No se
puede hablar de lo que no tiene nombre. Bajo esta premisa, hace un tiempo la
Asociación Sueca de Equidad Sexual (ASES) promovió una campaña para encontrar
una palabra que nombrara la masturbación femenina. La ganadora fue klittra
(estimulación del clítoris), elegida precisamente para remarcar la importancia
de este órgano en el placer. Y es que nombrar es el primer paso para sacar las
realidades de ese rincón obscuro del tabú y otorgarles legitimidad.
Hoy, 8 de
agosto, Día Internacional del Orgasmo Femenino, celebramos precisamente esa
necesidad de hablar alto y claro. El origen de esta fecha nos recuerda que el
placer no es un asunto menor: fue creada inicialmente en 2001 en el municipio
de Esperantina (Brasil) con un propósito revolucionario: tratar el placer
femenino y la falta de orgasmos como un tema central de salud pública y
bienestar integral.
Durante
siglos, la sexualidad de las mujeres fue un mapa sin dibujar, pensado
únicamente en función del deseo ajeno o de la reproducción. Como consecuencia,
muchas crecieron cargando silencios, miedos y culpas. Sin embargo, hablar de
masturbación y orgasmo femenino desde una mirada informativa y respetuosa nos
permite entender que el autocuidado y la exploración corporal no son actos
prohibidos, sino una vía saludable para disminuir tensiones, conocer el propio
cuerpo y desarrollar una conexión más profunda con nuestra intimidad emocional.
Cada
persona vive su experiencia de manera única y distinta: algunas sienten el
deseo de explorar y otras menos, y ambas vivencias son completamente válidas.
Lo verdaderamente importante es derribar las visiones basadas en la
desinformación y el control, permitiendo que cada una habite su cuerpo con
total libertad y tranquilidad.
Una
sexualidad saludable incluye respeto por uno mismo, educación y comprensión
emocional de la propia experiencia.
Tu cuerpo es tu primer hogar y tu soberanía.
¿Te atreves a conocer su geografía en
libertad?
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