lunes, 6 de julio de 2026

El día en que las mujeres invadieron la calle: LaSal y las voces que rompieron el silencio

 

El 6 de julio de 1977, en una Barcelona que aún despertaba del letargo y la sombra de la dictadura franquista, abrió sus puertas LaSal: un bar y biblioteca feminista en el corazón de la ciudad que no tardó en convertirse en una revolución cultural.

En un contexto donde las leyes y la moral religiosa pretendían recluir a las mujeres en la intimidad del hogar y someterlas a la tutela masculina, este rincón en el número 8 de la calle Riereta desafió las reglas del juego. No era solo un lugar para tomar algo; era un refugio de resistencia, un punto de encuentro para socializar y un espacio de trinchera que ofrecía asesoramiento jurídico en tiempos de profunda desprotección legal.

De la resistencia a la palabra escrita

Un año después de su apertura, el proyecto dio un paso definitivo hacia la apropiación del relato colectivo con la creación de La Sal, ediciones de les dones. Su manifiesto de presentación fue directo y contundente:

«Publicaremos libros escritos por mujeres, que sean expresión de las mujeres».

En un tejido social que salía de un largo y obscuro periodo de censura y sumisión, esta editorial pionera se convirtió en la imprenta de la emancipación. A través de sus colecciones, rescataron y difundieron textos que tocaban la raíz de la experiencia femenina, organizando su catálogo en tres líneas fundamentales:

  • Narrativa y Poesía: El espacio sagrado para la literatura creativa. Fue aquí donde la poesía y la ficción se convirtieron en herramientas políticas, permitiendo a las escritoras explorar el deseo, el cuerpo, la identidad y la disidencia sin la mirada juzgadora del canon patriarcal.
  • «Cuadernos de la Biblioteca»: Textos fundamentales de ensayo y pensamiento teórico. Eran herramientas puras de formación que traducían y difundían las corrientes del feminismo internacional, ofreciendo respuestas teóricas a la opresión cotidiana.
  • Recuperación de la Memoria Histórica: Uno de sus mayores legados fue editar y prologar a autoras silenciadas de la Segunda República y el exilio. Reivindicar a las antecesoras era vital para recordar que las mujeres no partían de cero; tenían una genealogía que recuperar.

Un legado que sigue habitando la calle

LaSal nació de una «necesidad imperiosa»: la de disponer de un espacio propio, de información, de expresión y de una plataforma de acción. Su objetivo final no era quedarse entre cuatro paredes, sino dotar a las mujeres de las herramientas necesarias para invadir la calle y conquistar la esfera pública.

Editar desde la diferencia y la vivencia propia fue un acto de ocupación. Los textos que salieron de Riereta número 8 demostraron que lo personal es político y que la literatura escrita por mujeres no es un "gong secundario", sino una trinchera indispensable. Hoy, cada vez que nos sentamos a escribir desde nuestra propia mirada, estamos habitando ese espacio de libertad que ellas abrieron a golpe de tinta y valentía.

En estos links, pueden ver las publicaciones de Lasal:

·                Centro de Documentación de Ca la Dona: Espacio que custodia gran parte del archivo histórico, carteles y la memoria del movimiento feminista catalán donde LaSal fue pieza clave.

·                 Biblioteca Francesca Bonnemaison: Un espacio de referencia en Barcelona dedicado a la cultura de las mujeres, ideal para rastrear publicaciones de la época y genealogía literaria femenina.

 

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