martes, 30 de junio de 2026

Catalina de Erauso: La paradoja de la Monja Alférez entre la transgresión de género y la violencia patriarcal

La historia colonial de América Latina alberga figuras cuyas vidas desafían las fronteras del tiempo. Ninguna resulta tan magnética y contradictoria para los estudios de género contemporáneos como Catalina de Erauso (c. 1592 - c. 1650). Conocida popularmente como la "Monja Alférez", su biografía es un viaje radical de transmutación de identidad. Sin embargo, el análisis moderno revela una profunda paradoja: para subvertir el destino que el patriarcado le imponía como mujer, Erauso decidió encarnar con ferocidad extrema los rasgos más violentos, machistas y opresores de ese mismo sistema.

De la fuga del convento a las armas en América

Nacida en San Sebastián, España, hacia 1592, Catalina fue confinada desde los cuatro años en un convento de dominicas. En 1607, negándose a profesar los votos que la recluirían de por vida, robó las llaves del recinto, se cortó el cabello y adaptó sus ropas para lucir como un varón. A partir de ese instante, la joven novicia desapareció para dar paso a identidades masculinas como Alonso Díaz Ramírez de Guzmán o Francisco de Loyola.

Tras cruzar el Atlántico disfrazada de marinero, desembarcó en el Nuevo Mundo y se enlistó en las tropas coloniales españolas. Su destino final fue la frontera sur de Chile, donde participó activamente en la Guerra de Arauco frente al pueblo mapuche. En el campo de batalla, demostró una audacia y una crueldad que asombraron a sus superiores. Tras recuperar una bandera española y dar muerte a numerosos guerreros indígenas en la batalla de Valdivia, la Corona le otorgó el rango militar de Alférez.

·         Vida Conventual Fuga (15 años) Identidad Masculina Guerra de Arauco

Rango de Alférez

La asimilación de la masculinidad hegemónica y el machismo

La transgresión de Catalina de Erauso no consistió en una agenda de liberación femenina; por el contrario, fue una inmersión absoluta en la masculinidad hegemónica del siglo XVII. Para ser aceptada y sobrevivir en el universo de la conquista, adoptó la conducta del soldado barroco en sus vertientes más tóxicas:

·         Violencia irracional: Su vida fuera del frente estuvo marcada por riñas constantes, desafíos a espada y disputas de juego. Su temperamento violento la llevó a asesinar a varios hombres en duelos de taberna, llegando al extremo de matar a oscuras a su propio hermano, Miguel de Erauso, sin reconocerlo en la penumbra.

·         La misoginia de la época: En sus memorias, Erauso no muestra empatía ni solidaridad con otras mujeres. Utilizó los cortejos amorosos con mujeres de la alta sociedad colonial como una herramienta para validar su masculinidad ante los demás, abandonando a sus pretendientes en el altar o huyendo con las dotes económicas.

·         Crueldad colonial: Su libertad identitaria se cimentó sobre la opresión de los pueblos originarios. Su conducta en la Guerra de Arauco reflejó el desprecio colonial y la brutalidad patriarcal de las huestes conquistadoras, utilizando la espada como el instrumento definitivo de poder y dominación.

El indulto institucional: Un varón honorario para el Imperio

La mayor contradicción de su biografía ocurrió cuando, tras estar a punto de ser ejecutada por la justicia civil debido a sus crímenes, confesó su sexo biológico al obispo de Huamanga (Perú). Tras un examen médico que certificó su virginidad física, el destino de Catalina dio un giro inesperado.

En lugar de ser castigada por travestismo o herejía, fue recibida con honores en Europa. El rey Felipe IV mantuvo su rango y pensión militar, y el papa Urbano VIII le otorgó un permiso extraordinario para seguir vistiendo ropas de hombre y firmar con nombre varonil.

Para el aparato patriarcal de la Iglesia y el Imperio, la virginidad de Catalina demostraba que su cambio de vestimenta no buscaba el "pecado carnal", sino una elevación hacia las virtudes combativas del hombre español. Se le perdonó su identidad biológica porque demostró ser un soldado más leal al Rey y más implacable contra los infieles que muchos varones de nacimiento.


La Paradoja de Erauso

·         Rompió el binarismo de género de su época vistiendo de hombre toda su vida.     

CONTRAPUESTO A

·         Sostuvo las estructuras coloniales mediante la violencia y el sometimiento.    

Conclusión: Un icono transgresor de luces y sombras

Hacia 1630, Catalina regresó a América bajo el nombre de Antonio de Erauso, estableciéndose en México como transportista de mercancías hasta su muerte en 1650.

Su legado no puede reducirse a una lectura romántica. Si bien desde la perspectiva de la teoría queer y los estudios trans modernos se le reconoce como un ejemplo extraordinario de performance y disrupción de los roles de género en una época asfixiante, el análisis histórico obliga a confrontar su conducta machista. Catalina de Erauso hackeó el sistema patriarcal desde adentro, pero lo hizo convirtiéndose en uno de sus ejecutores más despiadados.

Bibliografia:

Obras atribuidas y escritas por ella misma

 Literatura clásica y teatro de la época (Siglo de Oro)

  • ·         La monja Alférez (1629) – Juan Pérez de Montalbán. Comedia teatral de gran éxito escrita en Madrid cuando Catalina aún vivía, consolidando su estatus de celebridad barroca.

Novelas, biografías y estudios modernos

  • ·         En busca de Catalina de Erauso. Identidades en conflicto en la vida de la Monja Alférez (2010) – Eva Mendieta. Un riguroso estudio biográfico sobre los conflictos de género, nacionalidad e identidad del personaje.
  • ·         La Monja Alférez (1972) – Thomas de Quincey. Un ensayo novelado en habla inglesa que internacionalizó la leyenda de Catalina en el siglo XIX.
  • ·         La monja alférez: la juventud travestida de Catalina de Erauso (2004) – Ricard Ibáñez. Novela histórica enfocada en sus primeros años de escape y supervivencia disfrazada.

 

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