía del exilio con el lente puesto en la realidad de su país, nos dejó
apenas cuatro días después del ataque. Su muerte marcó un hito en la lucha
contra la impunidad. Sin embargo, no fue hasta el 2020 y, posteriormente, en
2024 con la sentencia definitiva de la Corte Suprema, que se comenzó a cerrar
un ciclo de justicia insuficiente, pero necesario.
Memoria
viva contra el olvido
Al cumplirse 40 años, reafirmamos nuestra
convicción: nada ni nadie está olvidado.
Recordar el Caso Quemados desde el
feminismo es una invitación a mantener la memoria activa, a no permitir que el
relato oficial de la época —aquel tan obscuro y manipulador— vuelva a tener
cabida. La lucha de Carmen Gloria es la lucha de todas, porque la defensa de la
vida y la justicia es el corazón de nuestra resistencia.
Que este aniversario nos sirva para
reflexionar sobre la importancia de la justicia, la reparación y, sobre todo,
sobre el valor incalculable de nuestras voces, que se levantan fuertes para que
crímenes como este no tengan lugar nunca más en Chile.
Justicia, verdad y memoria para
Carmen Gloria y Rodrigo.
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