La historia colonial de América Latina alberga figuras
cuyas vidas desafían las fronteras del tiempo. Ninguna resulta tan magnética y
contradictoria para los estudios de género contemporáneos como Catalina de Erauso (c. 1592 - c.
1650). Conocida popularmente como la "Monja Alférez", su biografía es
un viaje radical de transmutación de identidad. Sin embargo, el análisis
moderno revela una profunda paradoja: para subvertir el destino que el
patriarcado le imponía como mujer, Erauso decidió encarnar con ferocidad
extrema los rasgos más violentos, machistas y opresores de ese mismo sistema.
De la fuga del convento a las armas en América
Nacida en San Sebastián, España, hacia 1592, Catalina
fue confinada desde los cuatro años en un convento de dominicas. En 1607,
negándose a profesar los votos que la recluirían de por vida, robó las llaves
del recinto, se cortó el cabello y adaptó sus ropas para lucir como un varón. A
partir de ese instante, la joven novicia desapareció para dar paso a
identidades masculinas como Alonso Díaz
Ramírez de Guzmán o Francisco de Loyola.
Tras cruzar el Atlántico disfrazada de marinero,
desembarcó en el Nuevo Mundo y se enlistó en las tropas coloniales españolas.
Su destino final fue la frontera sur de Chile, donde participó activamente en
la Guerra de Arauco frente al pueblo
mapuche. En el campo de batalla, demostró una audacia y una crueldad que
asombraron a sus superiores. Tras recuperar una bandera española y dar muerte a
numerosos guerreros indígenas en la batalla de Valdivia, la Corona le otorgó el
rango militar de Alférez.
·
Vida Conventual ➔ Fuga (15 años) ➔ Identidad
Masculina ➔ Guerra de Arauco
➔ Rango de Alférez
La asimilación de la masculinidad hegemónica y el
machismo
La transgresión de Catalina de Erauso no consistió en
una agenda de liberación femenina; por el contrario, fue una inmersión absoluta
en la masculinidad hegemónica del siglo
XVII. Para ser aceptada y sobrevivir en el universo de la conquista,
adoptó la conducta del soldado barroco en sus vertientes más tóxicas:
·
Violencia
irracional: Su vida fuera del frente estuvo marcada por riñas
constantes, desafíos a espada y disputas de juego. Su temperamento violento la
llevó a asesinar a varios hombres en duelos de taberna, llegando al extremo de
matar a oscuras a su propio hermano, Miguel de Erauso, sin reconocerlo en la
penumbra.
·
La
misoginia de la época: En sus memorias, Erauso no
muestra empatía ni solidaridad con otras mujeres. Utilizó los cortejos amorosos
con mujeres de la alta sociedad colonial como una herramienta para validar su
masculinidad ante los demás, abandonando a sus pretendientes en el altar o
huyendo con las dotes económicas.
· Crueldad colonial: Su libertad identitaria se cimentó sobre la opresión de los pueblos originarios. Su conducta en la Guerra de Arauco reflejó el desprecio colonial y la brutalidad patriarcal de las huestes conquistadoras, utilizando la espada como el instrumento definitivo de poder y dominación.
El indulto institucional: Un varón honorario para el
Imperio
La mayor contradicción de su biografía ocurrió cuando,
tras estar a punto de ser ejecutada por la justicia civil debido a sus
crímenes, confesó su sexo biológico al obispo de Huamanga (Perú). Tras un
examen médico que certificó su virginidad
física, el destino de Catalina dio un giro inesperado.
En lugar de ser castigada por travestismo o herejía,
fue recibida con honores en Europa. El rey Felipe IV mantuvo su rango y pensión militar, y el papa Urbano VIII le otorgó un permiso
extraordinario para seguir vistiendo ropas de hombre y firmar con nombre
varonil.
Para el
aparato patriarcal de la Iglesia y el Imperio, la virginidad de Catalina
demostraba que su cambio de vestimenta no buscaba el "pecado carnal",
sino una elevación hacia las virtudes combativas del hombre español. Se le
perdonó su identidad biológica porque demostró ser un soldado más leal al Rey y más implacable contra los infieles
que muchos varones de nacimiento.
La
Paradoja de Erauso
·
Rompió el binarismo
de género de su época vistiendo de hombre toda su vida.
CONTRAPUESTO
A
·
Sostuvo las
estructuras coloniales mediante la violencia y el sometimiento.
Conclusión: Un icono transgresor de luces y sombras
Hacia
1630, Catalina regresó a América bajo el nombre de Antonio de Erauso,
estableciéndose en México como transportista de mercancías hasta su muerte en
1650.
Su legado no puede reducirse a una lectura romántica.
Si bien desde la perspectiva de la teoría queer y los estudios trans
modernos se le reconoce como un ejemplo extraordinario de performance y disrupción de los roles de
género en una época asfixiante, el análisis histórico obliga a
confrontar su conducta machista. Catalina de Erauso hackeó el sistema
patriarcal desde adentro, pero lo hizo convirtiéndose en uno de sus ejecutores
más despiadados.
Bibliografia:
Obras
atribuidas y escritas por ella misma
- · Historia de la Monja Alférez, doña Catalina de Erauso, escrita por ella misma (Editada por primera vez en 1829 por Joaquín María de Ferrer). Es su célebre texto autobiográfico. El original se conserva en formato de manuscrito y mezcla sus memorias reales con crónicas de la conquista de Chile y Perú. Existen valiosas reimpresiones modernas de acceso comercial en Ediciones Cátedra y en la serie Clásicos Castalia.
Literatura clásica y teatro de la época (Siglo de Oro)
- · La monja Alférez (1629) – Juan Pérez de Montalbán. Comedia teatral de gran éxito escrita en Madrid cuando Catalina aún vivía, consolidando su estatus de celebridad barroca.
Novelas,
biografías y estudios modernos
- ·
En busca de Catalina de
Erauso. Identidades en conflicto en la vida de la Monja Alférez (2010) – Eva Mendieta. Un riguroso estudio
biográfico sobre los conflictos de género, nacionalidad e identidad del
personaje.
- ·
La Monja Alférez (1972) – Thomas de Quincey. Un ensayo novelado
en habla inglesa que internacionalizó la leyenda de Catalina en el siglo XIX.
- ·
La monja alférez: la
juventud travestida de Catalina de Erauso (2004) – Ricard Ibáñez. Novela histórica
enfocada en sus primeros años de escape y supervivencia disfrazada.
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