El 6 de julio de 1977, en una Barcelona que aún despertaba del letargo y
la sombra de la dictadura franquista, abrió sus puertas LaSal: un bar y biblioteca feminista en el corazón de la ciudad
que no tardó en convertirse en una revolución cultural.
En un contexto donde las leyes y la moral religiosa pretendían recluir a las mujeres en la intimidad del hogar y someterlas a la tutela masculina, este rincón en el número 8 de la calle Riereta desafió las reglas del juego. No era solo un lugar para tomar algo; era un refugio de resistencia, un punto de encuentro para socializar y un espacio de trinchera que ofrecía asesoramiento jurídico en tiempos de profunda desprotección legal.
De la resistencia a la palabra escrita
Un año después de su apertura, el proyecto dio un paso definitivo hacia
la apropiación del relato colectivo con la creación de La Sal, ediciones de les dones. Su manifiesto de presentación fue
directo y contundente:
«Publicaremos
libros escritos por mujeres, que sean expresión de las mujeres».
En un tejido social que salía de un largo y obscuro periodo de censura y sumisión, esta editorial pionera se
convirtió en la imprenta de la emancipación. A través de sus colecciones,
rescataron y difundieron textos que tocaban la raíz de la experiencia femenina,
organizando su catálogo en tres líneas fundamentales:
- Narrativa y Poesía: El espacio sagrado para la literatura creativa. Fue aquí donde la
poesía y la ficción se convirtieron en herramientas políticas, permitiendo
a las escritoras explorar el deseo, el cuerpo, la identidad y la
disidencia sin la mirada juzgadora del canon patriarcal.
- «Cuadernos de la
Biblioteca»: Textos fundamentales de ensayo y pensamiento
teórico. Eran herramientas puras de formación que traducían y difundían
las corrientes del feminismo internacional, ofreciendo respuestas teóricas
a la opresión cotidiana.
- Recuperación de la
Memoria Histórica: Uno de sus mayores legados fue editar y
prologar a autoras silenciadas de la Segunda República y el exilio. Reivindicar
a las antecesoras era vital para recordar que las mujeres no partían de
cero; tenían una genealogía que recuperar.
Un legado que sigue habitando la calle
LaSal nació de una «necesidad imperiosa»: la de disponer de un espacio
propio, de información, de expresión y de una plataforma de acción. Su objetivo
final no era quedarse entre cuatro paredes, sino dotar a las mujeres de las
herramientas necesarias para invadir la
calle y conquistar la esfera pública.
Editar desde la diferencia y la vivencia propia fue un acto de
ocupación. Los textos que salieron de Riereta número 8 demostraron que lo
personal es político y que la literatura escrita por mujeres no es un
"gong secundario", sino una trinchera indispensable. Hoy, cada vez
que nos sentamos a escribir desde nuestra propia mirada, estamos habitando ese
espacio de libertad que ellas abrieron a golpe de tinta y valentía.
En estos links, pueden ver las publicaciones de Lasal:
·
Centro de Documentación de Ca la Dona: Espacio que custodia gran parte del archivo histórico, carteles y la
memoria del movimiento feminista catalán donde LaSal fue pieza clave.
·
Biblioteca Francesca Bonnemaison: Un espacio de referencia en Barcelona dedicado a la cultura de las
mujeres, ideal para rastrear publicaciones de la época y genealogía literaria
femenina.
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